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Perspectivas económicas para el 2023

La evolución de la inflación, la política monetaria de los bancos centrales y el transcurso de la guerra en Ucrania, entre otros, seguirán presentes en el 2023

24 DE enero DE 2023. 08:08H Altea Tejido

perspectivas 2023

Acabamos de terminar un año 2022 en el que el pesimismo económico nos ha acompañado en el transcurso de los días. Los efectos de la pandemia y la posterior invasión de Ucrania por parte de Rusia, provocó que las inflaciones de las economías de todo el globo se dispararan.

La reacción de los bancos centrales no se hizo esperar. Sobre todo, en la segunda parte del año, las instituciones han ejecutado una política monetaria agresiva para tratar de aplacar el crecimiento desbocado de los precios.

Según señala Karsten Junius, economista jefe de J. Safra Sarasin Sustainable AM, tras haber esperado demasiado tiempo para subir los tipos de interés a medida que se acumulaba la inflación, los bancos centrales han tenido que endurecer su política a un ritmo sin precedentes en los últimos seis meses.

El año 2022 se despidió con unos indicadores macroeconómicos resentidos y con el temor a la recesión como telón de fondo. Sin embargo, parecía que algunos brotes verdes comenzaban a abrirse paso en las economías ya que las tasas de IPC empezaron a moderarse de forma ligera.

Las perspectivas para Europa en 2023 se han deteriorado, pero el abanico de posibilidades de crecimiento para el próximo año es amplio, con claros riesgos a la baja, pero también con posibles sorpresas al alza, afirma John Butler y Eoin O'Callaghan, Estrategas Macroeconómicos en Wellington Management.

Con este caldo de cultivo, el 2023 empieza con mucha incertidumbre e innumerables preguntas para las que es complicado encontrar respuesta.

¿Seguiremos tan pendientes de la inflación?

Según señala Ernesto Campillo, profesor de la Universidad Internacional de Valencia, “la inflación ha llegado para quedarse una temporada, sobre todo la subyacente, que cuando sube es la que más perdura en el tiempo”.

El investigador del IEAF, Javier Santacruz, suscribe que “no quedará más remedio” que estar pendientes de la inflación también en el año que empieza. 

Santacruz considera que durante este año habrá algunos factores que ayudarán a su control, como la caída de los precios de la energía o de las materias primas alimentarias. Sin embargo, “no será suficiente”.

“Se requiere de una desinflación generalizada y consistente durante el 2023 para que la inflación deje de ser un problema”, apostilla el investigador. 

Por su parte, el gestor de Abante European Quality, Josep Prats, señala a la inflación subyacente como el gran tema a seguir durante el 2023, especialmente en el primer semestre del año. 

“Si se mantiene en dígito medio y en lo que anticipan las subidas de salarios y los precios de las materias primas energéticas se estabilizan, la inflación habrá sido un periodo pasajero”, sostiene el gestor.

María Jesús Fernández, economista Senior de Funcas, espera que la inflación descienda a lo largo del año ya que no se espera un “empeoramiento de los precios energéticos” y tampoco “se están observando efectos de segunda ronda peligrosos en los salarios”.

Sin embargo, “si no se cumple la premisa de partida con respecto al precio del gas y las tensiones provocan que su cotización vuelva a dispararse, el escenario podría ser peor de lo que estamos anticipando”, añade.

En Europa y Estados Unidos hemos visto una resistencia de los indicadores macroeconómicos ante el endurecimiento de las condiciones financieras, pero se esperan registros negativos durante la primera mitad del año, explica David Tinajero, analista de AFI.

Sin embargo, de encontrarnos con unos niveles de inflación elevados durante un mayor periodo de tiempo, supondría un mayor daño cíclico a la economía, por las mayores subidas de tipos de interés por parte de los bancos centrales. 

¿Qué otros hitos marcarán el 2023?

David Tinajero, analista de AFI, explica que el 2023 “será un año de corrección en el ciclo económico global”.

