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Las claves para afrontar el último trimestre del año

Varios serán los focos a vigilar en el último tramo del ejercicio. Las evidencias de debilidad macroeconómica, la evolución de la guerra comercial, las actuaciones y declaraciones procedentes de los bancos centrales y los resultados empresariales marcarán la pauta. ¿Hacia qué activos mirar en este escenario?

02 DE octubre DE 2019. 12:57H economía, negocios y finanzas

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Tras las decepciones de finales de 2018, los tres primeros trimestres de este año han generado buenas ganancias para los inversores de casi todas las clases de activos. Los nuevos estímulos procedentes de los bancos centrales son principalmente lo que ha alentado a los mercados de renta variable y de renta fija. Sin embargo, hay que poner sobre la mesa que desde mediados de año se observa una clara división entre diferentes activos. De un lado los de más riesgo, como las acciones, los bonos de alto rendimiento o los metales industriales y, de otro, los activos más defensivos, tales como la deuda pública, la corporativa de alca calidad o el oro. Destacan unos u otros en función de la mayor o menor aversión al riesgo, como constata Stefan Rondorf, Senior Investment Strategist, Global Economics & Strategy, de Allianz Global Investors.

El regreso a este escenario dual, unido a la debilidad que muestran algunos datos macroeconómicos, lleva a buena parte de los gestores de activos a aconsejar prudencia y mucha selección. “Puesto que hay una mayor diferenciación de los rendimientos de las inversiones, las decisiones activas de asignación de activos son más importantes que nunca”, destaca Rondorf.

¿Qué hacer?

Cédric Vuignier, gestor de carteras del fondo OYSTER Alternative Uncorrelated de SYZ AM. “Es posible que la actitud acomodaticia de los bancos centrales prorrogue la tendencia alcista de los ciclos crediticios y de renta variable, lo cual será beneficioso para los gestores direccionales”, asegura.

Sin embargo, cree que va a persistir la mayor volatilidad de los últimos 12 meses, dados los focos de tensión que siguen activos, unidos a un crecimiento más lento y a un descenso de la liquidez. “Como resultado, mantenemos un sesgo hacia estrategias de Relative Value y macro, a las que benefician las distorsiones del mercado”, apunta. Recordar que una estrategia de valor relativo es aquella que apuesta a que un valor se va a comportar mejor que otro en un periodo de tiempo determinado.

Desde Julius Baer siguen siendo constructivos en renta variable hasta final de año y estiman probable que la reciente rotación del sector en acciones cíclicas y de valores tenga un segundo tramo. Y Esty Dwek, de Dynamic Solutions (Natixis IM), también defiende una clara apuesta por la renta variable pese a que “las valoraciones no son baratas, pero son más atractivas que la renta fija”. Y concreta un poco más: “Creemos que los sectores más defensivos continuarán haciéndolo bien, incluso aunque en algunos periodos cortos vayan mal, ya que persistirá la cautela inversora. Preferimos mercados desarrollados a los emergentes, que son más vulnerables a las tensiones relacionadas con el comercio”. Además, entiende que la bolsa de EE.UU. Tendrá un mejor desempeño a medio plazo, pero “los mercados europeos se podrían beneficiar del apoyo del BCE y de cualquier indicio de un acuerdo sobre el Brexit o un paquete de estímulo fiscal de Alemania”.

Por su parte, desde Nordea creen que en un mundo en el que las previsiones de crecimiento son reducidas, las perspectivas para la renta variable son reducidas. De ahí que se centren en valores de corte defensivo como inmobiliarias o compañías del sector de infraestructuras. En cambio sí que observan valor en renta fija en activos muy concretos. “Observamos valor en los países periféricos europeos, en la deuda corporativa del Viejo Continente (incluyendo los sumamente seguros Covered Bonds) y en ciertos bonos del segmento financiero”, apuntan desde la gestora.

Focos a vigilar

La presentación de resultados del tercer trimestre será uno de los focos de atención de los inversores en los últimos tres meses del ejercicio. La calve estará en si hay margen para “sorpresas positivas”, dado que las expectativas son bajas en general.

Otro de los aspectos a no perder de vista será todo lo relacionado con los bancos centrales ante la nueva vuelta de tuerca que le han dado a unas políticas monetarias expansivas que muchos consideran cuasi-agotadas. La posibilidad de que las medidas fiscales -tal y como insisten desde el BCE- tomen el relevo está sobre la mesa y habrá que estar atentos a ello, sin olvidar cualquier novedad en torno a las negociaciones comerciales entre China y EE.UU. o en torno al Brexit.

Sin embargo y al margen de todos estos factores, comienza a cobrar si cabe más relevancia la macroeconomía. “La incertidumbre que rodea a la guerra comercial está impactando seriamente los indicadores de sentimiento y está afectando la actividad y la voluntad de inversión de las empresas en todo el mundo”, subraya Frank Borchers, gestor senior de Ethenea. Es una evidencia y los últimos datos manufactureros lo constatan. A partir de ahí, seguirá el debate sobre si estamos abocados o no a una recesión.

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