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Italia: el plan de inversión de Draghi es "fundamental para reactivar el crecimiento"

El Gobierno italiano presentó a principios de este mes el plan fiscal y las estrategias económicas para 2021 y años siguientes en el marco del Documento Económico y Financiero (DEF)

03 DE mayo DE 2021. 08:30H Funds&Markets

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Italia confía en la inversión pública para reactivar el crecimiento a largo plazo tras la pandemia, pero una política fiscal expansiva basada en hipótesis de crecimiento un tanto optimistas plantea dudas inevitables respecto a la sostenibilidad de la deuda a largo plazo.

El Gobierno italiano presentó a principios de este mes el plan fiscal y las estrategias económicas para 2021 y años siguientes en el marco del Documento Económico y Financiero (DEF). Esta semana, el Gobierno del primer ministro Mario Draghi ha presentado unos planes históricos para hacer un uso prudente de 191.500 millones de euros de préstamos y subvenciones de la UE -incluyendo el gasto en áreas críticas como la transición ecológica, la digitalización y las infraestructuras, dirigidas a las regiones meridionales menos desarrolladas de Italia- junto con unos 70.000 millones de euros de otros recursos nacionales y de la UE y la reforma estructural asociada.

El Gobierno prevé que Italia crezca este año un 4,5% y un 4,8% en 2022, antes de volver a caer al 2,6% en 2023, al 1,8% en 2024 y a una media del 1,1% anual al final de la década, según un escenario que incorpora todos los efectos de la financiación facilitada a través del plan Nueva Generación de la UE (NGEU), del que Italia es el beneficiario más importante de la región.

"Un crecimiento sostenido muy por encima del 1% anual después del Covid-19 parece muy optimista, incluso con el apoyo económico positivo del NGEU y la inversión pública asociada. Si miramos lo sucedido en los últimos diez años, el crecimiento económico sólo alcanzó una media del 0,3% en la década anterior a la crisis del coronavirus", afirma Dennis Shen, analista principal de Scope para Italia.

En Scope estimamos el crecimiento potencial de Italia en el del 0,7%, similar a la estimación del Ejecutivo del 0,8-0,9% de crecimiento a medio plazo, según los escenarios que maneja el Gobierno con la aplicación incompleta del NGEU. "El crecimiento económico real de Italia ha sido inferior a las estimaciones de crecimiento potencial, comparativamente modestas, de los años anteriores a la pandemia, lo que obliga a Scope a realizar una estimación más alta del potencial de crecimiento económico futuro", afirma Shen. "La magnitud del impulso que este histórico programa de inversión puede dar al crecimiento tras el Covid-19 no está clara en este momento y dependerá de la eficacia de su aplicación".

El Gobierno espera un impulso económico también a través de un paquete fiscal adicional de 40.000 millones de euros (2,4% del PIB de 2020) después de la anterior serie de ayudas del "DL Sostegni" de 32.000 millones de euros.

El déficit presupuestario de Italia aumentará como mínimo a corto plazo: la estimación del Gobierno para 2021 es del 11,8% del PIB -por encima de su estimación anterior del 7%, así como de la previsión de diciembre de Scope del 9% para este año-, antes de reducirse al 5,9% del PIB el próximo año y al límite del 3% de Maastricht para 2025. Según las proyecciones del Gobierno, la deuda pública aumentará hasta alrededor del 160% del PIB en 2021, desde el 156% en 2020, antes de disminuir, en un escenario de "plenos efectos del NGEU", hasta el 135,5% del PIB en 2032, cerca del nivel del 134,8% anterior a la crisis.

"En nuestra opinión, es improbable que Italia revierta los ratios de deuda a los niveles anteriores a la crisis", afirma Giulia Branz, analista asociada de Scope. "El riesgo para los déficits presupuestarios está, además, sesgado al alza, ya que muchos hogares y empresas pueden necesitar un apoyo prolongado y las expectativas de crecimiento podrían resultar optimistas. Aunque creemos en la conveniencia de que los gobiernos gasten de forma anticíclica durante la crisis, la cuestión, durante la actual recuperación incipiente, consistirá en decidir cuándo y para qué sectores se retirará el apoyo público para permitir que los mercados vuelvan a funcionar y reasignen los recursos de forma más eficaz, así como cuándo permitir determinadas insolvencias".

"A la vista de la actual transición de la ortodoxia fiscal en favor de las políticas favorables al crecimiento, los controles y equilibrios anteriores a la crisis que restringían la escala del gasto se han suavizado al salir de esta crisis", añade Shen. "También es probable que el poder de control del mercado contra el elevado gasto y los excesos del Gobierno permanezca contenido durante una fase prolongada, ya que la intervención del BCE ha establecido una opción de inversión implícita, que probablemente tenga efectos duraderos incluso después de que las compras del banco central comiencen a reducirse, limitando la intención del mercado a vender". 

"Ya hemos mencionado en el pasado que las proyecciones del Gobierno, el FMI y otras organizaciones que apuntaban a una disminución rápida y sostenible de los ratios de deuda pública italiana a partir de 2021 podrían ser optimistas. Por el contrario, esperamos que la ratio de deuda italiana siga una trayectoria ascendente a largo plazo, a lo largo del ciclo. En este sentido, la deuda de las administraciones públicas podría alcanzar niveles significativamente superiores al 160% del PIB", afirma Shen.

Pero, al mismo tiempo, es posible que Italia no necesite revertir la deuda pública a los niveles anteriores a la crisis.

"Italia puede mantener unos ratios de deuda algo más elevados con los niveles actuales de calificación crediticia BBB+ de lo que podía hacer antes de la crisis. Esto se debe en parte al extraordinario apoyo monetario y fiscal europeo, pero también a las mejoras en el perfil de la deuda pública italiana", señala Branz.

El coste medio ponderado de la deuda en circulación ha bajado del 4% a partir de 2012 a un 2% estimado este año. Con un rendimiento del BTP a 10 años de solo el 0,8%, este coste medio ponderado de la deuda en circulación seguirá disminuyendo. El Tesoro italiano ha alargado la vida media de la deuda a 7 años desde los 6,7 de agosto del año pasado.

"Incluso si el actual ratio de deuda del 160% de Italia no es una señal automática de crisis como lo hubiera sido hace 10 años, hay sin embargo límites a la cantidad de deuda que Italia puede mantener dentro de una unión monetaria en la que el Gobierno italiano no tiene una política monetaria independiente", dice Shen.

"Al final, el espacio monetario crea un espacio fiscal, y la cantidad de espacio fiscal que tiene Italia, por ejemplo, para gastar de forma anticíclica en una futura crisis, incluso con niveles de deuda más altos, depende de la confianza del mercado en la eficacia de las políticas del Gobierno italiano. Esta confianza actualmente puede ser alta, pero también depende de la cantidad de apoyo que el BCE está dispuesto a dar a Italia y a otros Estados miembros de la eurozona, así como de las limitaciones que el propio banco central enfrenta para poder proporcionar apoyo continuado", dice Shen.

"En este momento, creemos que, incluso con una deuda pública elevada, Italia tiene margen fiscal en una próxima crisis, en parte por la capacidad del BCE de garantizar unas condiciones de mercado acomodaticias. Pero esto, en sí mismo, no significa que los gobiernos puedan ignorar los retos de sostenibilidad fiscal a largo plazo", concluye Branz.

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