ESG

Rams: “Cuando buscas sostenibilidad y rentabilidad, la respuesta es economía circular”

En Dirigentes entrevistamos a la co-fundadora y managing partner del fondo de impacto positivo Seven Roots

21 DE julio DE 2022. 07:59H Alejandra Gómez

Seven Roots nació en el mes de mayo de 2021 como un fondo de inversión de impacto positivo independiente. Su nombre, en español ‘Siete raíces’, define lo que su co-fundadora y managing partner, Sandra Rams, puntualiza que se relaciona con lo que,a su juicio,es la base de nuestra vida: los bosques.

El fondo, tal y como nos cuenta Rams en esta entrevista, es un vehículo de inversión pequeño que consiste en tener hasta máximo siete compañías disruptivas, novedosas, eficientes y de impacto con datos medibles. A sus inversores actuales les prometen doblar sus aportaciones y se centra en el criterio de ‘Enviroment’ o cuidado del medio ambiente. Por el momento tienen 5 compañías en su portfolio, entre las que se encuentran una de cosmética no invasiva o también una de limpieza sostenible, mediante unas pastillas que se disuelven en un embalse reutilizable y donde cada unidad ahorra el 90% de plástico y de emisión de CO2. 

¿Qué importancia se le da a la inversión de impacto? ¿Qué la diferencia de la ESG? 

Las inversiones de más recorrido de la ESG son las que se han centrado en el ‘screen negative’, es decir, en no invertir en aquellas compañías que contaminan. Esto, si nos remontamos un poco al origen de toda la inversión de impacto y también de ESG, al final es una inversión alternativa de la inversión convencional. En todo ese espectro, está primero la inversión en ESG, la que prioriza la inversión criterios de sostenibilidad, de gobernanza y sociales. Cuando hablamos a impacto ya estamos demandando un requisito más porque además de estar invirtiendo en algo sostenible, demuestras o mides el resultado el impacto de tu inversión

La inversión de impacto ha crecido bastante en los últimos años. Nosotros lo que siempre señalamos es que al final tiene que haber una simbiosis entre la rentabilidad para el inversor y el impacto positivo, un equilibrio. La inversión de impacto ha crecido porque hemos ido avanzando en los métodos de medición. 

Al haber ido perfeccionando el método de medición, la inversión es más creíble y al ser más creíble, el mercado está más cómodo para invertir allí, y entonces se ha ido moviendo hacia esta inversión. 

Esto te da una garantía de decir: “yo no solamente no invierto en industrias contaminantes”, sino que señalas: “yo estoy invirtiendo en esa compañía que, por ejemplo como tenemos en nuestro portfolio, está creando un producto en una forma de packaging super distinto, evitando, con solo una unidad de producto, X kilos de plástico y X emisiones de CO2”. 

Hay muchísima teoría y tenemos que pasar a la realidad, porque sino, las cosas no pasan. Entonces nos localizamos en la inversión de impacto porque es lo que hace posible estos criterios de sostenibilidad, estas normativas europeas que hay que transponer a las normativas nacionales, y además nosotros bajamos a los proyectos reales. Son proyectos que tienen productos y que están pensados en una forma de entrega al consumidor, o que realmente están ahorrando recursos, o están generando electricidad o energía de otra forma. 

Es como buscar la innovación en el producto y en el mercado, pero que al final yo siempre digo que no se trata de ser sostenible, sino de ser eficiente. Cuando eres eficiente, estás ahorrando al planeta millones de recursos que no sirven para nada después. El mejor ejemplo de ello son los productos de un solo uso, algo que ya está obsoleto.

¿Consideras que la normativa que tenemos a nivel europeo es suficiente? ¿Avala la inversión de impacto?

Están dándose y creándose marcos normativos desde Europa, e incluso en España. La normativa o las leyes son como la semilla, y ahora, la responsabilidad del mercado es la de crear esas estructuras. No podemos esperar.

Son suficientes a nivel europeo pero no hay las transposiciones nacionales suficientes como para que eso se desarrolle. En general, esto también pasa en otros sectores. Al final, ellos marcan las líneas de trabajo. Con la pandemia hemos hecho un ‘break’ y ahora hay que plantearse un poco cómo puedes ganar dinero, o cómo estamos consumiendo. 