“La economía mundial, y en especial la europea y la estadounidense, experimentarán una corrección económica, cuya intensidad se espera que sea entre leve y moderada”, afirma Tinajero.

En este sentido, Javier Santacruz, investigador de IEAF apunta que “la recesión es el precio a pagar por controlar los precios” y esto llevará a una moderación de los beneficios empresariales y de que las compañías “generen importantes volúmenes de empleo, autofinanciación y crecimiento”.

Más allá de la inflación, que será uno de los temas cruciales a observar en el 2023, según Josep Prats, gestor de Abante, “los recortes energéticos en Europa, como consecuencia de las sanciones a Rusia y la recuperación de la plena normalidad económica en China”, son las grandes incógnitas para el año que acabamos de comenzar.

Desde Funcas, se apunta hacia “el inicio del proceso de reducción del balance del BCE”, como uno de los principales hitos del año.

“Será un proceso arriesgado, ya que podría generar tensiones en los mercados financieros e incrementos de las primas de riesgo”.

El analista de AFI, señala como riesgo a observar durante el 2023 la evolución del conflicto bélico entre Rusia y Ucrania.

“Durante la primera mitad del año se reiniciará el proceso de reabastecimiento tanto de gas como de petróleo por parte de las economías europeas, de cara al invierno del año que viene, lo que podría iniciar de nuevo un tensionamiento sobre los precios de la energía y, como consecuencia, una nueva espiral inflacionista” afirma el analista de AFI.

Javier Santacruz, señala también que una de las variables clave será la formación bruta de capital o inversión. Hay que procurar la moderación del consumo para controlar la inflación, pero si la inversión cae y se produce destrucción de capital “el problema sería muy serio”.

“Se verán cierres empresariales, quiebras, dudas a la hora de afrontar la devolución de los créditos por el encarecimiento de los tipos de interés, pero en términos agregados no tiene por qué haber una caída del stock de capital total”, afirma Santacruz. 

¿Qué comportamiento puede esperarse de los bancos centrales?

Otro de los temas principales del 2022 ha sido la reacción agresiva en cuanto a la política monetaria de los bancos centrales para tratar de aplacar la inflación.

Para el año 2023, “todo apunta a que van a continuar con su postura hawkish”, señala Ernesto Campos, sin embargo, podrían realizar las subidas de tipos de interés “a un menor ritmo”, añade el profesor de la VIU.

Durante las últimas semanas del año pasado, tanto el BCE en Europa como la Reserva Federal estadounidense iniciaron un relajo en el porcentaje de las subidas de intereses, pero la postura de las instituciones de ambos lados del Atlántico, mantuvieron un discurso más agresivo del descontado por los mercados, al afirmar que, a pesar de la mejora de los datos de IPC, seguirán manteniendo los tipos en un nivel elevado para reducir la inflación en el medio y en el largo plazo. 

El investigador del IEAF, Javier Santacruz, difiere en esta percepción ya que afirma que las medidas anti-inflación de la Fed “tenderán a echar el freno a las subidas de tipos”, pero que es “una incógnita” lo que pueda hacer el BCE, ya que debería realizar “entre dos y tres subidas de cierto impacto más”.

Asimismo, Santacruz afirma, que debería esperarse la misma postura por parte del Banco Central de Inglaterra, ya que, igual que sucede en la Eurozona, en Inglaterra la inflación “no está controlada”.

El analista de AFI, David Tinajero, sostiene que “los bancos centrales no dudarán en endurecer aún más las condiciones financieras de los hogares y empresas” para conseguir que los niveles de inflación lleguen a los objetivos.

Por su parte, María Jesús Fernández, de Funcas, explica que los bancos centrales actuarán al ritmo que marque el comportamiento de la inflación, sobre la que hay “mucha incertidumbre”.

Sin embargo, “si la inflación evoluciona conforme a lo esperado, los tipos de interés podrían tocar techo en los primeros meses del año”, apostilla la economista.

