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"Los bonos verdes durante la pandemia han sido más estables y resistentes"

Entrevista con Arturo Zamarriego. Experto en regulación financiera y codirector, junto con José María López, de la obra colectiva “La sostenibilidad y el nuevo marco institucional y regulatorio de las finanzas sostenibles”

03 DE noviembre DE 2020. 18:48H Patricia Malagón

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¿Qué son los bonos sostenibles?

Los bonos sostenibles son aquellos que engloban tanto los bonos sociales como a los bonos verdes, dirigidos – en general- a inversores institucionales. Se trata de títulos de deuda, bonos de renta fija, que emiten organizaciones privadas o públicas cuya principal característica es que el dinero captado con su venta va destinado a financiar proyectos sostenibles, ya sean medioambientales o sociales

¿Cómo va a influir a estos activos la apuesta de la UE por la transición ecológica?

Este tipo de bonos son fundamentales para la transición ecológica. Una parte de esos bonos sostenibles son emitidos por instituciones públicas. El primer bono verde fue emitido por el Banco Europeo de Inversiones (BEI). Ejemplos recientes son los bonos verdes emitidos por el Instituto Oficial de Crédito para financiar proyectos realizados por empresas españolas que contribuyan a la protección del medio ambiente y a la lucha contra el cambio climático o los bonos verdes emitidos por la Comunidad de Madrid para llevar a cabo una serie de iniciativas como es la inversión en transporte público “limpio” y sostenible para disminuir la polución o la protección y desarrollo de parques y entornos naturales regionales, así como la gestión de residuos, entre otros.

Por otro lado, el sector privado también tiene un papel protagonista en este proceso de transformación y en especial el sector financiero tiene una ocasión muy buena para posicionarse como canalizador de recursos hacia estas inversiones sostenibles. También existen numerosos ejemplos de esta tendencia como son créditos para la compra de vehículos híbridos y eléctricos o para financiar parques eólicos y fotovoltaicos, entre una larga lista de activos verdes.

Con la crisis de la COVID-19, se han emitido también bonos cuyos recursos serán destinados principalmente a mitigar los severos impactos económicos y sociales causados directa o indirectamente por la pandemia

En conclusión, sin los bonos o préstamos verdes, la transición ecológica no sería posible.

¿Qué rentabilidad tienen?

Aunque no ha pasado el tiempo es suficiente, desde el punto de vista del subscriptor, este tipo de bonos pueden tener algo menos de rentabilidad o similar que los bonos convencionales por lo que están destinado a un grupo de inversores que busquen rentabilidad sostenible en el largo plazo en actividades, sectores y empresas que se adapten a la transición ecológica. Suelen ser bonos con permanencia de tenerlos hasta el vencimiento. Se ha demostrado durante la pandemia que son mucho más estables y resisten mejor el ciclo económico, por sus vínculos en el largo plazo. El riesgo del crédito es el mismo que un bono convencional. 

¿Se ha notado un aumento de la demanda por parte de los inversores?

Sin duda, en primer lugar, porque está demanda se enmarca dentro del desarrollo de las políticas de inversión socialmente responsable que exigen los accionistas y por otro lado, porque a pesar de su crecimiento, el porcentaje de oferta respecto a las emisiones globales totales es todavía pequeña. Por poner los ejemplos antes mencionados: la última emisión del ICO de un bono verde de 500 millones tuvo una demanda de 3.000 millones. 

¿Cómo logra una empresa emitir un ‘bono sostenible’?, ¿qué requisitos necesita cumplir?

Las entidades se rigen por los principios que recoge los Green Bond Principles (GBP), que promueven la integridad del mercado de bonos verdes a través de directrices que recomiendan transparencia, publicidad y reporte de informes. En esos principios se enumera una lista indicativa de los fines que son considerados verdes: energías renovables, gestión sostenible de los recursos naturales y el uso de la tierra, la prevención y el control de la contaminación etc etc así hasta diez grandes bloques. 

Para ello se suele contar con certificadores independientes que permiten evaluar si esos principios son cumplidos por la entidad emisora.

No obstante, los criterios para calificar un bono como verde no están establecidos legalmente y se debe confiar en que las entidades públicas y privadas sigan las directrices emitidas por la Asociación Internacional del Mercado de Capitales. A pesar de ello, el mercado ya se ha adelantado en exigir esos estándares mínimos.

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