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“Para que una gestora sea realmente sostenible debe medir el impacto de sus inversiones”

Dirigentes entrevista a Luis Martín, director de Ventas para el sur de Europa y Latinoamérica de BMO Global Asset Management, cuyo objetivo es triplicar el volumen de activos a cinco años vista y afianzarse como referente claro en inversión sostenible en nuestro país.

22 DE septiembre DE 2020. 08:00H Rocío Arviza

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Parece claro el flujo inversor hacia los productos ESG, lo que retroalimenta su propio desempeño, ¿hay que entrar en esta rueda por mayor potencial, para acotar riesgo o porque vamos hacia una inversión 100% ESG en unos años?

En España, según datos de Spainsif, estamos lejos del nivel de implantación en inversión sostenible a nivel retail que tienen países como Holanda, Bélgica, Francia o Alemania. Aquí no llega al 15%, aunque la tendencia es positiva y tanto la regulación como las rentabilidades la apoyan. Se ha escrito mucho sobre el binomio rentabilidad/riesgo de la inversión sostenible. Con respecto a la rentabilidad histórica hay informes en uno y otro sentido, pero donde hay consenso y unanimidad es al apuntar que ésta tiende a ser menos volátil y a tener menor riesgo, dado que es una inversión de mayor calidad. Y la prueba la tenemos en su comportamiento en esta crisis del Covid-19, en la que la inversión ISR lo ha hecho varios puntos mejor que la inversión tradicional. Se acaba de reforzar el mensaje de que la inversión sostenible tiende a hacerlo mejor en momentos complicados y creo que esto va a animar a los inversores.

En BMO AM somos firmes defensores de que la inversión sostenible va a generar más retorno porque hay un cambio claro en la tendencia de los consumidores, en la percepción y sensibilización que tenemos los ciudadanos ante temas serios como el medioambiente, la emergencia climática o los temas de igualdad social. Los patrones de consumo están cambiando y se buscan productos de empresas que sean más sostenibles.

Hay que tener claro que la inversión sostenible no es una inversión ONG en la que da igual la rentabilidad porque lo que importa es ser responsable con el medioambiente y la sociedad. Estos cambios de tendencia de los que hablo nos hace pensar que estas inversiones serán más rentables.

Yo no diría que el 100% de las inversiones vayan a ser sostenibles pero sí creo que las gestoras de inversión incorporarán en el 100% de sus fondos criterios ESG para valorar las compañías en las que invertir. 

¿Cuál es el compromiso de la gestora con la inversión responsable?

Lanzamos el primer fondo ético en Europa en el año 1984, un fondo de renta variable de Reino Unido, y fuimos firmantes fundadores en 2006 de los Principios de Inversión Responsable de Naciones Unidas (UNPRI), lo que demuestra nuestro compromiso con la inversión responsable desde el principio.

También es importante señalar ahora que se habla tanto de activismo accionarial para que las empresas en las que se invierte mejoren aspectos medioambientales y sociales que nosotros lo llevamos haciendo 20 años. Nuestro servicio de consultoría de engagement es el más antiguo de Europa y trabaja para nuestros fondos y también para terceros (fondos de pensiones, fundaciones...). Todo esto nos da la idea de que la inversión sostenible está en nuestro ADN desde hace muchos años. 

¿Cómo cuantifican el impacto que consiguen con sus inversiones responsables?

Para que una gestora pueda decir que es fiel a los Principios de Inversión Sostenible tiene que medir el impacto. Esto es clave y no todas las gestoras lo hacen a día de hoy. Excluir compañías de sectores controvertidos está muy bien, la integración de criterios sostenibles le da un plus de calidad a la cartera, pero luego hay que medir el impacto en la sociedad de tu inversión en las compañías y, para eso, es muy útil el marco de los ODS de Naciones Unidas porque ofrece métricas cuantificables. Lo que hacemos nosotros para todos nuestros fondos sostenibles es desglosar el beneficio de cada compañía, descomponerlo y asignárselo a cada uno de los ODS, dado que es algo que puede hacerse en la mayoría de los casos. Es así como podemos decir, por ejemplo, que el 14% de nuestra cartera impacta directamente a un determinado ODS.

Además, nosotros medimos el consumo de agua de las empresas en las que invertimos, así como la huella de carbono frente a la del índice de referencia de MSCI, etc. Y también hay formas cualitativas de medir el impacto que generan nuestras empresas en cartera: por ejemplo, invertimos en una empresa que tiene un programa de salud dental gratuito para niños de zonas desfavorecidas y que ha beneficiado a 300.000 niños.

El BMO Responsible Global Equity se lanzaba hace más de 20 años, ¿Algún nombre de la cartera?

No hay muchos fondos sostenibles con tanta historia. Al principio era solo de exclusión pero ha ido evolucionando para incorporar más tarde la integración y luego la mediación de impacto. Cada vez es más completo y, además, es primer cuartil a 1,3 y 5 años. Como ejemplos de empresa en cartera citaría a Toyota por su apuesta por los vehículos eléctricos o al banco indio HDFC, que tiene un programa de inclusión social que ha permitido ayudar financieramente a 4 millones de mujeres de zonas desfavorecidas de este país a integrarse en la sociedad.

La gestora lleva en el mercado nacional desde 2015, ¿qué balance hace y qué objetivos se marcan a medio plazo?

Llevamos 5 años en el mercado nacional intentando consolidarnos como una gestora de referencia en inversión sostenible. Creo que estamos en el buen camino y, de aquí a otros 5, lo que queremos es triplicar nuestro volumen de activos aprovechando el gap que tenemos frente a otros en esta materia y que cuando en España se piense en este tipo de inversión se tenga a BMO Global AM como referencia clara.

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