economia

Smil: en materia energética “Europa no ha calculado bien”

Fundación Naturgy en colaboración con Vaclav Smil exponen sus principales puntos de vista sobre la descarbonización y la realidad “oculta” tras la declaración de intereses de los principales actores de la convención sobre el cambio climático del 2021

18 DE noviembre DE 2021. 08:35H Paz Pineda

fa708d9d97a7d4c4828c0745167d0855.JPG

Considerado uno de los principales pensadores a nivel mundial, el científico y catedrático de la Universidad de Manitoba, Vaclav Smil nos habla del importante papel del gas natural en nuestro mundo, aportando una visión mucho más crítica y real de lo que nos hacen creer las principales potencias mundiales acerca de las (fantasiosos) propuestas para la descarbonización.

En una conferencia organizada por la Fundación Naturgy y liderada por Smil, considerado uno de los más importantes pensadores de nuestra actualidad, este aportó su punto de vista acerca del importante papel de las energías renovables en un momento clave para el cambio climático que todos necesitamos. 

Partiendo de la base de que la Cumbre del Clima 2021 es un asunto político que deja al descubierto más un “deseo” que un informe de soluciones, comenta el profesor, no necesitamos más ideas propias de una película con final feliz sino un acuerdo concreto, firmado por los principales países que entran en juego para cumplir en una fecha real.

Nos encontramos ante una transición energética, desde luego, pero no podemos pensar que esto sea un hecho inmediato. Teniendo en cuenta que nos ha llevado 200 años llegar hasta la situación actual en la que los combustibles fósiles o energías primarias suponen una gran dependencia en nuestro día a día, ¿de verdad podemos llegar a pensar que en 2030 vamos a reducir el CO2 generado al 45%? ¿Cómo vamos a ver entonces la COP26 de forma realista?

Pensemos solo en megaciudades de China o la India con un alto porcentaje aún de pobreza en comparación con otras con una tasa de riqueza mucho más superior de EEUU o el norte de Europa. No solo debemos pensar que la transición energética como tal será diferente en cada país, sino en que ¿cómo vamos a reducir la dependencia al carbón notablemente en tan solo 9 años cuando en los últimos 20 tan solo se ha logrado un 0.2%? Parece más propio de una carta de buenos propósitos que una propuesta realista.

Smil lo tiene claro: no es que no se puedan crear más centrales de energías nuevas, sino que su coste es demasiado elevado aun, por no hablar de los recursos necesarios. Es por eso que el gas natural aparece en escena como una excelente manera de sustituir el carbón de nuestras vidas; cuenta con una excelente combustión y aunque lo detractores lo “tiren por tierra” por la cantidad de metano que este general (igualándose incluso al carbón), si se hace de manera responsable, podríamos hablar del gas natural como el sustituto perfecto del carbón.

“Prácticamente la mitad de todas las nuevas tecnologías que se necesitan para la descarbonización no se han inventado o cuestan demasiado dinero.” Bill Gates.

El dilema está servido. ¿Contamos con suficiente cantidad de gas natural para sustituir al carbón?

Existe un problema mundial para el suministro de gas natural. Europa no ha calculado bien. Sabía que la producción en el mar del Norte será cada vez menos intensiva y por tanto no va a poder suministrar la demanda inicial, por tanto, pasará a depender de Oriente Medio, Rusia, EEUU… No cabe duda de que ha sido una gran oportunidad perdida.

El continente europeo junto con EEUU debería haber hecho algún tipo de acuerdo para dicho suministro, evitando así la delicada situación en la que se encuentra Europa, explica el científico.

Todo parecer ser un ciclo de inconvenientes y problemas por parte de unos y otros con una base clara que hemos expuesto al principio: las cumbres mundiales sobre el cambio climático no deja de ser una reunión política con una declaración de intenciones. Tan solo conociendo datos de la última celebrada este año en Glasgow como que países como India propone una reducción gradual y no una sustitución, se nos hace utópico reducir de manera notable la generación de CO2 en unos 200 países, por no hablar de la (siempre presente) desventajas entre industrias. Vaclav Smil no se muestra dubitativo, ni si quiera los 50 principales países en juego van a firmar ningún acuerdo vinculante.

Un deseo frente a una realidad. ¿Qué habría que inventar para lograr la descarbonización mundial?

Las personas, los ciudadanos de a pie, no imaginan la dificultad que conlleva la transición energética. No se es consciente de esta realidad. Ni siquiera es cuestión de crear un modelo porque sí. Esta transición supone cambiar el funcionamiento básico del mundo. Nos ha supuesto dos siglos llegar a este nivel de emisiones de carbono… calculemos lo que nos va a costar la transacción.

Claro que podemos considerar la luz solar como la próxima energía mundial del futuro, ¿no bastaría con llenar el Sahara de paneles solares y distribuirla por el mundo? Ni siquiera existe un sistema de almacenaje de semejante envergadura y siendo sinceros, ahora mismo es imposible estar a la altura de los combustibles fósiles.

Otra alternativa sería el biogás, el hidrógeno verde… energías renovables pero no se puede olvidar el altísimo coste que nos supondría su generación y no necesitamos más fantasía, sino acotar el problema y hacer frente a la realidad.

La excelente aportación que hizo Vaclav Smil para el informe de Naturgy “El gas natural en el nuevo mundo energético” se puede resumir de una formidable manera: basar nuestras decisiones en la realidad del mundo para que limpiar nuestra conciencia aportando ideas morales. 

Indexa: "Los inversores de fondos indexados se benefician del análisis que hace el mercado"