¿Qué puede esperarse de las bolsas en el 2023?

Tras un año de volatilidad y tendencia a la baja de los mercados bursátiles, Javier Santacruz, investigador del IEAF, explica que en el 2023 podría esperarse que “arranque de forma consistente un nuevo ciclo alcista”.

“Los movimientos de choque contra el suelo durante las últimas semanas del 2022, ayudan a promediar precios y estar mejor preparados para experimentar una subida notable de las rentabilidades en los valores medianos y grandes para este año”, añade Santacruz.

David Tinajero, de AFI, apunta hacia la “incertidumbre”, en cuanto al comportamiento de los mercados.

“La sensibilidad de las bolsas a los datos macroeconómicos seguirá marcando el paso de los principales índices globales”, añade el analista.

Sin embargo, en el mejor de los casos podría esperarse “una gradual recuperación de los índices bursátiles”, siendo mejor su comportamiento de cara a la segunda mitad del año, concluye.

La economista de Funcas, en línea con Tinajero, considera que la incertidumbre estará presente también en las bolsas durante el 2023 y que los mercados “irán bailando al ritmo de los acontecimientos, con momentos alcistas y momentos bajistas según las noticias que vayan surgiendo”.

“Hasta que no empiece a vislumbrarse el final del conflicto bélico y el final de las subidas de tipos, las bolsas seguirán esa dinámica”, añade Fernández.

Una visión más pesimista arroja Ernesto Campos Campillo, profesor de la VIU, al afirmar que en el 2023 veremos “caídas generalizadas en casi todos los índices bursátiles”.

“Hay que extremar la cautela y ser muy prudentes, ya que no se debe copiar el comportamiento de las multitudes sin analizar bien el mercado”, asevera Campos.

Sin embargo, el profesor deja una puerta abierta al optimismo ya que afirma que “esto puede hacer que surjan nuevas oportunidades de inversión que ofrezcan rendimientos muy interesantes”.

¿Qué farolillos rojos podrían lastrar a los mercados?

Para el analista de AFI, David Tinajero, el peor evento para los mercados podrían ser “las sorpresas inesperadas en inflación”.

“Una inflación más alta por más tiempo llevará a subidas más fuertes de los tipos de interés oficiales y, por lo tanto, a un daño cíclico mayor en la actividad económica, lo que se traduciría en fuertes correcciones en renta variable y tipos de deuda soberana más altos”, afirma Tinajero.

Como señala Ernesto Campos Campillo, profesor de VIU, el principal temor de los mercados durante el 2023 será la inflación, salvo que aparezca algún “cisne negro” o “se recrudezcan las tensiones de la guerra en Ucrania y ocurra un desastre nuclear”.

En esta línea, Josep Prats, gestor de Abante European Quality, afirma que el gran problema para las bolsas seguirá siendo “la incertidumbre que genera la guerra en Ucrania”.

“La percepción indeterminada de riesgo y la aversión a la inversión en bolsa que conlleva la guerra, sigue pesando en los mercados”, asevera el asesor.

Para Javier Santacruz, investigador del IEAF, “las compañías endeudadas con posiciones débiles de caja pueden provocar importantes contratiempos en el mercado este año”.

¿Qué puede esperarse en el 2023 para la renta fija?

Actualmente, la rentabilidad de los bonos americanos a 10 años se sitúa en el 3,5%, mientras que en España experimentan una tasa de retorno del entorno al 3,24%.

Según Ernesto Campos, profesor de la Universidad Internacional de Valencia, “las estimaciones para el 2023 y 2024 se mantendrán en el rango de entre el 3% y el 4%”.

David Tinajero, analista de AFI, considera que las rentabilidades de la deuda europea y estadounidense, que hemos visto en la segunda mitad del 2022, “continuará”, pero la intensidad “se reducirá considerablemente”.

Por lo tanto “aumentarán las oportunidades en deuda soberana de calidad”, concluye.
 

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