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Los indicadores de recesión no permiten predecir con certeza la evolución de las bolsas

Desde Robeco analizan el esquema actual en el que se mueven los mercados.

12 DE febrero DE 2019. 22:21H Héctor Chamizo

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Los inversores deben tener cuidado al tratar de predecir una recesión basándose en los precios de los activos, según el gestor Jeroen Blokland.

Existen ciertos fenómenos, tales como la inversión de la curva de rentabilidades en renta fija o que los mercados de renta variable en Estados Unidos toquen techo, que tienden a producirse en el mercado justo antes de una deceleración. Sin embargo, la dinámica de este tipo de evoluciones sugiere que las acciones suelen registrar nuevos récords justo antes de una recesión, pero también que estos máximos tienden a producirse mucho tiempo después de que otros indicadores, como la inversión de las curvas de rentabilidades, hayan apuntado a una deceleración.

Esto supone que los inversores que emplean los indicadores para tratar de determinar el momento adecuado para retirarse de los mercados pierden rentabilidad, más aún en coyunturas como la actual en la que, en cualquier caso, la probabilidad de recesión en Estados Unidos es escasa, según explica Blokland, gestor de carteras sénior en Robeco Investment Solutions.

“La curva estadounidense de rentabilidades, que refleja la diferencia entre los intereses de la renta fija a largo y corto plazo, es uno de los mejores indicadores —si no el mejor indicador— de recesión que hay”, aclara. “La curva de rentabilidades ha predicho correctamente las siete últimas recesiones que han tenido lugar en EE. UU. desde diciembre de 1969. Por regla general, cuando la curva de rentabilidades se invierte, es decir, cuando los intereses a corto plazo superan a los intereses a largo plazo, va a tener lugar una recesión entre uno y dos años después", añade.

“No obstante, la inversión de la curva de rentabilidades no ha frenado el avance del índice S&P 500: en las siete últimas recesiones, las cotizaciones en bolsa siempre han seguido subiendo después de que se invirtiera la curva de tipos, salvo en 1973. De hecho, el S&P 500 siguió creciendo, de media, otros once meses antes de tocar techo”

“Así pues, aunque puede decirse que la curva de rentabilidades es quizás el indicador de recesión por excelencia, no suele servir para predecir el pico máximo del mercado de valores. Si hubiéramos basado nuestra estrategia de inversión en la curva de rentabilidades, habríamos perdido una notable rentabilidad”, concluye.

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