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La CE propone "impuestos compensatorios" para las empresas digitales

21 DE septiembre DE 2017. 09:00H Dirigentes

La normativa en materia de tasas no está actualizada a la realidad empresarial actual. Esto supone que una empresa digital puede pagar de media un 8,5% de impuestos mientras que una compañía tradicional paga alrededor del 21%. Por ello, la Comisión Europea ha propuesto la creación de nuevos impuestos para que esta injusticia desaparezca a corto plazo y la cuota que paguen las empresas de Internet sea cuanto menos equilibrada a sus ingresos. Concretamente ha propuesto varias alternativas para dar solución a un problema que lleva mucho tiempo bloqueado. Como primera vía propone alcanzar antes de la primavera del año que viene un acuerdo a nivel mundial sobre el gravamen a la economía digital. En el caso de que esta opción fallara entonces la Unión Europea planteará su estrategia sobre estas nuevas tasas en solitario. Y en el camino a seguir cree que lo ideal sería reformar el impuesto de sociedades, aunque a nadie se le escapa que es una vía muy trabajada en la que no ha habido muchos avances hasta ahora. Así que para tener resultados más a corto plazo se propone un impuesto a estas empresas digitales sobre su facturación y no sobre sus beneficios. También la posibilidad de que se graven los ingresos publicitarios de los gigantes digitales o de que se graven las transacciones digitales, sobre los pagos hechos a proveedores de bienes y servicios en línea no residentes (en el país donde está establecida la empresa). Sería una forma de compensar pagando impuestos más justos porque con la normativa actual la retención fiscal no es equilibrada. Esta propuesta va esencialmente dirigida a empresas como Google, Facebook, Amazon o Apple, que ya tienen dossiers abiertos en el departamento de Competencia de Bruselas. Francia fue el país que generó la idea de gravar con más impuestos a las compañías de Internet, que ahora gozan de una ventaja fiscal frente al resto. Le apoyan otros países como Alemania, España, Italia, Austria, Bulgaria, Portugal, Rumanía, Grecia y Eslovenia. Sin embargo, Irlanda o Luxemburgo no tienen prisa por cambiar la normativa actual porque les beneficia. Son países en los que precisamente las empresas se instalan porque su política en materia de impuestos les permite jugar a la ingeniería fiscal, aunque con estas prácticas estén perjudicando al país vecino. A nivel europeo, cualquier iniciativa en materia de impuestos tiene que ser consensuada entre el conjunto de Estados miembros, ya sea a corto, medio o largo plazo. Por el momento, las iniciativas que ha ido recibiendo el Consejo en esta materia no han sido muy bien recibidas pero es necesario que la Unión Europea tenga un criterio homogéneo a la hora de establecer qué impuestos paga qué empresa y a qué país. "Las normas fiscales modernas son esenciales para aprovechar todo el potencial del mercado único digital de la UE y para fomentar la innovación y el crecimiento. Esto significa disponer de un marco fiscal moderno y sostenible que ofrezca seguridad jurídica, incentivos favorables al crecimiento y condiciones equitativas para todas las empresas. La UE sigue presionando para que se haga una revisión exhaustiva de las normas fiscales mundiales para hacer frente a las nuevas realidades", señaló el Vicepresidente del Mercado Único Digital, Andrus Ansip.
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