Y es que no solamente es el planeta el que está diciendo “basta”, sino que el mercado también. Los consumidores cada vez piden productos más sostenibles y se plantean más de dónde viene este producto o la trazabilidad.

Lo buen de la inversión de impacto es que tienes la posibilidad de que todo el mercado se vaya replanteando ese rumbo, no solo de rentabilidad, sino de lo que nosotros llamamos el ‘triple botón line’: Pleople, Planet and Profit, en este orden. Hay que buscar la simbiosis perfecta, porque puedes tener muchos proyectos que están creando productos que están buenos para el planeta y para la gente, pero que ,si no son sostenibles a nivel financiero, no tienen sentido. 

Todos los fondos están creando ahora sus vehículos de inversión de impacto, todos. EEUU siempre nos lleva ventaja en esto, pero es una tenencia global, y en España también hay varios. 

¿Cuál es la situación de la inversión de impacto en España? En contexto con otros países occidentales

Normalmente, los países del norte de Europa están mucho más avanzados en este sentido. Pero la buena noticia es que hay capital en todos los sitios, el tema es más que faltan proyectos. El capital en esta inversión esta creciendo a un grado en Europa de forma muy parecida en todos los países. 

En España hay intención de invertir en inversión de impacto, lo que faltan son proyectos reales para ello. Este es el problema. 

¿Qué sectores se prestan a la inversión de impacto? ¿Con cuáles contáis en el portfolio Seven Roots? 

Nosotros vamos a invertir en todos los sectores porque al final nos fijamos en que sea rentable y sostenible a la vez. Me da igual que sea en foodtech o en cosmética.  Y es verdad que hay sectores, como el textil, que ha ido implementando históricamente productos de reciclaje, es decir, hay muchas telas que se han hecho de sobrantes de telas o de otras telas. Y es un merado en este caso bastante avanzado. Es un sector cuya innivación está pesada desde el producto, algo que no pasa en todos los sectores. 

También hay un sector en crecimiento en este sentido que es brutal, que es el sector de la construcción, debido a la economía circular. Ahora estamos analizando un proyecto de economía circular en el sector, para ver si entramos en él o no. Imagínate unos edificios que se piensan desde la deconstrucción. Es decir, construir pensando en la deco nstrucción, no solamente en este edificio, sino también en las diferentes capas. Cómo van esos materiales a volver al ciclo cuando se deconstruya. 

La economía circular es uno de los pilares básicos de la inversión de impacto. Cuando buscas sostenibilidad y rentabilidad, la respuesta es economía circular. Es lo que permite alargar la vida útil de un material. El caso más divertido, para mi gusto, es la construcción. 

Además por ejemplo también está el sector de la alimentación, que ya ha utilizado dentro del proceso de producción esa reutilización de algunos de sus desechos.

Hay muchas líneas de trabajo, pero yo digo siempre que hay tantas en cada sector que está todo por explotar. 

¿Hay algún sector vetado?

Para mí, como la mayoría de los sectores tienen que transformarse, no aplico un punto de vista negativo ni veto a ninguno. Nosotros tenemos unos filtros muy importantes de entrada y son proyectos que traer innovación y disrupción al mercado y, además, que tienen un impacto real. Es decir, es necesario que podamos tener los datos de cierre mensual y que especifique todo el CO2 que la empresa ha conseguido reducir o capturar, o de los kilos de plástico que ha evitado usar, por ejemplo.  Por eso, son 7 como máximo, las empresas de este vehículo de inversión

¿Qué ocurre con el geenwashing y qué tiene que hacer el mercado para luchar contra él?

Ser honesto y transparente. Es decir, los consumidores cada vez tienen más información y son más sensibles. Además, todo esto está respaldado por las generaciones, sobre todo por las mas jóvenes y es una oportunidad de negocio. 

Las compañías grandes lo que tienen que pensar es cómo pivotar, cómo acercarse a esas nuevas generaciones o cómo conseguir resolver esas necesidades de sostenibilidad, porque las van a tener.

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