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La sostenibilidad y la descarbonización traerá consigo un importante y necesario coste financiero

En plena celebración de la COP 26 en Glasgow, los expertos de BofA han aportado cuáles son las claves financieras de la transición ecológica

04 DE noviembre DE 2021. 08:20H Alejandra Gómez

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Mientras se produce estos días la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2021 en Glasgow, la COP26, y ya todo el sector financiero parece virar hacia la ESG o la sostenibilidad, cabe destacar cuál es el coste que tendrá esa necesaria descarbonización. 

Y es que a pesar de que cada vez son más los inversores que son conscientes de la necesidad de cuidar el medio ambiente, entre otros objetivos de la ESG, lo cierto es que todavía hay voces expertas que destacan que los cambios deben ser más profundos y contundentes si queremos evitar la elevación de ese 1,5ºC y evitar una gran catástrofe climática. 

Un coste de hasta 175 billones de dólares

Bank of America (BofA), a este respecto, ha elaborado un informe en el que se centra en cuál es el coste real de la transición ecológica y descarbonización. 

Así, entre sus principales conclusiones encontramos que lograr ese objetivo climático de cero emisiones podría suponer hasta 175 billones de dólares. Y es que aunque los datos de la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés indica que lograr las emisiones cero costará 150 billones de dólares durante los próximos 30 años, es decir, 5 billones anuales, el análisis de BloombergNEF (BNEF) elevan la cifra a 174 billones de dólares o 5,8 billones al año, es decir, cerca de tres veces la inversión actual recibida por el sistema energético. 

Tal y como señala BofA, la mayor parte de la partida presupuestaria se va a destinar a la electrificación de diversas actividades humanas y al sistema eléctrico (entre 3 y 5 billones al año hasta 2030), mientras que el hidrógeno ganará terreno hasta 2040/50 (0,5 billones anuales). 

El banco también matiza que la descarbonización de las emisiones no relacionadas con la energía, como la agricultura y el uso del suelo necesitará aún más capital, algo que Esto requerirá la movilidad del empleo entre sectores, lo que puede ser un reto dados los requisitos de volver a formar a los empleados y los desafíos de la oferta de mano de obra a corto plazo, lo que puede alargar la transición”, precisa el banco. 

¿Un impulso del empleo y el PIB? Atención a la inflación y al pleno empleo

Dados los esfuerzos que se van a realizar por parte del mundo financiero, empresarial e institucional para conseguir el objetivo de eliminación de emisiones, el empleo y el PIB se podría ver impulsado. 

Sin embargo, según BofA, los estudios sobre el cambio climático se centran en el lado equivocado de la economía, pues se enfocan en el impacto en la demanda agregada y no en la capacidad productiva.  “Por ejemplo, el último informe de la AIE sostiene que avanzar hacia las emisiones netas cero reduciría el empleo en el sector energético tradicional en 5 millones de personas para 2030, pero añadiría 14 millones de puestos de trabajo en el sector de las energías limpias. Estos informes argumentan que "el aumento de los puestos de trabajo y de la inversión estimula la producción económica, lo que se traduce en un aumento neto del PIB mundial hasta 2030". 

Así, indican que el crecimiento del PIB mundial es, en promedio, un 0,4% más alto en el periodo de 2020 a 2030, pero recalcan que, según la AIE, el inconveniente podría venir por la lado de la inflación. Sin embargo, los expertos de BofA no están de acuerdo pues consideran que para cuando los esfuerzos de mitigación del cambio climático estén en marcha, la economía mundial estará probablemente cerca del pleno empleo, como es probable que sea el caso de Estados Unidos. 

“Por lo tanto, dotar de personal a la industria significa sacar trabajadores del resto de la economía. Al mismo tiempo, la construcción de infraestructuras de energía verde requerirá más del doble de inversión en el sector, desde aproximadamente el 2% del PIB actual hasta una media del 4,5% en el periodo 2020-2030. Además, a largo plazo, aunque esta transformación ofrece oportunidades, acelerar la transición a una economía baja en carbono demasiado rápido podría perjudicar el crecimiento, cerrando sectores a expensas de otros y compitiendo por los recursos cuando la economía está cerca del pleno empleo”, aclaran desde el informe del BofA. 

Así, y aunque desde la AIE auguren que en el corto plazo los bancos centrales podrían acomodar el aumento de la demanda, permitiendo que sus economías se sobrecalienten, el informe de BofA indica por el contrario que si la Reserva Federal permite que se sobrepase de forma permanente el potencial económico, la inflación no sólo aumentará, sino que podría tomar una tendencia alcista. “Al igual que en los años 70, se producirá un bucle de retroalimentación entre la inflación de los precios, la inflación salarial y las expectativas de precios”, explican. 


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