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El contraataque del dólar: ¿reversión o rebote?

Witold Bahrke, estratega senior de estrategia macroeconómico de Nordea AM, las consecuencias que podría ocasionar a nivel mundial un dólar más fuerte.

05 DE junio DE 2018. 15:14H Héctor Chamizo

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El dólar estadounidense ha vuelto con fuerza. Después de caer un 11% el año pasado, la comunidad de analistas fue rápida en extrapolar la fluctuación a 2018. Ahora, bien adentrado el año, el billete verde ha repuntado un 5% desde los mínimos registrados en febrero, lo que ha sorprendido al mercado. ¿Por qué la recuperación del dólar resulta tan importante? En pocas palabras: el abaratamiento del dólar tiene un efecto positivo sobre la liquidez global, mientras que su apreciación tiene repercusiones negativas.

Witold Bahrke, estratega senior de estrategia macroeconómico de Nordea AM, apunta que el dólar estadounidense constituye la principal moneda de financiación del mundo y que “un dólar más barato se traduce en una financiación más asequible. Esto impulsó el apetito por el riesgo y el apalancamiento el año pasado”. No obstante, la apreciación del dólar conlleva que el valor y el coste del servicio de la deuda aumentan con respecto a los ingresos, lo que reduce la solvencia de los prestatarios en dólares.

En consecuencia, la trayectoria del dólar a partir del punto actual reviste una importancia crucial. Que nos encontremos ante el fin del declive del dólar o ante una recuperación temporal depende, lógicamente, de las causas de su repunte. ¿Por qué ha sido tan marcado? En opinión del experto, ha sido debido a tres factores:

1. Divergencia en la inflación: Al contrario que en 2017, la inflación en Estados Unidos está sorprendiendo al alza, mientras que la inflación en Europa y China se está debilitando. Una mayor divergencia en la inflación (véase Gráfico 1) da lugar a una mayor divergencia en las políticas monetarias. Así, resulta más probable que la Fed sorprenda con una política restrictiva, mientras que otros bancos centrales podrían mostrar una reacción más acomodaticia de lo previsto, lo que beneficiaría al dólar. En concreto, el banco central de China flexibilizó recientemente los requisitos de reservas de los bancos y el diferencial entre los tipos de interés de Estados Unidos y China se amplió. El BCE, por su parte, sigue ansioso de anunciar el fin de su programa de compra de bonos.

2. Desincronización del crecimiento mundial: El discurso de «recuperación sincronizada» que imperó en 2017 se está viendo sustituido gradualmente por uno de «ralentización desincronizada». En primer lugar, el crecimiento mundial se está ralentizando, dado que el endurecimiento de las políticas monetarias está empezando a surtir efecto. En segundo lugar, algunas regiones (Europa en concreto) están registrando un comportamiento notablemente inferior al de Estados Unidos en cuanto a sorpresas en el plano económico. En cambio, la mayoría de las regiones se movieron al unísono el año pasado. Esto se traduce en que existen menos flujos de capital procedentes de Estados Unidos hacia regiones con mayores rendimientos, donde las rentabilidades esperadas son superiores en épocas de bonanza. Podemos decir que estamos en un contexto «menos favorable para el carry», lo que contribuye a la fortaleza del dólar.

3. Tasa de descuento: Recientemente, el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años superó la importante barrera psicológica del 3%, lo que hizo que los inversores dejaran de ignorar la enorme divergencia en los rendimientos a ambos lados del Atlántico, la cual apuntaba a un dólar más fuerte desde hacía ya tiempo. A medida que los rendimientos en Estados Unidos se tornan más interesantes, la búsqueda de rentabilidad se está convirtiendo, de pronto, en un estímulo para el dólar y la renta fija del país norteamericano.

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