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“La banca española atraviesa un estado de buena salud” ¿Por qué?

“Lo importante no es solo la salud de la banca, sino que también haya un crecimiento y ahí es donde se encuentra el principal elemento de batalla de la banca española”, Javier Santacruz

25 DE noviembre DE 2022. 08:18H Altea Tejido

Javier Santacruz

Atrás quedan los peores años vividos por la banca nacional. Como Javier Santacruz, profesor de finanzas e Investigador del IEAF-FEF, ha manifestado en su estudio “Una visión de la banca actual a través del coste de capital y sus determinantes”, el sector ha sabido reponerse después de la crisis de 2008 gracias al refuerzo en la situación de capital, la situación de solvencia y los cambios regulatorios que se han aplicado en los últimos años. 

¿Goza de buena salud la banca hoy en día en España?

La banca española goza de buena salud porque en los últimos años se ha reforzado enormemente la situación de capital y de solvencia y por los cambios regulatorios que han ido entrando en vigor en los últimos 10 años. También es destacable el propio esfuerzo que ha hecho la banca española en términos de reestructuración de costes en términos de ahorros en la operativa y desde el punto de vista del saneamiento de las carteras de crédito que estaban muy dañadas cuando empezó la crisis del 2008.

Pero lo importante no solo es la salud, sino que haya crecimiento. Ahí es donde está el principal elemento de batalla de la banca española, es decir, cuál es la capacidad que tiene de crecimiento. La banca solamente puede crecer si genera resultados y genera rentabilidades que superen a sus costes de capital.

¿Qué es el coste de capital y por qué es importante para la banca?

El coste de capital es la rentabilidad mínima que exige un accionista o un bonista a la hora de invertir en una determinada empresa. En este caso es la rentabilidad exigida mínima por parte de los accionistas de los bancos o de los inversores en general en banca, tanto sea en acciones como en deuda. Esa rentabilidad mínima se expresa a través de un coste ponderado, es decir, cuál es la relación que hay entre capital y deuda de los bancos. La representación de este coste, la vemos tanto en los tipos de interés que tienen que pagar los bancos por obtener dinero, por obtener crédito y también las rentabilidades que tienen que ofrecer a los accionistas vía dividendos, en acciones o cualquier otra de las fórmulas que en este momento hay de retribución a los accionistas.

Hay un consenso que es prácticamente mayoritario en todo el sector de que los costes de capital de la banca española están en este momento más cerca del 8% y eso va a ir creciendo a lo largo de los próximos años, con la normalización de tipos de interés y con el menor apoyo de liquidez monetario que van a hacer los bancos centrales sobre los bancos comerciales. 

¿Cómo ha evolucionado este coste de capital? ¿Se ha visto condicionado por las políticas agresivas recientes de los bancos centrales?   

El coste de capital está oscilando en los últimos años, incluso antes de la crisis del 2008, entre el 6 y el 8%. Una de las cosas que influye en el coste de capital de una manera muy directa son las políticas monetarias y concretamente las políticas monetarias ultra expansivas que hemos vivido en los últimos años. Estas han contribuido a reducir mucho el coste de capital. Sin embargo, al mismo tiempo también han reducido la rentabilidad del negocio bancario sobre su capital o sobre sus recursos propios. Eso ha provocado la situación en la que estamos. La rentabilidad no es suficiente, es menor al coste de capital de la banca española. 

Es necesario arreglarlo a corto o medio plazo porque de esa forma la banca estará generando resultados verdaderamente positivos y generando un valor añadido a sus accionistas. Cuando la rentabilidad supera el coste de capital significa que el negocio está creciendo, que está sano, que es pujante y que va a seguir creciendo. Eso genera crecimientos consistentes en el valor de la acción a medio y largo plazo, no subidas puntuales o rebotes después de haber caído mucho. 

¿Cómo puede mejorarse este coste de capital?

Una de las vías de reducción del coste de capital y que ha ayudado mucho en los últimos años, es la mejora de la solvencia (salud de los bancos). Otra vía de mejora fundamental ha sido la optimización de la estructura productiva, a través del cierre de oficinas, despidos de personal, etc. 

Ahora hemos entrado en una fase donde todavía hay un margen importante de para mejorar la eficiencia, que venga de nuevas vías de ingresos. Es importante encontrar nuevos negocios donde la banca pueda capturar rentabilidad y hacerlo de una manera eficiente. Por ejemplo lo hemos visto en los últimos años con la comercialización de fondos de inversión, el mundo de los seguros, fondos de pensiones, gestionar carteras de manera discrecional, el crédito al consumo etc. Todo eso ha crecido de una manera muy importante, pero hemos llegado a un momento en el que tenemos que dar una vuelta de tuerca más y ahí es donde está el reto.

Uno de los retos es, por ejemplo, darle mucho más peso al margen bruto, es decir, a ingresos por comisiones, por intermediación, por cobro de servicios que no son servicios bancarios tradicionales, etc. Esa es la clave para poder recuperar posición de mercado y también para generar rentabilidades suficientemente altas. Todo esto puede contribuir a reducir el coste de capital. 

¿Los inversores seguirán apostando por los bancos en sus carteras?

Los inversores apuestan por los bancos de una manera muy tradicional, es decir, la composición del accionariado bancario es muy peculiar. Nos encontramos con una parte sustancial de inversores institucionales, que es bastante estable, que ya ha adoptado la posición de quedarse a la espera porque pueden recuperar una parte sustancial de lo que han perdido. Por otro lado, hay una nueva generación de inversores que apuestan por aquellos bancos que han sabido adelantarse o que están en este momento intentando adelantarse al mercado, desde el punto de vista de generar nuevos productos, de generar nuevas vías de negocio, etc. 

Eso es un tema que es a explorar y que iremos viendo cómo se va resolviendo. Por ejemplo, en la banca española todavía hay margen de fusiones, margen para poder adquirir algunas entidades y generar por tanto eficiencias. Esto podría ocasionar un problema de concentración en el sector, pero no es un problema desde el punto de vista de la competencia. 
Otro problema que debe resolverse en la banca española es la pérdida de servicios bancarios en zonas despobladas, en zonas rurales, en zonas de más difícil acceso, etc. Toda esa parte es la que se necesita más inversión tecnológica y también podría ser un descubrimiento importante para la propia banca en términos de negocio.  
 

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