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Inverco: "Hay que apostar por más incentivos a los planes de pensiones"

Defiende que las rentabilidades netas de gastos de los planes de pensiones en España no son tan malas como se dice y asegura que sus comisiones medias ponderadas están en un nivel razonable si se comparan con el estándar europeo. Ángel Martínez Aldama, presidente de Inverco, cree que deben existir mayores incentivos fiscales a las aportaciones a planes de pensiones y aboga por el modelo británico como solución al problema de la viabilidad del sistema de pensiones en nuestro país.

28 DE noviembre DE 2019. 08:00H Rocío Arviza

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¿Por qué en España no terminan de despegar los planes de pensiones pese a las dudas sobre la sostenibilidad y la suficiencia de las pensiones públicas?

Hay muchos factores que indicen en que España tenga un nivel mucho más bajo de ahorro financiero a largo plazo si nos comparamos con otros países europeos, sobre todo los del centro y norte. Uno es que ahorramos mucho más en activos inmobiliarios que los europeos, por lo tanto una gran masa de nuestro ahorro se lleva hacia ahí y no hacia activos financieros. En segundo lugar, las tasas de sustitución del sistema público de pensiones español son el doble de altas que las que existen de media en los países de la UE. Nosotros estamos en niveles del 80% y Europa está en niveles del 45%, es decir, un alemán cuando se jubila, si su salario ha sido de 1.000 euros cobra 450 euros al mes de pensión pública y un español, hasta el límite de 46.000 cobra 800 euros, por poner un ejemplo gráfico. Además, también destacaría un tercer factor: en España no hay una verdadera información sobre cuál va a ser la pensión que vamos a cobrar en el futuro.

Si la famosa carta con el cálculo de nuestra pensión de jubilación llegara, ¿cambiaría la realidad de los planes de pensiones?

No se si cambiaría o no, pero igual que se nos llena la boca de transparencia para otras cosas, aquí debería darse también. Es una información que tiene la Seguridad Social, insistimos mucho en que el Parlamento aprobó en 2011 una norma que no ha cumplido desde entonces ningún gobierno, por la que se debía informar de sus pensiones futuras estimadas a los españoles. En la UE ya hay 10 países que lo hacen, el último Italia hace tres años. Sería también una manera de educar financieramente a los ciudadanos y les permitiría orientar sus decisiones de ahorro o de consumo. Por ejemplo, si se tiene esa información y no se tiene capacidad de ahorro habrá trabajadores que insten a sus representantes sindicales a que negocien un plan de pensiones en la empresa.

¿Qué incentivos harían falta para impulsar los planes de pensiones? 

Es verdad que los incentivos fiscales en un producto de ahorro a largo plazo e ilíquido como son los planes de pensiones son muy importantes, tanto que en todos los países de la OCDE existen esquemas muy similares de incentivo fiscal al que existe en España. Incluso en algunos países no hay límites de desgravación en la aportación, como en Holanda. Hay que mantener esos incentivos y no reducirlos, que es lo que hemos visto en los últimos años. En 2006 se eliminó la deducción que tenían las empresas en el impuesto de sociedades por aportar a un plan de pensiones y, en 2013, ocurrió lo mismo con la bonificación que tenían las aportaciones de las empresas a planes de pensiones porque ahora se integran en la base de cotización de la seguridad social. Es decir, si una empresa hasta ese año aportaba 1.000 euros a un trabajador por año, al estar exento en la base de cotización, el coste eran 1.000. Ahora el coste es un 34% más caro (1.340 euros). Por lo tanto, hemos ido a menos en los incentivos fiscales, especialmente en los planes de empleo aunque también en los individuales (...) Sería importante también que cuando uno reciba su prestación se divida en dos partes: la que corresponde a las aportaciones realizadas -esas deberían seguir tributando al marginal- y la que corresponde a la rentabilidad, que debería tributar como una renta de capital, es decir, al 19, 21 o al 23%. Hay que apostar por muchos más incentivos sin quitar los que existen.

La industria también tendrá que poner de su parte. A día de hoy hay más variedad y calidad en el mundo fondos de inversión que en el mundo planes de pensiones...

Que se repita muchas veces no quiere decir que sea una realidad. Sí es cierto que hay más oferta de producto porque el fondo de inversión es transfronterizo, por lo tanto hay un pasaporte europeo, de tal manera que cualquier gestora de cualquier país de la Unión puede comercializar sus fondos en España. Hay una oferta de 60.000 productos. Dicho esto, en los planes de empleo también hay actividad transfronteriza, hay una directiva comunitaria que permite que cualquier entidad que esté habilitada para gestionar un fondo de pensiones en Holanda, Alemania o Francia pueda gestionar en España. De hecho hay dos fondos de pensiones de empleo españoles que se gestionan por entidades no nacionales. Sin embargo, dados estos datos no parece que la oferta extranjera haya sido suficientemente atractiva.

En el sistema individual es cierto que no hay una armonización a nivel europeo. En un par de años vendrá un producto transfronterizo que es el Plan de Pensiones transfronterizo en formato individual y veremos si esa oferta cala o no. Ahí veremos si verdaderamente la industria española ofrece un buen producto o no, pero si uno ve las rentabilidades en los distintos plazos y la compara con otros instrumentos, verá que las rentabilidades netas de gastos a lo mejor no son espectaculares pero tampoco son tan malas como algunos dicen.

Más de un tercio de los planes de pensiones individuales que se comercializan en España aplican la comisión máxima de gestión que permite la ley: un 1,5 por ciento, según un reciente estudio de un robo advisor. Datos así no ayudan...

España es el único país europeo en el que están limitadas las comisiones de gestión de los planes de pensiones por ley. Ha habido dos reducciones, una en 2014 y otra en 2018, y hay tres niveles máximos de comisiones: una para planes de renta fija ( hasta el 0,85% anual), para mixtos ( hasta el 1,35%) y para el resto de planes del 1,5%. Hay competencia porque hay 65 gestoras operando y el cliente puede pasarse de un plan a otro sin tributar, tiene la sartén por el mango para elegir quien le gestiona el plan de pensiones. Dicho esto, la comisión media ponderada está en el 1,1%, un nivel bastante razonable en el estándar europeo en el sistema individual, en el que hay que considerar el coste de comercialización del producto.

¿Qué opciones tenemos para solucionar el problema de las pensiones?

Nosotros propugnamos un sistema de auto-obligación como el de Reino Unido, donde la empresa debe establecer un plan de pensiones e incorporar a todos sus trabajadores. Hay aportación de la empresa y hay aportación del trabajador y éste tiene la opción de salirse del plan si así lo quiere. Este sistema funciona muy bien allí, ahora mismo hay 1,2 millones de empresas más haciendo aportaciones a planes de pensiones, hay 9 millones de trabajadores británicos más que están en un plan de pensiones y solo el 8% de ellos se ha ido de su plan, cuando eso les cuesta un 3% de su salario, la empresa aporta un 4 y el Estado aporta un 1%. Esta es la única vía que vemos para que los españoles cuando nos jubilemos tengamos dos pensiones, una del sistema público y otra del sistema de capitalización.




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