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Ideas para invertir en 2020

Tras un buen 2019 para los activos de inversión, 2020 emerge con bastantes dudas iniciales. La conciencia de estar en una fase avanzada del ciclo, unas valoraciones poco confortables tanto en renta variable como en renta fija y una exigencia del mercado cada vez mayor para poder mantener esas valoraciones llevan a la prudencia. Pero siempre hay oportunidades. Estas son algunas ideas de inversión con las que afrontar el ejercicio.

29 DE enero DE 2020. 08:00H Rocío Arviza

Ser ágil para hacer frente a escenarios divergentes. Con esta máxima hay que afrontar el ejercicio 2020. Diversificación y selección serán dos aspectos clave este año pero la agilidad o flexibilidad serán capitales “para enfrentar reversiones rápidas en el sentimiento del mercado”, algo que tienen claro los expertos de Unigestion. “La diversificación es básica en cualquier contexto, pero especialmente en mercados como el actual cobra más importancia”, subraya Victoria Torre, analista de Self Bank, quien reconoce que “no nos engañemos, encontrar activos descorrelacionados de los mercados no siempre es sencillo”. Además, pone sobre la mesa, de entrada, el que será uno de los grandes retos del ejercicio. “Para una cartera de bajo riesgo, las opciones de encontrar rentabilidades dignas en el entorno actual de tipos son escasas”, constata.

Prudencia inicial

Existe prácticamente unanimidad entre los expertos a la hora de recomendar un comienzo de año con cautela. “Hay una serie de variables que nos hacen conservadores, si bien es verdad que si el mercado corrigiese un poquito tomaríamos una posición ya mucho más arriesgada de cara a los próximos dos años”, asegura Pablo Uriarte, socio de 360º CorA. En esta línea se mueve Diego González, asesor de Cobalto Inversiones. “Para alguien que entra ahora a invertir estar en la parte alta de riesgo dentro de la cartera tiene poco sentido, no nos parece prudente”, señala. Y Alfonso Benito, director de inversiones de Dunas Capital, destaca que “buena parte de las rentabilidades que se podrían tener en 2020 las hemos visto en 2019. Creemos que los activos están bastante caros y que el coste de oportunidad de no estar invertido es relativamente bajo con respecto al riesgo que se asume al estar muy invertido y que pueda venir algún golpe”.

Conforme con esta visión, el consejo pasa por contar con una exposición inicial a renta variable más baja de lo que cada perfil de inversor puede asumir de acuerdo a su nivel de riesgo y por centrar mucho esa exposición a bolsa en compañías con elevada rentabilidad por dividendo. Sin embargo, nos vamos a centrar en estas líneas en las oportunidades que pueden existir en renta fija y en activos alternativos de cara a este ejercicio. 

¿Opciones en deuda?

“Los inversores deben prepararse para un rendimiento modesto de la renta fija en general”, asegura Jim Cielinski, responsable global de renta fija de Janus Henderson. Los tres pilares que deben guiar la inversión en la parte de deuda son la gestión activa, flexible y visión global este año, además de seleccionar productos con las comisiones muy bajas, recomienda José María Luna, socio de Luna-Sevilla Asesores Patrimoniales. A partir de esa base y conforme el perfil se haga moderado añadiría algo de deuda subordinada europea “porque la regulación juega a favor del activo pese a que está muy transitado”. Menciona también la posibilidad de fijarse en algún fondo de bonos ligados a la inflación porque “ahora están baratos” y cree que pueden sorprender si hay política fiscal expansiva porque los tipos de interés de mercado podrían repuntar. Una opinión que comparten desde Fidelity. “El pesimismo del mercado en relación con la inflación es excesivo, lo que significa que podría ser un buen momento para considerar los bonos indexados a la inflación”, asegura Steve Ellis, CIO de renta fija de Fidelity International.

