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Porcino y leche, dos caras de las commodities en China

22 DE septiembre DE 2015. 09:00H Funds & Markets

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La debacle generalizada en los precios de las materias primas ha supuesto una pérdida extraordinaria de ingresos para todos aquellos países cuya riqueza se basa en la explotación, transporte o distribución de commodities tales como el petróleo, el gas natural, el cobre o el mineral de hierro. En este sentido, sin duda, la gran batalla actual no es China ni tampoco un fenómeno que diferentes economistas han calificado como "estancamiento secular". La gran batalla ahora es el ciclo de las materias primas y sus devastadoras consecuencias sobre los países emergentes, donde el único que está relativamente "a salvo" es India y con potencial de crecimiento superior al 7%.

Durante los años del boom de las commodities, los denominados países emergentes se subieron al carro de unos productos fáciles de exportar con una demanda que parecía inagotable y cuya competitividad se basaba exclusivamente en el precio y no en la diferenciación de producto o en la creación de demanda cautiva. Así, economías como la de Chile han alcanzado un grado enorme de dependencia de commodities como el cobre, suponiendo el 70% de su riqueza nacional (medida en términos de PIB).

En este contexto, ¿qué potencia absorbía tal cantidad de materias primas que se exportaban en masa? Sin duda, China, la segunda mayor economía del mundo. En su última etapa de desarrollo industrial y exportador, China necesitaba de un suministro estable y creciente de materias primas energéticas y metales básicos. Sin embargo, en su giro hacia una economía de consumo, ya no necesita tantas commodities. Por tanto, su demanda se ha estabilizado generando grandes excesos de oferta y descensos de precios en diversos lugares del planeta.

De esta conducta bajista pocas commodities se escapan, especialmente, dentro del sector agrario. A pesar de la sequía provocada por "El Niño" en la costa occidental americana, un fenómeno meteorológico que causa inundaciones al Oeste del Pacífico y sequía en el Este, los precios del trigo acumulan una caída del 17,88% desde enero.

El futuro de la soja en Chicago, por otra parte, también lleva cedido un nada despreciable 14,543%. China consume un 30% de la producción mundial de estas dos commodities agrarias. Y esta menor demanda del gigante asiático ejerce una presión a la baja sobre los precios. No obstante, una de las commodities que se escapan a esta debacle generalizada es el porcino, con un crecimiento acelerado de sus precios en los últimos meses. Concretamente, el precio del cerdo de capa blanca ha subido un 16,7% en términos interanuales, provocando un repunte inesperado en la tasa de inflación de agosto del 2%.  De esos dos puntos porcentuales de crecimiento del índice general de precios, seis décimas corresponden única y exclusivamente al precio del porcino.

Evolución del precio del cerdo (2010-2015)

¿A qué viene este incremento de precios en el cerdo? Ciertamente, la demanda se mantiene estable con una fuerte presencia en la cesta de la compra. Sin embargo, la oferta es la que está reduciéndose de manera notable, tanto nacional como importada. El gobierno chino mantiene fuertes restricciones sobre la importación de carne del exterior, particularmente si ésta es de uso común entre la población.

Además de ser un bien de consumo cotidiano, el cerdo importa (y mucho) para la elaboración de la política monetaria. ¿Por qué esto es así? El Banco de la República Popular de China (PBOC) mantiene como indicador permanente de inflación real los precios del porcino desde 2011, cuando se produjo un repunte muy intenso del IPC en tasa interanual que llegó a alcanzar el 7%. En aquella ocasión, el mayor contribuyente a la subida de precios fue precisamente el cerdo.

Evolución de la tasa de inflación en China (2010-2015)

   Fuente: Trading Economics

 

Sin embargo, en esta ocasión, el repunte de precios en el porcino de capa blanca no mueve a la preocupación como sí ocurrió en 2011, dado que son dos escenarios completamente distintos. 2011 fue el año del "pico" en los precios de las commodities a nivel mundial, mientras que 2015 es muy probable que sea el año del "suelo". Por tanto, en un escenario de bajas presiones inflacionarias, el margen de maniobra del PBOC para expandir la oferta monetaria sigue siendo amplio.

Finalmente, la otra cara de la moneda es lo que está sucediendo en el mercado de la leche en origen. China ha reducido en un 56% la compra de leche entera en polvo del resto del mundo, afectando especialmente a Europa y Estados Unidos, donde los inventarios se encuentran a rebosar también por la prohibición de importaciones de leche por parte de Rusia en el verano de 2014. Varios casos de intoxicación y problemas sanitarios están reduciendo considerablemente la demanda de leche importada, la cual creció de forma vertiginosa desde 2009, con un incremento de los precios denominados en euros cercano al 50%.

El desarrollo de China ha permitido la entrada de nuevos productos, relegando en cierta medida a otros menos preferidos como es el caso de la leche. En este sentido, los precios de la leche en origen han caído desde el máximo de 426 yuanes por 100 kilogramos, en febrero de 2014, hasta el entorno actual de 341 yuanes, prácticamente estable desde principios de año. En el caso del precio en euros, la caída desde máximos es ciertamente menor, un 6,4%, hasta estabilizarse por debajo de los 50 euros por 100 kilogramos.

Precios de la leche entera en origen (2010-2015)

Fuente: Elaboración propia. National Bureau of Statistics - PRC

 

En suma, el porcino y la leche son las dos caras de una misma moneda, la cual se mueve al compás de la "nueva normalidad" en la macroeconomía china. Esto es, aumenta la demanda de aquellas más vinculadas al nuevo modelo de consumo interno aquí en China. Y se reduce, en parte, lo que venía demandándose durante los años del viejo modelo (basado en inversiones masivas, exportaciones baratas y bajo consumo).

Javier Santacruz es socio fundador de China Capital y profesor del IEB

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