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El rating se extiende a las pymes: llega a España la primera firma de calificación

Inbonis Rating comenzó a operar como agencia de calificación el pasado mes de mayo para las pymes que facturan entre 5 y 50 millones de euros excepto las dedicadas al sector asegurador y financiero. Además de Francia -país en el que ya operan- la idea pasa por extender su actividad por toda la Unión Europea

15 DE octubre DE 2019. 22:16H Carmen Muñoz

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De financiar a la pequeña empresa a analizar si sus cuentas están lo suficiente saneadas para conseguir financiación. Tras varios años de carrera de fondo, la compañía Inbonis Rating ha conseguido dar el salto al mercado de calificación. Desde el pasado 27 de mayo, la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA, por sus siglas en inglés) tiene registrada esta firma como agencia de calificación crediticia, que le permite operar en cualquier país de la Unión Europea como tal.

Tres meses fueron suficientes para que, lo que comenzó en octubre de 2015 como un proyecto pensado para otorgar financiación, cambiara rápidamente de modelo. “Nos dimos cuenta de que el negocio de financiar directamente a pymes no era para nosotros”, cuenta a DIRIGENTES el CEO de Inbonis Rating, Alberto Sánchez Navalpotro.

Así, tras una colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y algunas entidades bancarias nacionales, el equipo se puso manos a la obra en 2016. “Escribimos la hoja de ruta a largo plazo de la compañía para saber cómo podíamos tener un mayor impacto sin desviarnos de la misión inicial: cerrar la brecha de confianza para que las pymes puedan acceder a mayor financiación”, añade.

De este modo, la compañía se ha convertido en la primera agencia de calificación enfocada a empresas con menos de 250 trabajadores en operar dentro del territorio español. “El impacto puede ser muy a grande a condición de que los financiadores reconozcan el valor de esas opiniones”, sostiene Navalpotro.

Es una idea que persigue democratizar la calificación crediticia con una metodología específica para ello. En concreto, Inbonis Rating ha desarrollado un modelo estadístico de calificación sobre datos automatizables objetivos como el número de años en funcionamiento o la actividad de la empresa. Disponen de una base estadística que les reporta scoring sobre este tipo de datos, a los que hay que añadirlas opiniones de los analistas.

Con esta información, Inbonis Rating obtiene un rating number y, a partir de ahí, realiza dos ajustes macroeconómicos en función de la situación que atraviesa la economía y el comportamiento del sector al que pertenece la empresa. En base a ello,obtienen métricas comparativas que quedan reflejadas a través de un sistema alfabético que va de la triple A a la D de default (quiebra en inglés). “Un análisis objetivo de un tercero puede ayudar a una pyme a identificar y corregir vulnerabilidades en la gestión de su empresa, tanto de negocio como de gestión”, añade. En este sentido, una de las ventajas que aportan las calificaciones es la de ayudar a la empresa a demostrar su solvencia frente a terceros y la de permitir negociar con el banco una mejor financiación.

“Las calificaciones de rating pueden ser una herramienta muy útil para las pymes a la hora de negociar un precio adecuado a su situación financiera”, argumenta Navalpotro. En esta línea, cuatro son los factores de riesgo que pueden existir: financieros (solvencia, endeudamiento,liquidez y rentabilidad), amenazas para el negocio, de gobierno corporativo y del entorno económico. “Nuestra acreditación lo permite y los modelos los hemos calibrado para que puedan operar en diferentes países de Europa”.

Aunque la compañía aspira a operar a lo largo de todo el continente, por el momento, solamente están presentes en el mercado español y francés.En concreto, en el país galo ofrecen rating privados y evaluaciones de crédito. Respecto al mercado nacional,en su primer mes de andadura profesional ya han comenzado a elaborar una lista con las primeras pymes calificadas y que comenzarán a distribuirse a finales de este 2019.

Entre los requisitos que exige la compañía para poder acceder a su sistema de calificación se encuentra una facturación que va de los 5 millones de euros a los 50 millones de euros y una deuda financiera que oscila de los 0,5 millones de euros a los 10 millones de euros.Con estos requisitos, su mercado objetivo alcanza las 10.000 empresas. “El impacto puede ser muy grande si los financiadores reconocen el valor de esas opiniones”,sentencia Navalpotro.

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