Luna incluiría también algo de deuda americana de corto y medio plazo y añadiría renta fija emergente para los perfiles más arriesgados. Para Pascal Blanqué, Director de Inversiones de Amundi, se trata de optimizar la búsqueda de yield, con selección y estrategias flexibles. “Las áreas muy concurridas y el riesgo de liquidez persisten y requieren una profunda inmersión en las oportunidades de crédito. Para los inversores con un horizonte temporal adecuado, el High Yield seguirá siendo atractivo ante unas perspectivas benignas de default”. La clave, por tanto, está en hacer un exhaustivo escrutinio a nivel sectorial y de títulos para evitar modelos de negocio insostenibles. Además, cree que “los bonos de los mercados emergentes también son atractivos para los cazadores de rendimiento, con una preferencia por las divisas fuertes, mientras que ciertas oportunidades en moneda local podrían materializarse durante el año”.

Mientras, desde Schroders, James Barrineau, también subraya que “después de generar una rentabilidad de dos dígitos en lo que va de año, la deuda de los mercados emergentes aún tiene margen de mejora en 2020, ya que gran parte de la rentabilidad se ha debido a la caída del rendimiento de los bonos globales y no al aumento de los precios específicos de los mercados emergentes”.

Retorno absoluto, multiactivos y gestion alternativa

Desde Luna- Sevilla Asesores Patrimoniales consideran que una parte de la cartera este año puede estar en fondos de retorno absoluto. Para los perfiles más conservadores cogerían fondos market neutral como los de la gama de Dunas Capital o como el Eleva Absolute Return Europe, añadirían algún producto de global macro para subir un escalón de riesgo con la gestora Bellevue y alguna estrategia long/short. 

Otra opción para este año está en asignar una parte de la cartera a estrategias de gestión alternativa, a juicio de Diego González, quien menciona el fondo Grantia Anphora de Quadriga Asset Managers, que invierte en divisas. “La popularidad de las inversiones alternativas ha crecido significativamente. Esta clase de activos resulta más relevante que nunca ahora que los inversores se preguntan qué más pueden ofrecer los activos tradicionales”, apunta Michael Ho, responsable global de Multiactivo e inversiones Alternativas de Janus Henderson Investors.

Desde Legg Mason señalan a la inversión en infraestructuras cotizadas como una forma de restar volatilidad a una cartera de renta variable en un entorno de final de ciclo y con liquidez. Apuntan a este sector en el que “se espera que la inversión se duplique de aquí a 2030”, afirma el responsable de la gestora en España, Javier Mallo.

Por su parte, Paul Flood, gestor del BNY Mellon Global Multi-Asset Income Fund, asegura que tienen grandes expectativas puestas en el sector de los royalties o regalías musicales. “Lo enfocamos como una apuesta clara por la música en streaming, que parece proporcionar ingresos estables con independencia del ciclo económico”, señala. De hecho, apunta a que de cara al futuro, “esperamos que la música en streaming, las energías renovables y otros activos reales generen rentabilidades atractivas y estables en un entorno en el que creemos que las acciones experimentarán volatilidad y los rendimientos de los bonos se mantendrán en niveles bajos a largo plazo”.

Junto a ello, desde Amundi consideran que los inversores “deberían empezar a crear carteras a prueba de volatilidad”. Creen que a medida que las expectativas del mercado se ajustan, es probable que se produzcan picos de volatilidad y para protegerse habría que “considerar estrategias alternativas líquidas que ofrezcan una baja correlación frente a las clases de activos tradicionales, así como estrategias de volatilidad”.

Liquidez

Tras considerar que se puede tener sentido por ahora contar con un 5% de la cartera en un ETF de oro “para dar sostén a la parte de riesgo si hay correcciones”, Diego González sugiere arrancar el año con una proporción de liquidez importante.

Una idea que comparte Félix González, socio director de Capitalia Familiar EAF, quien defiende la idea de comprar acciones de dividendo (siempre con stop) y bonos de forma directa con los que conseguir rendimientos del entorno del 6% que le permitan llevar a cabo una gestión más táctica de la cartera y más previsible en términos de resultados recurrentes. “Sólo usaría fondos en segmentos en los que realmente aporten valor o donde sea difícil acceder de forma eficiente”, señala. González asegura que “hay que tener munición fuera para poder entrar y salir en función del mercado”, pero tiene claro que no tendría esa liquidez en fondos monetarios. La mantendría en saldos en efectivo “si no tienen coste con el límite de 100.000 euros por titular y banco” o en fondos con los que conseguir un rendimiento superior a la inflación, tipo Muzinich Enhancedyield Short-Term, Candriam Bonds Credit Opportunities o Amundi 12 M.


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