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Lo que el Covid-19 nos recuerda: ¿Nueva crisis de deuda?

La conmoción provocada en los mercados por los efectos aún inciertos del coronavirus ocurre en un contexto de niveles de deuda históricos. ¿Existe el riesgo de que se desencadene una crisis crediticia pese al entorno de tipos en mínimos?

11 DE marzo DE 2020. 08:00H Rocío Arviza

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Que vivimos desde hace años sobre una montaña de deuda no es nuevo, pero cisnes negros como el que suponen las consecuencias del coronavirus a nivel global nos lo ha venido a recordar. Una realidad a la que tampoco ayuda la evidencia de la complicada situación a la que somete a muchas compañías el último descalabro de los precios del crudo. “La caída del precio del petróleo añade nuevas preocupaciones a los mercados de crédito, donde están empezando a aparecer las primeras grietas”, asegura Esty Dwek, Head of Global Market Strategy de Natixis IM Solutions (Natixis IM). Dwek no observa, de momento, riesgo sistémico, pero aconseja permanecer en estado vigilante. “Estamos evaluando los spreads del mercado de crédito, que continúan ensanchándose, para poder detectar los primeros signos de estrés sistémico. Y si los precios del petróleo permanecen bajos durante un largo tiempo, entonces empezarán a aparecer las primeras quiebras”.

Un tema que también preocupa a Joaquín Robles, analista de XTB, quien recuerda que muchas empresas del sector petrolero han emitido grandes cantidades de bonos para explotar campos que no les salen rentables explotar con precios del crudo tan bajos. De ahí que opine que hay que atender de cerca que “puedan dejar de pagar sus cupones o incluso entrar en default”. Mientras, François Rimeu, estratega senior de La Français AM, ve el panorama bastante negativo para la deuda high yield estadounidense, “ya que las empresas de energía de EE.UU. representan alrededor del 12% de este segmento de deuda” y a los productores de petróleo de esquisto del país no les es rentable producir salvo en niveles de precios de entre 45/50 dólares.

Por su parte, Paul O’Connor, responsable del equipo de Multiactivo de Janus Henderson, insiste en que “la crisis del petróleo ha sacudido los mercados hasta ahora resistentes de la deuda de alto rendimiento y los bonos de mercados emergentes”. Considera un riesgo que los reembolsos de los inversores se aceleren en un momento en que la liquidez del mercado ya está bajo presión y subraya que en los últimos días, “los mercados de crédito han pasado de una sobrecompra a una sobreventa, de la noche a la mañana”.

¿Vulnerabilidad del mercado de deuda?

Incluso antes del reciente descalabro en el precio del crudo y en las bolsas por el impacto del coronavirus, Kristjan Mee, analista de Schroders, ya advertía de que “en todos los mercados desarrollados, las empresas han capitalizado el descenso de los tipos de interés desde la crisis financiera mundial aumentando considerablemente la carga de su deuda”. Es más, señala que “en Estados Unidos, las empresas no financieras del mercado de bonos corporativos están más apalancadas de lo que estaban durante la crisis financiera y la caída de las puntocom”. Una tendencia, cuanto menos preocupante, desde la perspectiva de un inversor de deuda corporativa. Además, llama la atención sobre el hecho de que esta acumulación de deuda ha sido más llamativa en sectores considerados “seguros”, como empresas de consumo básico, comunicaciones, servicios públicos y atención sanitaria. 

A su juicio, otra área de vulnerabilidad de los mercados de crédito y de valores es “el segmento con calificación BBB del mercado de bonos corporativos”, es decir, las compañías de grado de inversión más vulnerables y cuyo volumen ha aumentado considerablemente. “Actualmente representan más del 50% del mercado de bonos corporativos de grado de inversión de los Estados Unidos” y el “volumen potencial de las rebajas de calificación es significativo”, destaca. 

Por su parte, Salman Baig, gestor de Unigestion, asegura que “la FED es consciente que cuanto más tiempo se tarde en contener los efectos colaterales, mayores serán las rebajas de calificación de rating, más probables las amenazas de default y más alta la probabilidad de una contaminación de la economía por parte de los mercados financieros”.

¿Cómo evitar una eventual crisis?

En este punto, desde BlackRock dejan claro que, aunque la reacción de los mercados en respuesta al brote de Covid-19, ha sido una reminiscencia de la crisis financiera mundial de 2008, ahora no se está en esa situación. Defienden que “la economía tiene una base más sólida y, lo que es más importante, el sistema financiero es mucho más sólido hoy que la crisis de 2008”.

Por tanto, no creen que este evento termine con la expansión, eso sí, “siempre que se brinde una respuesta política preventiva y coordinada. Y vemos signos alentadores de que esta respuesta política está comenzando a unirse”.

Para que la situación no se complique más, apuntan a la necesidad de “un esfuerzo conjunto y decisivo entre la política fiscal y monetaria” y a la de afrontar “los desafíos de efectivo que enfrentan las empresas, especialmente las pequeñas y medianas empresas y los hogares”. De nuevo todas las miradas están no solo en los gobiernos, sino en los bancos centrales.El reto es evitar que un shock económico se convierta también en una eventual crisis de deuda.


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