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"Es un momento fascinante para emprender"

13 DE mayo DE 2018. 09:00H Dirigentes

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Como la propia palabra indica, el 'smart working' lleva implícito realizar las tareas de una manera más eficiente. Se trata de un dinámica que va más allá de lo conceptual y que pretende encontrar una nueva forma de trabajar más acorde con los cambios que tienen lugar en el entorno laboral. Bajo este paraguas, nació Sapenta, plataforma que ofrece herramientas interconectadas que permiten al usuario gestionar cualquier tarea tanto desde el ordenador como desde el dispositivo móvil a través de una misma aplicación y optimizar así el tiempo. Detrás de ella se encuentra Oonagh McNerney, su fundadora y consejera delegada. Licenciada en Negocios Internacionales por la Universidad de Stirling (Escocia) cuenta con más de quince años de experiencia en el área de innovación del sector tecnológico. Se define a sí misma como una entusiasta de la transformación digital y está convencida de que la clave del éxito radica en aprender de los errores. Lleva el emprendimiento en la sangre. ¿De qué proyecto se siente más orgullosa? Tengo la suerte de llevar trabajando por mi cuenta en el ecosistema de la innovación en Barcelona desde 1997. Hace once años decidir lanzar (junto a Colm Digby), IRIS,  una ingeniería avanzada especializada en la industria 4.0, de la que me siento muy orgullosa. Tenemos un equipo de unos 65 ingenieros y científicos en Barcelona (Castelldefels) y Dublín. Juntos estamos desarrollando soluciones pioneras en el espacio de la monitorización de procesos en línea a base de tecnología fotónica (luz) para ayudar a empresas a optimizar sus procesos en base a un enfoque ‘data-driven’. Con todo el movimiento digital que estamos viviendo, con la nueva economía de la experiencia y la aceleración de las innovaciones que estamos disfrutando en la industria y el mundo en general, es un momento fascinante para emprender. España se encuentra a la cola en productividad en comparación con sus socios europeos, según el BCE. ¿Cómo podría mejorarse? Yo tengo una opinión clara sobre la productividad empresarial. Un estudio realizado en el Reino Unido estimó que tan solo un 1% de aumento en la productividad en el entorno de trabajo resultaría en unos 20 billones de libras en ingresos extras en la producción nacional del Reino Unido. Hay tanto margen de mejora. Lo vi en mi propia ingeniería. Y no debemos confundir la baja productividad con vagancia o falta de voluntad por parte de los trabajadores. Primero como líderes de nuestras empresas tenemos que analizar nuestra cultura de gestión, nuestras prácticas de trabajo, nuestro modo de comunicar, las herramientas y el entorno que ofrecemos a nuestros empleados. Tenemos que adaptarnos y evolucionar nuestros entornos de trabajo hacia una cultura basada en los resultados. Tenemos que responder a los deseos cada vez más frecuentes de los empleados de contar con más autonomía en el cómo, cuándo y desde donde llevan a cabo su trabajo. Tenemos que digitalizar nuestras empresas para desvincular la productividad de la mesa en la oficina. Creíamos tanto en la oportunidad que había delante de nosotros para mejorar nuestra productividad que hace unos cuatro años, nos embarcamos en un viaje de transformación digital en nuestra ingeniería. Hemos automatizado, conectado y sincronizado nuestros procesos de gestión, de administración y de colaboración. Gracias a esta labor y la planificación alrededor de ello, nos hemos dado cuenta que la transformación digital es mucho más que lo ‘digital’ y que está muy vinculada fa la cultura de gestión, el liderazgo empresarial e incluso a lo ‘físico’.  Por ejemplo, el impulso digital en nuestro entorno de trabajo ha sido catalizador para un cambio de cultura de gestión (basado en resultados) e incluso nos ha abierto el camino a cambiar o modificar el uso de ciertos espacios de trabajo para fomentar la colaboración, la 'lluvia de ideas' y las ‘colisiones’ entre equipos y ‘mentes’ en nuestra empresa. De hecho este triángulo en inglés se llama las ‘3 Bs’: ‘Bytes’ (digital), ‘Behaviour’ (Cultura o comportamiento), ‘Bricks’ (los espacios físicos) y son los pilares del ‘smartworking’. Según datos del INE, solamente el 27% de las empresas permite a sus empleados el trabajo desde casa. ¿Qué aspectos fallan o se deberían mejorar para impulsar esta modalidad? Yo creo que un tema clave es la confianza. Como empresaria, si voy a permitir a mis trabajadores trabajar desde casa, necesito sentirme tranquila acerca de que esto no va a tener un impacto negativo sobre el