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¿Es una buena opción la deuda emergente?

Tras los sustos del último año los mercados emergentes han vuelto a ganar espacio en la mente y en las carteras de los gestores. La recuperación de buena parte de las bolsas de estos países en este 2019 es un hecho, pero ¿se puede confiar también en la renta fija emergente?

20 DE marzo DE 2019. 06:33H Rocío Arviza

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Los mercados emergentes se veían bastante castigados en el último ejercicio por una serie de factores que han resultado ser coyunturales. Desde el momento álgido de la guerra comercial, a las incertidumbres electorales en México y Brasil, pasando por la crisis turca o el “rescate” de Argentina. Esto sin olvidar que uno de los factores más determinantes a la hora de explicar el mal comportamiento de la deuda emergente en 2018 ha sido la previsión de una subida de tipos mucho más agresiva en EE.UU.

Los países emergentes están muy endeudados en dólares, son muy dependientes de los flujos de los inversores extranjeros y que suba el precio del dinero en la primera potencia económica mundial lleva esos flujos hacia deuda americana desde la deuda emergente. Ahora, sin embargo, con el cambio de discurso de la FED, el escenario cambia por completo.

¿Hay valor en deuda emergente?

Cristina Gavín, analista de Ibercaja Gestión, cree que sí. “Ahora puede que no veamos subidas de tipos en EE.UU o quizás una sola, y eso hace que la deuda emergente tenga bastante más valor”. Asegura que los fundamentales son razonablemente positivos en algunos de estos países, como México o Brasil donde, “en teoría se están haciendo políticas monetarias algo más ortodoxas y se están poniendo en marcha reformas estructurales”. Y los precios pueden ser otro argumento a favor de la deuda emergente, tras el castigo del que vienen.

Desde Fidelity, su director de inversiones en renta fija, Andrea Iannelli, también se muestra favorable a este tipo de deuda. Asegura que algunos emergentes presentan ahora tipos de referencia elevados, expectativas de inflación a la baja y brechas de producción amplias. De modo que, si se confirma su tesis en torno a la depreciación del dólar, países como Turquía, México, Indonesia y Sudáfrica, entre otros, podrían tratar de dar marcha atrás a las subidas del precio del dinero del año pasado y flexibilizar las condiciones financieras. Y esto, “llevado a cabo de forma responsable, debería ser favorable a los bonos en divisa nacional y no suponer un gran obstáculo para las monedas emergentes”, señala Iannelli.

Puestos a elegir, en Fidelity son más optimistas con los bonos corporativos chinos, ante el avance en las negociaciones comerciales entre el gigante asiático y EE.UU. y ante la posibilidad de que se apliquen nuevos estímulos en la economía interna. Más allá de eso, les gustan “algunos títulos de deuda pública con calificación B y apoyo del FMI, especialmente Argentina, Ucrania y Ecuador”.

Vaso medio vacío

Pese a reconocer que Brasil y México son probablemente los mejores mercados de renta fija ahora tanto en moneda local como en dólares, Javier Martín, de Ursus 3 Capital, no tiene claro que sea para celebrarlo con grandes aspavientos. Asume que Brasil “da la sensación de que puede encauzar años de recuperación económica” y que México puede sorprender porque no se confirme la vulnerabilidad que se le presupone a su nuevo presidente. En ambos casos, los precios de su deuda se antojan más o menos atractivos pero sin olvidar que hay que cubrir el tipo de cambio. “La renta fija emergente a plazos de 4/5 años ofrecen rentabilidades por encima del 6 por ciento, pero hay que ser muy selectivos”, concluye.

“En BME Growth se puede ganar mucho más del 100% con una empresa, pero también perder todo en otra"