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Inversión Socialmente Responsable: Oportunidades y retos

La ISR ha llegado para quedarse. La cuestión es, ¿qué posibilidades da para las carteras y qué es lo que queda por hacer?

10 de agosto de 2018. 00:00h Héctor Chamizo
  •  Inversión Socialmente Responsable: Oportunidades y retos

Estamos destinados a cuidar nuestro entorno. A ser más sostenibles en todos los ámbitos. También en el financiero. La historia, siempre caprichosa, así lo justifica. La práctica de la inversión sostenible comenzó como un nicho de inversión en los años noventa. Esta se basaba esencialmente en excluir de las carteras los sectores menos deseables, tales como el tabaquero o el armamentístico. Las inversiones reales tendían a ser muy específicas, centradas en sectores nicho como la fabricación de alimentos orgánicos o la incipiente industria de las energías renovables, circunscribiéndose además a renta variable solamente.

Ahora, dos décadas después, la inversión sostenible ha ampliado enormemente sus horizontes y se centra en los factores ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ASG), que se encuentran cada vez más integrados en el proceso de inversión de todas las categorías de activos. En Europa, son muchos más los que han asimilado estas inversiones, puesto que al cierre de 2016 el 52,6% de todos los activos patrimoniales se gestionaban conforme a ISR, según la Alianza Global para la Inversión Sostenible.

De hecho, tal es la difusión de la inversión sostenible en Europa que muchos gestores están teniendo que subirse al barco a toda prisa, según la entidad de análisis de gestión patrimonial Cerulli Associates. "La carrera hacia la asimilación de criterios ASG ha hecho que las gestoras europeas de fondos tengan que redoblar esfuerzos para no quedarse atrás. Las gestoras patrimoniales han subido el listón, al igual que las empresas en las que invierten los fondos", afirmaba la gestora holandesa Robeco el pasado año.

Para hacernos una composición de lugar sobre la idea de la tremenda escala que presenta hoy en día la ISR a nivel global basta con que miremos las cifras de los Principios para la Inversión Responsable de las Naciones Unidas (UNPRI), que trabajan para fomentar la inversión sostenible a lo largo de seis principios básicos.

Con esta inercia, la reflexión inicial es si es óptimo invertir siguiendo estos criterios. Según apunta Natixis, las temáticas Medioambientales, Sociales y de Gobierno (ISR) ofrecen muchas oportunidades desde el punto de vista de la inversión, además de “en términos de responsabilidad social”.

Estos criterios podrían servir como catalizadores para resolver la crisis del ahorro, por lo que se tratará, cada vez más, de una tendencia al alza que los productos financieros incorporen estas temáticas, analiza la gestora francesa.

Así, este tipo de inversión está aumentando su dimensión durante los últimos años y está llegando mucho más allá de los viejos filtros negativos unidimensionales de la inversión socialmente responsable (ISR) con el fin “de gestionar activamente el riesgo en las carteras e identificar nuevas oportunidades de inversión”.

La inversión en ISR, aseguran desde Allianz GI, se está generalizando en gran medida porque se ocupa de cuestiones críticas para la empresa, como la gestión del agua, la salud y la seguridad, la responsabilidad de la junta directiva y el pago a los ejecutivos. Igualmente, pueden afectar directamente la reputación, la propiedad intelectual y el valor de marca de una compañía, lo que puede afectar la valuación de sus acciones.

De esta manera, estadísticamente, la correlación entre la evolución de la calificación ISR y el rendimiento financiero es positivo, tal y como analiza Laurent Jacquier Laforge, CIO de renta variable de La Française AM: “cuanto mejor sea la calificación, mejor es la rentabilidad, por eso en la gestora todas nuestras carteras son responsables a la hora de aplicar estos criterios”.

Y es que ha llegado la hora de cambiar la conversación entrono al ISR. Es necesario para ello eliminar la concepción de que las inversiones que tienen en cuenta estos criterios sacrifican rentabilidad (alfa), dicen desde Natixis IM. En realidad, es todo lo contrario, se debe aumentar el conocimiento del valor que pueden ofrecer “las estrategias de inversión ISR y el alfa que pueden generar”.

Para Steffen Hoerter, responsable global de ESG de Allianz Global Investors, las empresas se vuelven cada vez más atractivas para los inversores si reconocen los factores ISR relevantes “para sus negocios, invierten en ellos como oportunidades comerciales y los gestionan bien”. Por el contrario, las compañías mal administradas que ignoran los factores de sostenibilidad pueden ser “inversiones de mayor riesgo”.

Además, un estudio puso de manifiesto que en los últimos 30 años, los activos intangibles constituían un componente cada vez más grande del valor de mercado de las empresas, lo cual está cambiando por completo el entorno de la inversión.