rendimiento y los resultados. Tradicionalmente asociamos al trabajador con el entorno de trabajo físico, donde cada trabajador tiene su mesa permanente desde donde realiza su trabajo (salvo en el caso de ‘field workers’). Pero en el mundo empresarial y de los negocios, estamos ante una situación donde los cambios están ocurriendo a unas velocidades muy aceleradas. Cada vez más, los trabajadores están pidiendo trabajar -por lo menos parte de su jornada- desde casa. El concepto del ‘Remote Worker’ o trabajador remoto es una tendencia creciente. El fallo como empresa sería el de ignorar esta tendencia. Pero una empresa tiene que estar habilitada para poder permitir que sus trabajadores trabajen -aunque sea de vez en cuando- desde casa. Es imprescindible que estos trabajadores remotos tengan acceso instantáneo a toda la información, los procesos, servicios, y herramientas e incluso a su equipo o compañeros, para ser productivos desde casa. Por lo tanto hay que ‘virtualizar’ o digitalizar el entorno de trabajo para desvincular el rendimiento del espacio físico. Como fundadora de Sapenta usted es una firme defensora del smartworking. ¿Qué inconvenientes presenta? No se trata precisamente de una desventaja, pero desde luego -como cualquiera práctica nueva en una empresa- requiere un compromiso firme y constante por parte de los líderes. Y para los trabajadores supone un cambio. Como seres humanos, no nos gustan los cambios. Por tanto, los beneficios deben comunicarse bien y se tienen que poner rápidamente en práctica. Pero la verdad es que el smartworking es un ‘win-win’ para la empresa y para los trabajadores. Vuestro perfil de cliente es muy variado. ¿Es más fácil implantar esta dinámica en grandes o pequeñas empresas? Aunque es cierto que las empresas pequeñas sean quizás más ágiles y más flexibles gracias a su tamaño, el éxito de la implantación o adopción de nuevas prácticas de trabajo está mucho más vinculado al compromiso de los líderes en impulsar este cambio. Un estudio elaborado por ThePowerMBA asegura que el 70% de los empresarios reconoce no entender el negocio digital, lo que a su vez dificulta la aplicación de las nuevas herramientas disponibles en el mercado. ¿Qué podría hacerse para implantar la cultura tecnológica de manera eficaz? Las empresas que apuestan por la transformación digital son empresas que ya tienen un espíritu o cultura innovadora. Como empresas tenemos que analizar cuál es nuestra cultura ante la innovación. ¿Tenemos una cultura de implantar tecnologías digitales para mejorar las operaciones internas, para potenciar la colaboración interna y crear una experiencia de empleado moderno? ¿Estamos usando los canales digitales para llegar a los clientes? ¿Estamos creando valor sobre nuestro modelo de negocio gracias a las tecnologías digitales? ¿O creando nuevas experiencias para nuestros clientes? Hoy en día, las empresas líderes están contestando que sí a estas preguntas. Implantar una cultura tecnológica requiere un compromiso y una dedicación por parte de los líderes de la empresa. Hay que movilizar sesiones entre Dirección, Marketing, Business Development, Producción, Operaciones, TICs y HHRR para definir cómo lo  digital puede mejorar los procesos, ayudar a la empresa a llegar a más clientes y crear valor en el negocio. Hay que adoptar una mentalidad de startup para ser creativos, ambiciosos y valientes. Yo recomiendo leer el libro de Daniel Newman y Olivier Blanchard que se llama ‘Building Dragons: Digital Transformation for the Experience Economy’. ¿Cuáles son los países más avanzados en materia de smartworking? En Italia, por ejemplo, la adopción de smartworking tanto en empresas privadas como en las administraciones públicas está en aumento continuo. Un estudio realizado por el ‘Observatorio de Smart Working’ en Italia reporta que hasta el 50% de las corporaciones importantes han lanzado o están a punto de lanzar un proyecto de smartworking, incluso se ha introducido recientemente una nueva ley de smartworking en el país (no. 81/2017). Por otro lado, en Reino Unido, el gobierno considera el smartworking como el modo más efectivo, moderno y demostrado de trabajo flexible, tanto para la empresa como para el individuo, y se ha lanzado un nuevo código de prácticas para ayudar a las empresas a implementar las prácticas de smartworking. Un estudio publicado por el ‘Chartered Institute of Personnel and Development’ (CIPD) en 2014 en Reino Unido arrojó que un 56% de entidades privadas y un 60% de las organizaciones del sector público, consideran que se trata es una de las mejores prácticas para mejorar la productividad.
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