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¿Qué sectores sobrevivirán a la digitalización?

Diferentes expertos auguran la creación de nuevos trabajos que sustituyan a los que desaparecerán por la digitalización

13 DE abril DE 2021. 08:20H Mario Talavera

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La digitalización promete una mejora en la productividad como lo hicieron los avances tecnológicos en la Revolución Industrial y en otros periodos en los que la técnica dio un salto cualitativo. Los expertos coinciden en que puede traer grandes beneficios pero también puede suponer un importante shock para el mercado de trabajo, dado que muchos de los empleos que existen ahora pueden verse inutilizados por la tecnología.

La Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE) en colaboración con el Observatorio de Finanzas ORFIN y la Universidad de Alcalá de Henares reunieron este lunes a diversos expertos para analizar el futuro del empleo en el contexto de la digitalización. Raymond Torres, director de Coyuntura y Análisis Internacional de Funcas y exdirector del Servicio de Estudios de la OIT, cree que la digitalización ya no debe interpretarse como la aparición y desaparición de empleos, sino como un cambio que influye en la "organización de la actividad económica".

Torres incidió en el impacto que tendrá esta dinámica en los trabajos de las clases medias que, por el momento, no generarán desigualdad, sino incertidumbre. Asimismo, esa situación puede tener su réplica incluso en los sistemas políticos, que se fragmentan para tratar de dar respuesta a las crecientes inquietudes de los ciudadanos. En el caso concreto de la política, apuesta por la protección de las capas sociales más vulnerables ante estos cambios tan profundos que van a darse.

Según los cálculos del Foro Económico Mundial, la mitad de las tareas no existirán dentro de 15 años, aunque Torres avanza que serán incluso más. Por eso, hay que poner el foco en la protección social y también en la formación de los trabajadores, que debe prepararles para adaptarse a los cambios, más que en unos conocimientos concretos que se adquieren en los primeros años de la vida.

"Hasta hace 5 ó 6 años, tener cierto nivel educativo era una garantía o casi de tener un buen trabajo y un puesto estable, pero esto ya no es así", reflexiona Torres. El fenómeno no solo se da entre los empleados poco cualificados, de manera que se especifica que habrá también cambios en aquellas tareas que pueden hacer las máquinas, en las que incluso "son más eficientes".

Sin embargo, augura algo de esperanza para aquellas actividades que requieren de un componente humano importante. En respuesta a DIRIGENTES, Torres respondió que las oportunidades para el futuro están en las profesiones donde prima la "relación interpersonal". Entre sus ejemplos, se encuentran los cuidados a las personas, la Sanidad, la Educación o incluso actividades relacionadas con el ocio y la cultura.

También otros expertos en el sector dieron sus impresiones. Mónica Melle, Profesora Titular de economía Financiera de la Universidad Complutense de Madrid, avanzó que "se va a destruir mucho trabajo rutinario" y que eso va a llegar a todos los sectores. En su opinión, el reto está en que la economía sea capaz de "generar nuevos empleos".

Ana Abade, manager de políticas públicas de Google España, llamó la atención sobre que esos trabajos más mecánicos han sido precisamente los denominados "esenciales" durante estos meses de pandemia. En su caso, también pone en duda que el país se encuentre "capacitado para absorber ese empleo" en los sectores donde más se va a crear.

Dante Cacciatore, Director de Cultura, Talento y Comunicación Interna de ‎Telefónica España, contó que las habilidades que los trabajadores han adquirido hasta ahora "no van a servir". Por ello, es importante "prever qué tipo de habilidades tendremos que tener para asegurar nuestra empleabilidad". Por ello, no solo serán necesarias competencias técnicas, sino que adquirirán importancia otras habilidades.

Carlos Gutiérrez, secretario de juventud y nuevas realidades en el trabajo de CCOO, matizó la visión del resto de ponentes. En su opinión, la tecnología no viene a destruir puestos de trabajo sino a sustituir a los trabajadores en aquellas tareas que se pueden automatizar. Su visión es que los trabajos se componen de múltiples tareas, de manera que los empleos seguirán siendo necesarios para resolver otros problemas relacionados con las personas. "Tareas emocionales que no son automatizables", definió Gutiérrez.

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