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El 10 de marzo las gestoras tendrán que publicar su estrategia ASG

En esa fecha deberán hacer público si consideran o no los riesgos de sostenibilidad en el proceso de inversión y los motivos.

26 DE enero DE 2021. 08:00H Patricia Malagón

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La inversión bajo los criterios Ambientales, Sociales y de Gobierno corporativo (ASG) trae consigo una fuerte regulación por parte de la Unión Europea, que en los próximos meses irá desplegando una hoja de ruta a través de una serie de normativas para añadir más transparencia en las gestoras y en las propias compañías. El primer escalón se subirá el próximo 10 de marzo, cuando las gestoras tendrán que publicar su estrategia ASG en sus páginas webs. En este documento deberán revelar si consideran los riesgos de sostenibilidad en el proceso de inversión.

“Este documento requiere un gran esfuerzo para las gestoras en muy poco tiempo”, asegura Susana Peñarrubia, responsable de integración de ASG de DWS. La experta explica que esta regulación se trata de que cada gestora de fondos tiene que publicar si consideran o no los riesgos de sostenibilidad en el proceso de inversión y por qué lo hacen. Además, será una información que deberá actualizarse periódicamente para dotarla de mayor transparencia, como requiere la Unión Europea.

Pero no solo las gestoras tendrán que revelar esta información, también deberán hacerlo los asesores financieros. Estos tendrán que informar si integran estos riesgos en su proceso de asesoramiento sobre las inversiones y seguros que aconsejan a sus clientes. 

Más regulación

Si bien este es el primer paso, por detrás viene una fuerte regulación que pretende añadir mucha más transparencia tanto en las compañías, como en los fondos de inversión y en las gestoras. La taxonomía es el siguiente paso y lo que pretende hacer es que las compañías cotizadas tengan que anunciar, al igual que hacen con sus resultados financieros, los riesgos no financieros. Es decir, deberán informar sobre el impacto ambiental y social, entre otras cosas. “Tanto las empresas, como las agencias de rating tendrán que contemplar estos riesgos no financieros en el futuro e informar sobre ello regularmente”, añade Peñarrubia.

“Lo que se pretende es dotar de una mayor transparencia a las empresas, que tendrán que clasificar en base a los criterios de la UE su impacto ambiental y social”, comenta la responsable de integración ASG en DWS. Lo cierto es que las compañías tendrán que rellenar por porcentajes lo que la nueva normativa requiera y, de esta manera, los inversores contarán con más información de cada compañía para poder compararlas y conocer el impacto que estas tienen.

Sin embargo, la taxonomía es algo que todavía está por definir y para la cual no hay una fecha fijada. El primer paso en la gran regulación que prepara Bruselas se dará el próximo mes de marzo, cuando las gestoras tendrán que hacer pública su estrategia y explicar los motivos del porqué de sus decisiones.

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