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Franceses y alemanes rescatan a sus industrias sin pensar en España

La península ibérica es el segundo fabricante de automóviles en Europa pero al no poseer marcas propias, depende de la estrategia de otros.

01 DE junio DE 2020. 08:30H Stefanie Claudia Müller

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Parte del sector del automóvil europeo entra con el covid-19 en fase de quiebra. Para evitarlo, Francia quiere inyectar 8.000 millones de euros. Oficialmente para facilitar a sus gigantes Renault y PSA la fabricación de vehículos eléctricos en las plantas de su territorio. Pero en realidad el gobierno francés está bajo enorme presión, porque la industria emplea alrededor de 400.000 personas en el país y se derrumbó en casi un 90 por ciento en abril. Solamente Renault, el tercer fabricante más grande del mundo, necesita un préstamo avalado por el estado de cinco mil millones de euros. "Renault lucha por su supervivencia", admitió el ministro de Economía y Finanzas, Bruno Le Maire. El grupo quiere cortar casi 15.000 puestos, 4500 en Francia.

España en este caso se salva, pero el socio de Renault, Nissan ha anunciado el cierre de su fábrica de Barcelona, porque la alianza francesa-japonesa se encontraba ya en una crisis severa antes del covid-19. Igual que el fabricante más grande del mundo, Volkswagen. En esta caso no es debido a las ventas sino por temas legales. El controvertido grupo alemán también quería aprovechar y pedir ayuda estatal durante la pandemia. Pero ni hay necesidad ni legalidad para ello creen muchos medíos de comunicación en Alemania que rechazan ayudas a un sector todavía bastante corrupto. La resistencia en Francia para este tipo de intervencionismo estatal es menor y siembre tienen un plan nacional. Juntos con sus socios japoneses quieren liderar el mercado a nivel internacional. Nissan será como previsto el referente en China, Norteamérica y Japón, Renault en Europa, Rusia, Sudamérica y África y Mitsubishi, en el sudeste asiático y Oceanía.


2019 ha sido un año récord para el sector en Alemania

Pero lo que se quiere negar es que el coche cada vez es menos atractivo, da igual si es eléctrico o no. Por ello, en Alemania se ve con malos ojos que el gobierno quiere estimular la compra de vehículos con 5.000 de euros este año. Las ventas mundiales de automóviles cayeron en 2019 en un -4.4% a alrededor de 90.3 millones de unidades. Sin embargo los fabricantes alemanes de automóviles lograron ventas récord. ¿Por qué necesitan ahora ayudas? El investigador de movilidad Andreas Knie del Centro de Ciencias de Berlín (WZB) advierte de inyectar más dinero en coches individuales: "Todos saben que el tráfico individual motorizado no puede continuar así en el futuro". Las ciudades que han sufrido mucho durante la pandemia necesitan menos vehículos y más espacios abiertos y verdes. “Los fabricantes ya estaban reformulando su modelo con los híbridos y eléctricos y, además, tenían la amenaza del sharingRicardo Javier Palomo Zurdo de la Universidad San Pablo CEU.


“Spain first” requiere menos “que inventan ellos”              

Mientras tanto, España debería pensar más en su estrategia nacional, pero lo tiene difícil por no tener industria propia y marcas de coches nacionales. “Tenemos que pensar en una estrategia de inversión industrial más diversificada”, advierte Gonzalo de Cadenas Santiago, economista jefe de Mapfre. Para ello hay que innovar dentro del país. Mientras España solicita solamente el registro de alrededor de 2000 patentes al año, en China son 1,5 millones, en Japón 315.000 y Alemania solicita al año 70.000. La fuerza de innovación española ya ha cambiado en los 10 años desde la última crisis, pero lo que existe es nada comparado con las potencias mundiales en el sector. “España tampoco debe competir solamente en sueldos, debe empezar a competir con Francia y Alemania en conocimientos”, dice De Cadenas Santiago.

También los empleos en las fábricas de Ford en Valencia, Citroën en Vigo, Renault en Valladolid etc. están en peligro en los próximos años, porque con las ayudas actuales, Francia y Alemania rescatarán sobre todo la producción y los puestos de trabajos en su país. El catedrático alemán Jürgen Donges cree que “es absurdo subvencionar ahora la venta de coches tradicionales en el contexto del cambio climático". Pero los lobbys del sector en Europa lo ven diferente. Según las asociaciones y sindicatos, se necesitan incentivos para comprar automóviles nuevos. Donges advierte: “Usar ahora la pandemia y el empleo como pretexto para salvar industrias ya débiles no tiene sentido.” 

“El mercado está caro, descuenta expectativas de una recuperación demasiado optimista”