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La COVID-19 afianza las tendencias estructurales

2020 ha sido un año especialmente complicado en el que se ha dejado de manifiesto que las tendencias que iban a resultar las vencedoras del futuro, lo han sido

25 DE enero DE 2021. 08:00H Patricia Malagón

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2020 ha sido un año atípico y excepcional en muchos sentidos. En el mes de enero, se preveía un crecimiento económico positivo, aunque más moderado que en 2019 y entrando en la fase final del ciclo económico. Sin embargo, la aparición de la COVID-19 cambió todos los planes y todas las previsiones. La pandemia mundial obligó al cierre temporal de las economías y las medidas restrictivas siguen todavía vigentes en casi todo Occidente. Todo ello, ha tenido su consonancia en el mercado, que ha registrado una recuperación tras el optimismo generado por la aparición de las vacunas.

¿Quiénes han ganado y quiénes han perdido?

Hasta mediados de noviembre los grandes ganadores del mercado bursátil han sido los valores tecnológicos (el Índice americano Nasdaq lleva un +25% en lo que va de año), seguidos de los valores de salud-farmacéuticas (+11%) y de consumo estable tipo comida o bebida (+6%). Los sectores que peor lo han hecho han sido el sector energético (petróleo y gas, -42%) y el sector financiero (-13%). “Por países, EE. UU. ha tenido una evolución bursátil muy por encima de Europa, con el Índice americano SPX500 arriba, un 6% en contraste con las bolsas europeas que en término medio caen un 8% (Eurostoxx50). Los mercados emergentes no lo han hecho mal, en términos medios, liderados por China que ha subido un 20% en 2020 debido a su gestión de la crisis Covid19”, comenta Marcos Hernández, jefe de inversiones de SIA Funds.

El año 2020 se ha caracterizado por la caída y recuperación de mercado más rápida de la historia financiera. Este escenario ha puesto a prueba el temple de los inversores y demostrado una vez más, que las decisiones emocionales de venta generan pérdidas patrimoniales permanentes que no se ven compensadas por las fuertes recuperaciones posteriores. 

En este contexto, “los sectores que mejor comportamiento han demostrado han sido los de crecimiento como el tecnológico y el de ciencias de la salud. Los peores han sido los cíclicos como el turismo, transporte, la hostelería o el bancario. Geográficamente, las economías que mejor comportamiento han tenido han sido China y EEUU que no sólo han recuperado los niveles alcanzados a cierre del 2019, sino que los han superado con creces”, señala Miguel Puertas, director de gestión discrecional en Portocolom AV.

Por clases de activos

Si bien por sectores la fotografía es bastante clara. De hecho, la opinión generalizada de los expertos tiene que ver con una consolidación de las tendencias de futuro. Es decir, se ha acelerado la evolución hacia un mundo más digital y, también, más sostenible. Sin embargo, es interesante ver las diferencias que se han dado entre los activos de renta fija y los de renta variable.

“Los mercados bursátiles reaccionaron muy rápidamente a estos acontecimientos, llevando las valoraciones de los ganadores esperados a niveles máximos que rara vez se han visto antes y que recuerdan los excesos del auge tecnológico de principios de siglo, cuando los precios de todo lo relacionado de alguna manera con Internet se dispararon”, comenta Bert Flossbach, cofundador de Flossbach von Storch.

Por su parte, François de Curel, gestor multiactivos & overlay en Edmond de Rothschild AM recuerda que poco después de la aplicación de las restricciones de circulación para la población y mercancías debido a la epidemia de la COVID-19, “los bancos centrales apoyaron firmemente la actividad económica y los mercados mediante inyecciones de liquidez y compras de bonos del estado y de bonos corporativos. Esto llevó a los inversores a refugiarse en los bonos. Los tipos de interés cayeron bruscamente, especialmente en Estados Unidos”.

¿Qué reflexión sacar?

2020 puede ser un año de aprendizaje para los inversores, para aprender qué hacer en momentos de crisis del mercado como la actual. François Rimeu, estratega senior de La Française AM, comenta que las transformaciones que se están produciendo tiene que ver con la transición tecnológica, debido a que “la pandemia ha acelerado la digitalización y el desarrollo del teletrabajo”; los cambios en los patrones de consumo con “una aceleración de la transferencia del comercio físico al comercio electrónico. Finalmente, también destaca la aceleración de la transición energética.

“Otra reflexión que podemos hacer sobre el año 2020 es que, a partir de ahora, los planes de apoyo monetario y fiscal parecen no tener límites, sin consecuencias. Y esas intervenciones masivas están impulsando los precios de los activos más que cualquier otra cosa. Mientras no haya consecuencias negativas, podemos esperar que los bancos centrales y los gobiernos continúen actuando de la misma manera”, añade Rimeu.

Sobre el sector tecnológico, Jan-Christoph Herbst, Gestor de Cartera de MainFirst, recuerda que “este año ha sido una prueba de que los modelos de negocio orientados a la tecnología son mejores ejemplos de crisis de lo que el público pensaba. Exactamente lo contrario sucedió en comparación con 2001. La necesidad de hardware, software e infraestructura informática se benefició de la crisis. La aparente presencia de una mayor valoración no debería molestar a los inversores a largo plazo”, asegura.

Recuperación

“Nuestra perspectiva para la renta variable global sigue siendo positiva para los próximos 12 meses, con una preferencia por las posiciones procíclicas. La recuperación económica mundial, hasta la fecha, ha sido más fuerte de lo previsto y creemos que la rentabilidad de los segmentos del mercado más sensibles desde el punto de vista económico todavía no refleja plenamente esta mejora”, asegura Álvaro Cabeza, Country Head Iberia UBS AM.

Por su parte, Carla Bergareche, directora general de Schroders para España y Portugal asegura que la economía global experimentará una recuperación en forma de U, lo que significa que será gradual (en lugar de un rebote en forma de V como se esperaba al principio de la pandemia). “La recuperación económica continúa, pero a un ritmo algo más lento. La Historia nos muestra que la conmoción de una pandemia hace que los ahorros aumenten por precaución”. 

Sin embargo, otros expertos señalan que esta recuperación tiene forma de ‘K’. “El año 2020 es un ejemplo de libro para una recuperación en forma de K: Las acciones de la tecnología de la información y la industria farmacéutica se recuperaron rápidamente de la crisis de Covid-19. Por otra parte, los bancos, las empresas energéticas, las aerolíneas y las acciones de los hoteles siguen sufriendo la conmoción”, explica Jan Viebig, Director de Inversiones de ODDO BHF AG, responsable de la gama de fondos ODDO BHF Polaris.

Un fondo para beneficiarse

La pandemia, como ya se ha dicho, ha traído muchos cambios haciendo que se vaya a un mundo cada vez más verde, por eso “creemos que el Vontobel Fund – Clean Technology está bien posicionado para captar las oportunidades de un cambio hacia una sociedad neutral en carbono, no sólo en Japón, sino también en China, Europa y eventualmente en América”, asegura Pascal Dudle, Head of Listed Impact, Portfolio Manager.

Por ello, el experto asegura que es un momento en el que los inversores van a tender a “asumir la responsabilidad de nuestro medio ambiente nos lleva a un mundo mejor. Este aumento de la conciencia colectiva, los cambios de comportamiento y la innovación impulsan la transición. Y eso nos hace pensar que es posible acelerar el cambio mediante la inversión de impacto y al mismo tiempo obtener beneficios financieros”, sostiene.

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