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Derivadas de la debacle del crudo, ¿quién gana y quién pierde más?

El juego de poder entre Arabia Saudí y Rusia, que ha provocado el mayor descenso del crudo desde la guerra del golfo de 1991, deja en el aire un puñado de derivadas. ¿Qué consecuencias tiene y para quién un contexto de guerra de precios y de incremento de la producción mientras la demanda se hunde por las consecuencias del Covid-19?

10 DE marzo DE 2020. 08:00H Rocío Arviza

La estrategia del caos llevada a cabo por Arabia Saudí para someter a Rusia ha llevado al mercado del crudo contra las cuerdas. En la última jornada llegaba a caer hasta un 30% y a situarse el Brent, de referencia en Europa, en entornos de 31 dólares. El país ha reducido su precio de venta oficial, en lo que supone el mayor recorte de precios desde el año 2004 y se encamina a aumentar la producción en un mercado que ya está sobrecargado. Todo después de que Rusia no haya apoyado su propuesta de recortar la producción de manera conjunta entre la OPEP y sus socios en 1,5 millones de barriles diarios. La idea era intentar sostener los precios ante la caída en picado de la demanda por el parón económico que propicia el coronavirus a nivel global.

Decisión costosa 

“El movimiento podría costar al país unos 120.000 millones de dólares, ya que el precio actual no es rentable”, según recuerda Mark Lacey, responsable de materias primas de Schroders. “De hecho, los precios actuales del petróleo están significativamente por debajo de los niveles de break-even de todos los productores de la OPEP”, recuerda. Por tanto, “los grandes perjudicados serán los países productores que basen gran parte de su presupuesto en los ingresos que les reporta el petróleo”, explica Joaquín Robles, analista de XTB. “Solo este año estos países van a dejar de ingresar el 50% vía precio (...), se van a ver muy debilitados y tendrán que recurrir al mercado de deuda para financiar sus operaciones ordinarias”, destaca. Contexto, además, que puede causar revuelo o malestar social. “Si los precios del petróleo se mantienen en un promedio de 35 dólares por barril el resto de 2020, el flujo de caja de todo el año para las compañías petroleras integradas se reducirá entre el 50% y el 60%. Los dividendos de todas las compañías integradas no están cubiertos a 35 dólares por barril”, detalla Lacey. Por tanto, si no hay recuperación del precio del crudo los recortes de dividendo serán irremediables porque la industria petrolera no es rentable a 30 dólares el barril. En conclusión, las cotizadas petroleras están en su momento más frágil de los últimos 20 años.

Además, es importante considerar que muchas de estas empresas “habían emitido grandes cantidades de bonos para explotar ciertos campos petrolíferos que, a los actuales niveles de precios, no son rentables, por lo que o bien dejarán de pagar el cupón o incluso pueden entrar en default, como ya ha pasado con varias compañías petroleras pequeñas”, apunta Robles. Además, empresas relacionadas con el sector como en España Técnicas Reunidas o Tubos Reunidos se verán, a su juicio, perjudicadas por una menor inversión en proyectos.

Productores de esquisto 

Pese a que a que para Arabia Saudí inundar el mercado también tiene un elevado coste, el país es el menos perjudicado. Primero porque sí que puede gestionar un precio en los niveles actuales, como recuerda Adam Vettese de eToro, frente a una Rusia que no puede. Además, es la que más capacidad de producción tiene y la que más barato produce. “Se estima que puede hacerlo por entre 8,5/ dólares barril, cuando otros productores se van a 25”, aseguran desde XTB.

Junto a ello, la situación actual hace daño a los productores americanos a través de fraking porque no van a ser competitivos. “Los productores de petróleo de esquisto verán bloqueado su acceso a la financiación barata y dejarán de actuar como productores marginales de swing a 50 dólares por barril”, asegura Michel Salden, gestor de Vontobel AM. Pero las consecuencias de la situación actual de precios van más allá.

Otro aspecto a considerar es el impacto en términos de inflación. “Sabemos que el petróleo tiene una gran incidencia en los precios de la energía dentro del cálculo de la inflación. Eso seguramente también tumbe los datos de IPC y sabemos que tanto la FED como el BCE les dan mucha importancia”, apunta Robles.

Mercados de bonos

“La consecuencia es una crisis crediticia para petroleras y frackers, sus inversores de alto patrimonio, bancos estadounidenses y canadienses y algunos fondos de cobertura”, asegura Sebastien Galy, estratega senior de estrategia macroeconómica de Nordea AM. “Los ingresos más bajos del petrodólar significan que los fondos soberanos comenzarán a vender bonos de Estados Unidos y mercados emergentes a largo plazo antes de pasar a la renta variable mundial”, augura.

Una línea en la que insiste Paul O’Connor, responsable del equipo de Multiactivo de Janus Henderson. “La crisis del petróleo ha sacudido los mercados hasta ahora resistentes para la deuda de alto rendimiento y los bonos de mercados emergentes. El riesgo ahora es que los reembolsos de los inversores se acelerarán en un momento en que la liquidez del mercado ya está bajo presión”, señala.

Crudo a largo plazo...

Según explican desde Schroders, los riesgos que amenazan el equilibrio en el mercado de petróleo para los próximos meses vienen por el lado de la demanda. Habrá acumulación de grandes inventarios en los próximos meses pero, “si miramos al período 2021-2025, el mercado del petróleo estará infra abastecido y necesitaremos que la OPEP aumente la producción por encima de su capacidad de reserva actual”. 

Idea que comparte Michel Salden. “Independientemente de los movimientos actuales, se prevé que los mercados del petróleo pasen a tener una insuficiencia estructural de oferta para 2023-2025. Esto se debe a que los principales productores de petróleo no invirtieron en nuevos proyectos de infraestructura y los de esquisto han estado favoreciendo los dividendos en lugar de los gastos de capital para apoyar las nuevas instalaciones de producción”.

Así las cosas, el responsable de materias primas de Schroders, Mark Lacey, subraya la ironía del escenario actual. “Cuanto más tiempo permanezcamos con los precios actuales, más oferta se eliminará de la industria. Esto prepara al mercado para un período de restricción significativa y precios mucho más altos, cuando finalmente entremos en un período de demanda estable y de reabastecimiento”, señala.

¿Parón de lo verde?

Más allá de ello, otra de las derivadas del fuerte descenso actual del crudo es que estos niveles detendrá “la revolución verde en el mundo. Las economías consumidoras de energía como China, la Unión Europea, Japón y otros mercados emergentes se apresurarán a explotar un período de petróleo y gas baratos y probablemente pasarán a consumir combustibles baratos en lugar de renovables”, auguran desde Vontobel AM.

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