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El vino español, a la caza del mercado brasileño

La fuerte carga tributaria supone uno de los principales obstáculos para España de cara a abordar el mercado vitivinícola brasileño

18 DE diciembre DE 2019. 07:24H Alexandra Gheorghiu

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Brasil es un país de dimensiones continentales y una población cuatro veces mayor a la española. Con la firma del histórico acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Mercosur, ahora se mejoran las condiciones de acceso a bienes y servicios entre los dos bloques.

En este sentido, uno de los productos que se verán beneficiados por esta noticia será el vino. Pese a que su consumo per capita todavía es bajo – dos litros por persona al año –, lo que representa uno de los grandes hándicaps, el valor de este mercado asciende a 3.500 millones de euros. En regiones como Sao Paulo y Rio de Janeiro se concentra principalmente este consumo, mientras que la zona sur del país se dedica a su producción y se apuesta por el vino nacional.

Brasil es el principal mercado importador de vino de Iberoamérica”, destacó Antonio Correas, analista de mercado sector agroalimentario de la Oficina Económica y Comercial de España en Sao Paulo en una jornada organizada por Icex. Es por ello que exportar a este lugar supone un movimiento estratégico para cualquier empresa que cuente con un proyecto de internacionalización.

¿Cuál son los grandes obstáculos para España en este mercado?

En la última década, el vino español es el que mayor interés ha despertado en Brasil. España ocupa la sexta posición como exportador a este territorio, mientras que Chile es el principal exportador. Las cifras de Icex reflejan un valor de importaciones de 375,64 millones de dólares el pasado ejercicio. Hay una tendencia a beber el vino importado al ser asumido como símbolo de calidad. De hecho, hay una oportunidad de mercado en los vinos rosados, cuyo consumo ha ido incrementándose y con ello las compras al exterior.

La fuerte carga tributaria supone uno de los principales obstáculos para España para abordar el mercado vitivinícola brasileño. El más grande es el impuesto de importación que es de un 27%. “Es el primer escalón de la cadena o círculo vicioso que hace que el vino importado español sea tan caro en los puntos de venta y en restaurantes”, destacó Antonio Correas.

En la misma línea, Carlos Calderón, director y propietario de la importadora Evinhos da Espanha, explicó que aunque han conseguido crecer con el aumento del interés por el vino, las “grandes dificultades vienen del Estado, cuyas leyes mudan continuamente” y aconsejó tener en cuenta la estacionalidad al ir a descubrir el mercado brasileño, evitando la época del Carnaval y antes de la Navidad.