hemeroteca

Europa y China, hacia un nuevo liderazgo comercial

06 DE octubre DE 2019. 00:00H Dirigentes

img_DD52247_0_DD52247_MG510464.jpg
El giro proteccionista de la Administración Trump en Estados Unidos ha fomentado el diálogo entre las diferentes potencias defensoras de la globalización y de la libertad de mercado. Desde las elecciones americanas, China ha tomado el testigo como abanderada del liberalismo comercial, con su presidente Xi Jinping a la cabeza. La Unión Europea ha hecho lo propio en Occidente, oponiéndose a las restricciones y fomentando el diálogo en el marco de los grandes acuerdos comerciales (TTIP, acuerdo con Mercosur, con Canadá, con México, etc...). Pero, ¿cuál es la relación entre estos dos gigantes comerciales? ¿Liderarán juntos la globalización o hay espacio para futuros enfrentamientos? China concentra más del 20% de las importaciones a la UE, siendo su principal socio proveedor, mientras que Europa es el segundo cliente por volumen para las exportaciones asiáticas, por detrás de EEUU, con alrededor de un 10% de cuota de mercado. En términos netos, China el segundo socio comercial de UE al participar hasta en el 15% del total de transacciones, frente al 10% de 2006, lo que refleja que en los últimos años se ha ido estrechando el lazo entre ambas potencias. La balanza de bienes y servicios es favorable a el gigante asiático, ya que la Unión registró en 2016 un déficit comercial de 175.000 millones, frente al máximo histórico alcanzado en 2015 de 180.000 millones. Todos los países miembros mantienen un saldo neto negativo con China a excepción de Alemania, Finlandia e Irlanda. La maquinaria y el sector automovilístico son las actividades predominantes tanto en términos de importación como de exportación. La otra cara de la moneda es la balanza de servicios: la UE registró en 2016 un superávit comercial de 11.000 millones. Esta cifra ha crecido exponencialmente en la última década, desde los 9.000 millones de 2010. La Únión se ha convertido así en el tercer socio comercial del gigante asiático en relación a sus secor terciario, concentrando en torno al 4% de la cuota de mercado. Respecto a la inversión directa (FDI por sus siglas en inglés) entre las dos potencias; mientras que los flujos desde la UE hacia China registraron un descenso en el último añ0, pasando de los 21.000 millones de 2013 a los 6.000 de 2015, los de China hacia la UE se mantuvieron estables en los 6.300 millones. Como consecuencia, el gigante asiático se ha convertido en uno de los principales inversores netos para la Unión, aunque la inversión total acumulada de esta última en China (168.000 millones al cierre de 2015) fue ampliamente superior a la de China en la UE (35.000 millones). En la misma línea, las perspectivas de crecimiento en ambas regiones son muy optimistas. Desde China se alejan los miedos de una posible desaceleración y se estabiliza el avance en torno al 6,5% para 2017 y un 6,3% para 2018, según los datos publicados este lunes por el Banco Mundial. En el otro extremo, se espera que la economía de la zona euro siga recuperándose a buen ritmo, con unas previsiones de avance del 1,7% para 2017 y del 1,9% para el periodo 2018-2019.
BNY Mellon: "creemos que es momento para la gestión activa"