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¿Hay que replantearse el papel de la deuda?

La reactivación de la relajación monetaria y los reducidos rendimientos de los bonos este año ponen en tela de juicio el papel de la deuda pública como elemento estabilizador de las carteras.

26 DE noviembre DE 2019. 15:03H Funds & Markets

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La política monetaria podría no dar más de sí a la hora de avivar el crecimiento y los tipos de interés en algunos mercados desarrollados están acercándose a los mínimos que los bancos centrales podrían fijar. Estos dos aspectos, según BlackRock, obligan a replantearse el papel estratégico de la deuda pública en las carteras

La duración de los índices de renta fija ha subido conforme han ido descendiendo los tipos de los bonos, incrementando así su sensibilidad a futuros movimientos de los tipos de interés. Ante esta coyuntura, desde la entidad estadounidense proponen “ir más allá de las ponderaciones basadas en el valor de mercado a la hora de dimensionar las exposiciones”. Por ejemplo, señalan que “los tipos más altos de los bonos del Tesoro de EE. UU. brindan una mejor protección frente a las ventas masivas en los activos de riesgo que los bonos de la zona del euro o Japón”.

El papel estabilizador de la deuda, en cuestión

El contexto actual de tipos bajos trae consigo muchas consecuencias, una de ellas puede ser la búsqueda de alternativas de inversión en la industria del capital riesgo, por ejemplo, pero no es la única. 

Según BlackRock, algunos bonos del gobierno pueden tener una capacidad decreciente para amortiguar carteras de múltiples activos frente a grandes reducciones en la renta variable. “Los precios de los bonos tienen más margen para caer materialmente que para subir en respuesta a

eventos o choques más amplios del mercado. Los rendimientos decrecientes significan que la compensación por la duración de la tenencia en la zona del euro y Japón se ha derrumbado”.

En este contexto, el aumento de la emisión de cupones bajos o nulos aumenta la duración promedio de los bonos de referencia y esto los hace más sensibles que en el pasado a las fluctuaciones en las tasas de interés, con potencial para una mayor volatilidad, señalan desde Black Rock.

Además, también ponen sobre la mesa el riesgo de que se debilite o incluso rompa la correlación negativa entre acciones y bonos que ha prevalecido durante la mayor parte de las últimas dos décadas.

En este escenario, desde la firma prefieren sobreponderar los bonos del gobierno de EE. UU. de mayor rendimiento en las asignaciones estratégicas de activos, mientras que otorgan un menor papel a los bonos del gobierno de la zona del euro y japoneses.

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