Cuando las cuentas no cuadran solo hay dos opciones: o recortar gastos o incrementar gastos. El gobierno portugués está haciendo ambas. Después de que el Ejecutivo del socialista José Socrates se viera obligado a solicitar el rescate en abril de 2011, la troika impuso una serie de duras recetas. Los recortes fueron los primeros en […]
Dirigentes Digital
| 14 nov 2014
Cuando las cuentas no cuadran solo hay dos opciones: o recortar gastos o incrementar gastos. El gobierno portugués está haciendo ambas. Después de que el Ejecutivo del socialista José Socrates se viera obligado a solicitar el rescate en abril de 2011, la troika impuso una serie de duras recetas. Los recortes fueron los primeros en llegar y en noviembre del mismo año se aprobó el tijeretazo más duro de la democracia. Tras los recortes, llegaron las privatizaciones. Portugal buscaba hacer caja para mejorar las cuentas. Aunque en 2012 dieron por finalizadas las grandes ventas públicas, todavía quedan flecos por atar.
Después de varios intentos parece que ahora es el turno de la aerolínea TAP. El gobierno portugués lleva un tiempo tanteando el mercado y dejándose querer por las empresas que muestran interés en esta compañía. Esta semana, la prensa portuguesa ha vuelto a poner el foco en este movimiento. La operación iría enfocada a desprenderse del 66% por de la compañía dejando un 5% para que pudiera quedarse en manos de los trabajadores y buscando colocar en Bolsa el 61% restante.
TAP tiene algunos problemas que dificultan su venta. De hecho, el Gobierno ya hizo un primer intento en 2012 que no salió adelante. La abultada deuda de la compañía es uno de los principales problemas que puede generar rechazo a los posibles compradores. A pesar de esto, el Gobierno portugués ha anunciado que su objetivo es venderla antes de final de año. Sobre la mesa, ya hay algunas muestras de interés de compañías como Air Europa. Además, el grupo IAG que engloba a British Airways, Iberia y Vueling tampoco descarta compras para continuar con su crecimiento.
Entre las empresas que el país vecino ha vendido ya, destaca el traspaso de la energética EDP a la empresa china tres gargantas. Esta operación supuso unos ingresos casi 2.700 millones para Portugal al vender su participación mayoritaria del 21,3%. En el momento de la venta, la energética era la joya del programa de privatizaciones impuesto. La empresa acumulaba tres ejercicios de beneficios y una capitalización de alrededor de 8.000 millones de euros. Con la venta se puso fin a 23 años de energía pública.
Suma y sigue
En septiembre de este año, el Gobierno se desprendió del 30% que todavía controlaba en la empresa estatal de correos (CTT). En una colocación acelerada, Parpública (la Sepi portuguesa) vendió 47 millones de acciones a 7,25 euros por título a compradores institucionales. En total, 343 millones de euros irán a parar a las arcas públicas. Una cantidad que se suma a los 579 millones de euros conseguidos en diciembre de 2013 cuando se vendió en Bolsa el grueso de la compañía, un paquete de acciones que correspondía al 68,5% del capital social. Así, en ese momento con 900 millones de ingresos se convirtió en la cuarta mayor privatización del país.
Las draconianas recetas impuestas por los hombres de negro siguieron sin dar respiro a Portugal. El estado portugués tuvo que seguir con la venta total de la gestora aeroportuaria. Un caramelo muy apetitoso que permitió al Gobierno elegir entre cuatro ofertas. Finalmente, por 3.000 millones de euros fue adjudicado a Vinci.
Entre el resto de privatizaciones que se han llevado a cabo está la de Caixa Seguros por 1.000 millones de euros. Así como la venta del 51 % de la transportadora energética REN que permitió ingresar al Estado 749 millones de euros.