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Predicciones para la economía mundial en 2019

El Foro Económico Mundial recoge una lista sobre la evolución que seguirán algunos de los principales aspectos económicos que afectan a nivel global

18 DE enero DE 2019. 11:54H Carmen

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Han pasado tres semanas desde que comenzó el año y tanto analistas como diversas organizaciones e instituciones de todo el mundo coinciden en el mismo aspecto: las perspectivas económicas se recrudecen.

Los favorables vientos de cola que soplaban a principios de 2018 se han ido desvaneciendo a medida que pasaban los meses y la propensión de crecimiento ha generado un escenario económico que se mueve a dos velocidades. Mientras que las políticas de estímulo fiscal aprobadas en EE.UU a principios de año han permitido a este país acelerarse, otras regiones como la Eurozona, Reino Unido, Japón y China comenzaron a mostrar síntomas de debilitamiento.

Todo ello apunta a una bajada aún más acusada del crecimiento a nivel mundial. Desde IHS Markit predicen que el crecimiento global pasará del 3,2% el pasado año al 3,1% este 2019. Y la previsión es que prosiga su senda bajista.

Entre las principales amenazas que afectan, destacan la abrupta caída que ha experimentado el comercio mundial -está previsto que se agraven- el aumento de las tasas de interés y la volatilidad en el mercado de valores. Factores que conducen a un aumento de la vulnerabilidad en la economía mundial y a una mayor probabilidad de recesión en los próximos años.

En este contexto, una de las principales tendencias que recoge el Foro Económico Mundial es la posición de la economía estadounidense por encima de la media con un potencial situado en torno al 2%. En este sentido, los analistas remarcan que el impulso de su actividad estuvo marcado por una "gran dosis" de estímulo fiscal en forma de recortes de impuestos y aumentos del gasto. "Los efectos de este impulso aún se sentirán en 2019, pero disminuirán a medida que avance el año", señalan en el documento. Como resultado esperan un crecimiento del 2,6%, tres décimas por debajo de la cifra de 2018, pero por encima de la tendencia.

La otra cara de la moneda viene representada por Europa. Esta región alcanzó su punto máximo de crecimiento en la segunda mitad de 2017 y, desde entonces, su reducción ha sido constante. Para este año, IHS Markit predice un descenso hasta el 1,5% marcado por la incertidumbre política, los desafíos que enfrenta el Gobierno de Enmanuel Macron y el cierre de la cancillería de Angela Merkel y que influyen directamente sobre la confianza empresarial. A ello hay que sumar el endurecimiento de las condiciones crediticias y el aumento de las tensiones comerciales.

En esta línea, las perspectivas que presentan Japón y China tampoco son demasiado halagüeñas. En el primer caso, se espera un ligero aumento, pasando del 0,8%, hasta el 0,9% con una política monetaria que, previsiblemente, continuará siendo acomodaticia. "Los datos demográficos desfavorables, en especial la disminución de la fuerza laboral, no se ven contrarrestados por un crecimiento suficientemente fuerte de la productividad", subrayan en el documento.

Entre tanto, la actividad de China se modera. Con una guerra comercial de por medio, en el tercer trimestre de 2018 la tasa trimestral ha alcanzado su nivel más bajo de los últimos diez años. Si bien es cierto que los responsables políticos han impulsado una serie de medida monetarias y fiscales con el objetivo de apoyar el crecimiento y estabilizar los mercados financieros, "es probable que estas medidas continúen siendo modestas", remarcan.

En el lado de las economías emergentes, los expertos auguran un crecimiento a dos velocidades.Así, mientras que Brasil, India y Rusia han registrado una leve recuperación durante 2018, Argentina, Sudáfrica y Turquía han estado sometidas a intensas presiones financieras. De cara al futuro, estos países se verán obligados a enfrentar una serie de dificultades como el endurecimiento de las condiciones financieras, el ritmo del comercio mundial o la fortaleza del dólar estadounidense. Una situación que solamente podrán enfrentar aquellas economías con bajos niveles deuda, sobre todo en Asia.

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