gestoras

BMO: Comprometidos con un impacto positivo

La gestora canadiense cree que el activismo accionarial en la próxima década se centrará cada vez más tanto en la rentabilidad financiera como en los resultados en términos de sostenibilidad. Este año BMO Global Asset Management cumple 20 años de compromiso activo.

26 DE octubre DE 2020. 08:00H Funds & Markets

4b9818a6b42ba156313f3ac09ca53dd7.jpg

El cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas resulta determinante no solo para el desarrollo humano, sino también para crear las condiciones económicas y sociales adecuadas para alcanzar prosperidad a largo plazo.

BMO usa los ODS como marco de referencia para su activismo accionarial y colabora cada vez más con otros inversores y responsables políticos para establecer marcos de sostenibilidad sólidos. Su enfoque continuará abarcando todo el espectro de los ASG. Aunque la crisis climática es una prioridad urgente, seguirá abogando por un enfoque más sistemático en la gestión y la divulgación de las cuestiones sociales, sobre todo ahora que la pandemia de COVID-19 ha subrayado su importancia crítica tanto para las empresas como para la sociedad.

Trabajar juntos por un cambio sistémico

Un importante cambio de perspectiva que BMO ha empezado a apreciar, y que espera que se acelere en la próxima década, tiene que ver con dejar de considerar la administración responsable como la relación entre inversores y empresas individuales para adoptar una visión más holística en el desarrollo del mercado y de la economía en su conjunto. Quizás el cambio climático sea el ejemplo más obvio de un riesgo sistémico que los inversores pueden ayudar a resolver, pero no es el único. Algunas cuestiones críticas como la salud de los océanos, la biodiversidad y la salud pública no pueden abordarse únicamente mediante el diálogo con las empresas.

Medir el impacto 

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), desarrollados por las Naciones Unidas (ONU), son un punto de referencia clave que BMO Global Asset Management y otros inversores están usando para intentar medir el impacto. Los ODS establecen 17 objetivos, con 169 metas e indicadores de rendimiento (KPI) asociados, para lograr un futuro más sostenible en 2030.

Inversores del mundo, adelante

Aunque el activismo accionarial con empresas de Asia y otros mercados emergentes ha aumentado en la última década, este movimiento ha sido liderado casi en exclusiva por inversores de mercados desarrollados, principalmente de Europa y EE. UU. De todos modos, en los últimos cinco años, códigos de administración responsable e iniciativas similares han proliferado en toda Asia. Japón, Hong Kong, Singapur, Corea del Sur, Taiwán, Malasia y Tailandia han adoptado este tipo de códigos.

China ha introducido recientemente diversas disposiciones en la revisión de su código de gobierno corporativo para promover la administración responsable entre los inversores institucionales. Fuera de Asia, Sudáfrica, Kenia y Brasil también han desarrollado sus propios códigos, que pueden seguir rutas diferentes, debido al contexto cultural, institucional y legal de cada país. 

Entrevista Luis Martín, BMO Sur de Europa y Latam, sobre activismo accionarial

La década de la acción por el clima

Pese a que la pandemia de COVID-19 ha provocado una reducción a corto plazo de las emisiones, la transformación de los sistemas económicos y energéticos subyacentes sigue estando muy lejos de lo necesario para alcanzar el objetivo del Acuerdo de París. Los gobiernos no podrán lograr por sí solos una economía neutra en carbono de aquí a 2050, por lo que es esencial que los inversores y las empresas tomen medidas contundentes. El persistente aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero debe revertirse a lo largo de la próxima década.

Además de apoyar las resoluciones de los accionistas relacionadas con el clima, un creciente número de inversores está expresando su descontento con las empresas que se quedan rezagadas a la hora de abordar las cuestiones medioambientales y votan en contra de ciertas resoluciones, como la elección de consejeros.

BMO identifica de forma sistemática a las rezagadas en sectores de alto impacto utilizando datos como la divulgación de emisiones y vota en contra de una o más resoluciones si no está satisfecho con el enfoque de la empresa. 

El factor «S»

A los inversores les ha costado más definir y cuantificar la «S» de los ASG que los factores medioambientales y de gobierno corporativo. Las cuestiones sociales son menos tangibles y hay menos datos que muestren cómo pueden afectar a la rentabilidad de una empresa.

En 2020, la pandemia de COVID-19 ha supuesto un reto sin precedentes para la economía mundial y ha tenido un profundo impacto en la sociedad, al cuestionar nuestros supuestos fundamentales sobre la forma en que vivimos. Este año también ha estado marcado por el intenso movimiento popular contra el racismo tras la muerte de George Floyd en EE.UU. En este entorno, las cuestiones sociales se cuentan entre las más apremiantes para las empresas a nivel mundial. 

BMO sigue trabajando para que los inversores y los proveedores de datos en esta década superen los desafíos que han lastrado el análisis y la integración de los factores sociales y que refuercen su compromiso con las cuestiones sociales, al tiempo que equilibran cuidadosamente las interconexiones con los factores «A» y «G».


RentaMarkets: "Es interesante apostar por compañías que se van a beneficiar de la reapertura"