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¿Son caros los fondos españoles?

Existe una percepción generalizada de que los fondos españoles son menos competitivos en términos de costes que los fondos de gestoras extranjeras. La respuesta rápida a la cuestión de si son más caros es afirmativa, pero hay muchos matices que apuntar. Las particularidades de la distribución en España y la falsa gestión activa explican que haya calado la idea y, aunque queda trabajo por hacer, los más optimistas defienden que poco a poco se progresa en la dirección correcta: hacia mayor calidad y menores comisiones.

08 DE julio DE 2019. 06:52H economía, negocios y finanzas

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“La comisión media de los fondos de renta variable mixta activos en España es de un 2,05%, según un informe de AFI. Son caros”. Así de contundente se mostraba Francisco Quintana, director de Estrategia de Inversión de ING España, al lanzar la gama de fondos pasivos con la que el banco naranja quiere atraer al ahorrador español con el argumento de un coste total anual del 0,99%. ING no es el único que apuesta por el precio para competir e intentar canalizar hacia el producto fondos parte de los más de 880.000 millones de euros que los españoles tenían aparcados en efectivo y depósitos al cierre del último ejercicio. Los gestores automatizados de carteras o robo advisors están en la misma lucha. Desde su llegada al mercado nacional hace tres años ponen el acento en las comisiones para defender la gestión pasiva pero, al margen de este debate, ¿son caros los fondos activos españoles en comparación con los extranjeros?

Comparar lo comparable

“La verdad es que en general son un poco más caros que la mayoría de los fondos europeos, pero sí están aproximadamente al mismo nivel que los fondos de Italia o los fondos de Bélgica”, señala Paula Mercado, directora de análisis de VDOS. “Hay un estudio de la Autoridad Europea de Valores y Mercados sobre esto del primer trimestre y una de las razones que señala para explicarlo es que en estos países la estructura normativa es algo más restrictiva, más compleja y, además, la distribución supone un coste adicional que va en muchas ocasiones de manera paralela a la comisión de gestión”, subraya.

“Si hacemos una comparativa bruta te sale que los fondos españoles son más caros que los de gestoras internacionales”, corrobora Fernando Luque, de Morningstar. Sin embargo, pone el acento en dos aspectos a tener en cuenta a la hora de entrar en detalle: qué comparación se hace y qué costes añadidos se suman a la comisión de gestión. Por ejemplo, “muchos fondos extranjeros están denominados en una divisa que no es el euro y eso tiene un coste para el inversor final”, señala. Y lo mismo ocurre con la comisión de custodia que cobran las entidades para poder comprar fondos extranjeros, que en algunos casos puede llegar hasta el 0,3% y que es algo que no depende del fondo en sí, sino del distribuidor español. Es decir, a medida que se amplía el marco de análisis más allá de la mera comparativa entre la comisión de gestión de los distintos fondos, la fotografía del coste total a favor de los fondos extranjeros no es tan nítida.

Y este es un punto que subrayan desde la patronal del sector, Inverco. Su presidente, Ángel Martínez Aldama, asegura que “no es un tema fácil”. “No se puede comparar un fondo institucional de una gestora extranjera que está restringido sólo a ese tipo de inversores y que tiene una comisión más barata con un fondo retail abierto al público”, insiste. “Y las gestoras extranjeras básicamente lo que tienen registrado en España son fondos institucionales”, destaca.

Pese a que desde Morningstar señalan que “no estamos viendo una disminución de los costes de los fondos españoles como sí que se observa, por ejemplo, en EE.UU”, Martínez Aldama defiende que “los datos de la CNMV corroboran que en los últimos cuatro años ha habido una bajada de más del 15% en las comisiones medias aplicadas en los fondos españoles” y que el proceso va a seguir.

Gestoras independientes y banca

Los analistas tienen claro que hay que diferenciar entre el ámbito de la banca y el de las gestoras independientes. “El mundo boutique se tiene que adaptar a la competencia de los fondos europeos y, por tanto, en ellas el tema del precio es un factor crítico”, asegura Diego González, asesor de inversiones de Cobalto Inversiones. Sin embargo, “el mundo de la banca no ha necesitado hacer una oferta con distintas clases más económicas”, subraya. Y esta diferenciación la tiene muy clara Félix González, socio director de Capitalia Familiar EAF, quien sí que asegura tajante que, en términos generales, “la comisión media de los fondos españoles en los diferentes segmentos es superior a la de los fondos internacionales, sin que ese mayor coste se vea compensado, también en general, en términos de rentabilidad”. Y cree que la razón no tiene que ver con el proceso de inversión. “Cuesta lo mismo gestionar un fondo de renta variable internacional que uno de bolsa española, por tanto es un tema de política comercial o de estructura de costes de las gestoras nacionales o una suma de ambos”, considera.

González asegura que las gestoras independientes, pese a subcontratar servicios de intermediación, administración, custodia, etc, son más caras que las gestoras internacionales que tienen mayores economías de escala, “pero no tanto como las de los bancos”.

Victoria Torre, de SelfBank, señala que “ha habido mucho fondo mediocre y caro que hace que la fotografía global se desdibuje, pero no se puede generalizar”. De hecho, cree que en los últimos tiempos las gestoras españolas están cuidando más el aspecto de los costes. Y en la misma línea se mueve José María Luna, socio de Luna-Sevilla Asesores Patrimoniales. “Se progresa adecuadamente pero hace falta más. Los costes se van ajustando más en los fondos de inversión y menos, lamentablemente, en los planes de pensiones”, subraya.

¿Qué es un fondo caro?

“El factor caro o barato depende principalmente de la capacidad del gestor de generar beneficios. Si éste bate al índice de manera recurrente a largo plazo, merece la pena darle una oportunidad”, entiende Gisela Turazzini, CEO de Blackbird. Y en este punto el consenso entre analistas y asesores es generalizado. “En el universo de los fondos nacionales hay muchos fondos que se autodenominan de gestión activa, que cobran como si lo fuesen pero se limitan a seguir al índice”, señala Fernando Luque. “Y especialmente los más vendidos son fondos que no suelen aportar realmente una gestión activa”.

“Las gestoras que más copan el ahorro de los inversores tendrían que popularizar mucho más las comisiones haciéndolas más bajas y no poniendo mínimos en función del patrimonio, para que todo el mundo pudiese acceder a la clase más barata”, reclama José María Luna. “Especialmente los fondos monetarios y los garantizados tienen que ser aún más realistas con la situación actual y futura de tipos bajos y bajar sus comisiones”, señala. “Pagar más de un 1% total en un garantizado es carísimo. Lo justo estaría entre 0,5 y 0,75%. Y no debería haber monetarios por encima del 0,20%”, recalca.

Sin embargo, Félix González sí que pagaría incluso más del 1,35% por un fondo de bolsa realmente activo bien gestionado, consistente y de calidad. Un precio que, para Cobalto Inversiones debe llevar aparejada una fuerte convicción en la capacidad del gestor de generar valor añadido porque “todo lo que se vaya acercando al 2% es elevado con respecto a una solución de bajo coste”. Además, el pago de una comisión algo más elevada lo deciden en función del tipo de mercado. “No lo pagaría en el S&P500 en el que es difícil batir al índice, pero sí por una gestión activa en mercados más ineficientes”, señalan.

En definitiva, parece claro que los cambios normativos y la mayor competencia empujan poco a poco hacia comisiones más reducidas. Quien se aleje de esa máxima tendrá que justificarlo vía rentabilidad ante unos inversores que, poco a poco, comienzan a fijarse más en los costes de los productos en los que invierten.

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