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La creciente importancia de la "A" en ASG

Los gestores que llevan a cabo valoraciones fundamentales bottom-up pueden anticipar mejor los riesgos y oportunidades.

03 DE julio DE 2018. 10:07H Francisco Criado

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La creciente preocupación global por los aspectos medioambientales está generando cambios a gran escala en múltiples industrias. La capacidad de identificar con mayor precisión cómo las regulaciones ambientales están impulsando los cambios en la industria, y comprender su impacto en las empresas y sectores relacionados, podría ofrecer a los inversores una ventaja estructural.

Desde Lazard explican que los gestores que llevan a cabo valoraciones fundamentales bottom-up pueden anticipar mejor los riesgos y oportunidades creados por estos cambios estructurales, ya que realizan controles exhaustivos de los estados financieros de las empresas y mantienen un compromiso regular con la administración de la compañía para generar ideas sobre cómo desarrollar las diferentes áreas de la empresa.

La regulación ambiental está aumentando

En las últimas dos décadas han aumentado las regulaciones estrictas que se enfocan en la divulgación, los límites y los objetivos ambientales. A principios de 2017, existían más de 1.400 leyes climáticas en todo el mundo en comparación con las aproximadamente 60 leyes de 1997, el año en que se adoptó formalmente el Protocolo de Kyoto. Esto equivale a duplicar el volumen de las leyes climáticas a nivel mundial cada cuatro o cinco años.

Este crecimiento demuestra que casi todos los países del mundo están tratando de abordar el cambio climático de una manera u otra. Las investigaciones muestran que en 2017 164 países -que en conjunto representan casi el 95% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero- tenían leyes y políticas diseñadas para abordar el cambio climático, frente a los 99 países de 2015. El Acuerdo de París, adoptado en diciembre de 2015, fue un claro impulsor de este esfuerzo mundial.

Implicaciones para los inversores

A medida que la preocupación pública sobre el cambio climático crece y aumenta la regulación, los gestores trabajan duro para determinar el impacto de las consideraciones ambientales en sus asignaciones de activos, dado que afecta casi todos los aspectos de una cartera, desde las expectativas de rentabilidad al nivel de riesgo.

El corazón de los esfuerzos mundiales ha sido la promesa de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, que se han acelerado rápidamente debido a más de 150 años de actividad industrial. El último paso en estos esfuerzos para fortalecer la respuesta global ha sido el Acuerdo de París. El objetivo principal del acuerdo es mantener el aumento de la temperatura global muy por debajo de los 2 grados centígrados este siglo, y esforzarse para limitar el aumento de la temperatura incluso más allá de 1,5 grados centígrados por encima de los niveles preindustriales. Los acuerdos emblemáticos como este han presionado a las compañías para que informen regularmente de sus emisiones y esfuerzos de implementación.

Esto está alterando el comportamiento de la empresa y la dinámica competitiva, creando nuevos desafíos, pero también desbloqueando nuevas oportunidades para el crecimiento futuro.

En este análisis nos centramos en tres industrias que creemos que ilustran de forma clara el impacto de los objetivos mundiales de reducción de emisiones de carbono en los modelos comerciales, a saber, las industrias automotriz, marítima y de refinación de petróleo

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