martes, 17 septiembre 2019
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Francia, el elevado déficit de la anfitriona del G7

Mientras el foco internacional se ha situado en Francia en los últimos días y en la política exterior, el país lidia con un elevado déficit presupuestario: se encamina al 3,1% del PIB. ¿Qué implicaciones tiene este dato?

27 de agosto de 2019. 08:00h Funds & Markets
  • Francia, el elevado déficit de la anfitriona del G7

Aunque el debate en la última cumbre el G7 se ha centrado en política exterior, el país anfitrión no escapa del análisis de los economistas por sus cifras internas. El gobierno de Emmanuel Macron sigue implementando reformas fiscales sin perder de vista el elevado déficit presupuestario, que se espera que supere los objetivos en 2020, lo que ha suscitado cierta preocupación por la sostenibilidad de la deuda del país.

Sin embargo, para Bernhard Bartels, director asociado de Finanzas Públicas de Scope Ratings, esto no es es necesariamente negativo desde el punto de vista crediticio si se invierte de forma efectiva a tasas de financiación récord actuales. Desde esta firma señalan que, tras un breve período de consolidación fiscal, con un déficit público del 2,5% del PIB en 2018, el déficit de Francia para 2019 vuelve a aumentar, probablemente hasta el 3,1% del PIB, aunque este aumento refleja en gran medida un cambio fiscal puntual. Eso sí, a partir de 2020, el Gobierno sitúa las perspectivas de déficit público en torno al 2% del PIB.

Repunte puntual

En su reciente informe sobre las finanzas públicas, la oficina de auditoría de Francia expresó menos optimismo sobre las perspectivas presupuestarias, habida cuenta de las promesas del Gobierno a los chalecos amarillos de destinar más de 10.000 millones de euros a la mejora de los ingresos de los trabajadores más pobres y de los pensionistas. Dado que el Ministerio de Hacienda aún no ha anunciado los detalles sobre cómo compensar el déficit de ingresos resultante, Scope espera que el déficit de 2019 sea de 0,1-0,2 puntos porcentuales por encima de las proyecciones.

"Incluso una desviación a corto plazo de los objetivos fiscales no es necesariamente una mala noticia para el rating soberano de Francia, actualmente en AA con perspectiva estable, ya que el gasto debería ayudar a estimular el potencial de crecimiento del país, estimado por Scope en sólo un moderado 1,5%", señala Bernhard Bartels, director asociado de Finanzas Públicas de Scope. Tras la crisis financiera, muchos países consolidaron sus finanzas públicas mediante un mayor crecimiento en lugar de acumular superávits primarios. "Centrarse en los superávits fiscales primarios puede contrarrestar de manera intuitiva los problemas de sostenibilidad de la deuda de un país si el crecimiento se ahoga en el proceso, como se ha demostrado durante muchos años en el caso de Italia".

Reformas para estimular el crecimiento

El gobierno francés, bajo la presidencia de Emmanuel Macron, ha llevado a cabo importantes reformas orientadas a la oferta para estimular el potencial de crecimiento desde 2017. Entre ellas se incluyen recortes fiscales para los empleadores y los empleados, la reducción de los costes salariales auxiliares y una reforma del sistema fiscal altamente distorsionador.

"Hemos visto importantes incrementos de poder adquisitivo desde finales de 2008, que han apoyado el crecimiento durante los dos primeros trimestres de 2019", asegura Bartels. Francia creció un 0,2% en términos intertrimestrales en el segundo trimestre de 2019, con un crecimiento estimado del 1,3% en para este año y una mejora del poder adquisitivo del 2,6% interanual.

Beneficiarse de déficits más elevados

Según Scope Ratings, la economía francesa podría beneficiarse de déficits más elevados, al menos a corto plazo, si la política fiscal contribuye a reducir la elevada cuña fiscal (la relación entre el importe de los impuestos pagados por un trabajador único medio y el correspondiente coste de la mano de obra para el empleador) o si el gasto se utiliza para financiar la inversión productiva. "Si el gobierno mantiene su promesa de invertir en programas de educación y capacitación laboral, que promueven un crecimiento sostenible a largo plazo, las calificaciones soberanas podrían beneficiarse a pesar de un deterioro fiscal temporal", señala Bartels.

Nuevas fuentes de ingresos

Al mismo tiempo, las autoridades han comenzado a explorar nuevas fuentes de ingresos para estabilizar el presupuesto. Entre ellos, el impuesto digital sobre las grandes empresas (con unos ingresos previstos de 500 millones de euros en 2019) y un impuesto sobre los vuelos (ingresos de 180 millones de euros a partir de 2020) son más simbólicos que el aumento de los ingresos, pero podrían sentar las bases para un desplazamiento de la fiscalidad más general del trabajo al consumo, que se beneficiaría de la ampliación de la base impositiva.