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Los inversores institucionales ven el revenge spending como gran motor de crecimiento

Se trata del gasto de desquite, que se ha puesto de manifiesto en la última encuesta de Natixis IM

09 DE diciembre DE 2021. 16:13H Funds&Markets

La última encuesta realizada por Natixis Investment Managers ha arrojado hoy conclusiones interesantes en relación con las percepciones del momento económico actual que tiene los. Inversores institucionales. 

Así, el texto señala qua los inversores institucionales del mundo se adentran en 2022 con confianza, armados con estrategias tácticas para contrarrestar sus expectativas de inflación al alza, subidas de los tipos de interés y una mayor volatilidad de las acciones, los bonos y las divisas.

Tanto es así que el 62 % de los inversores institucionales estiman que la demanda reprimida de artículos de gama alta será un importante motor del crecimiento en 2022, algo que se ha apodado revenge spending.

Sin embargo, la mayoría cree que las autoridades monetarias poseen, en última instancia, las claves de la recuperación económica y que los actuales desajustes en la oferta y la demanda, la inflación y las valoraciones distorsionadas de las acciones se deben a las medidas que han adoptado. Casi 7 de cada 10 (68 %) creen que cuando los bancos centrales dejen de imprimir dinero, el largo ciclo bursátil alcista llegará a su fin, aunque esto no ocurrirá el próximo año. 

Para la realización de este estudio, Natixis IM encuestó a 500 inversores institucionales que conjuntamente gestionan más de 13.2 billones de USD en activos para pensiones públicas y privadas, aseguradoras, fondos soberanos, fundaciones y fondos de dotación en todo el mundo. La encuesta reveló que dichos inversores tienen previsto efectuar pocos cambios generales en su asignación global de acciones (39 %), bonos (37 %), efectivo (5 %) y productos alternativos u otros (19 %) durante el próximo año. En cambio, se están posicionando para realizar movimientos tácticos.

Otra de las conclusiones claves de la encuesta de la gestora es que 7 de cada 10, o el 69% de los encuestados, afirman que el aumento de la inflación constituye un importante riesgo para la cartera, aunque tienden más a considerarlo como un fenómeno estructural (55 %), fruto de una combinación de política monetaria laxa y de los bajos tipos de interés, en vez de cíclico (45 %). La inflación plantea una serie de problemas económicos de largo alcance, pero la política de tipos de interés presenta retos de inversión más inmediatos para los equipos institucionales, al mencionar el 64 % de los encuestados que la subida de tipos constituye un importante riesgo para la cartera.

Por otro lado, el estudio destaca que más de una década marcada por bajos tipos de interés, algunos incluso negativos durante la pandemia, ha llevado a las instituciones a una caza y captura de rentabilidad. 

De esta manera, en 2021, los activos privados y alternativos han sido objeto de una fuerte demanda, ya que actualmente un 84 % de inversores institucionales invierten en capital riesgo, un 81 % en deuda privada y un 81 % en infraestructuras. Durante 2022, los inversores señalan como los sectores más atractivos la tecnología de la información (45 %), atención sanitaria (41 %) e infraestructuras (40 %), seguido de la energía (34 %). 

Sin embargo, menos de la mitad de los encuestados (el 45 %) creen que los activos privados ofrecerán un refugio en caso de producirse una corrección del mercado, dado el continuo ascenso de los mercados privados hacia máximos récord. El 69 % de los encuestados temen que las instituciones hayan asumido demasiado riesgo en su búsqueda de rentabilidad. 

La alta volatilidad y la distorsión de las valoraciones hacen que la gestión activa sea la estrategia preferida. La gestión activa será fundamental para aquellos inversores institucionales que deseen ser selectivos a la hora de hallar las mejores oportunidades y las mejores rentabilidades ajustadas al riesgo. Tres cuartos de los encuestados afirman que sus inversiones activas han generado resultados superiores a los índices de referencia en los últimos 12 meses.

Los inversores institucionales también están mostrando un mayor interés en los activos digitales, con el 28 % que ya invierten en criptomonedas, y 4 de cada 10 creen que los activos digitales constituyen una oportunidad de inversión legítima. 

La reapertura del comercio: ganadores y perdedores 

Más de la mitad (56 %) consideran que las interrupciones en las cadenas de suministro constituyen la mayor amenaza para la recuperación. A juicio de las instituciones, los bancos centrales desempeñan un papel preponderante en el rendimiento del mercado, y el 47 % ven como un riesgo una política menos favorable. Aunque los factores económicos tradicionales representan la mayor amenaza en estos momentos, las nuevas variantes del virus, como la recientemente descubierta ómicron, siguen ocupando el tercer puesto en su lista de riesgos económicos.

Aun así, el 60 % afirman que, a su juicio, la vida volverá a la normalidad previa a la COVID una vez superada la pandemia; una previsión que podría verse reflejada en las tendencias de negociación. Las instituciones ponen menos interés en los productos de streaming y digitales, al predecir que las experiencias en persona (como los teatros, restaurantes y los viajes) generarán mejores rendimientos que otras actividades realizadas "desde casa", como las compras online y Netflix. 

El 59 % de las instituciones creen que el sector de la energía despuntará en 2022, ya que la demanda se verá impulsada por la recuperación económica. Casi la mitad (49%) creen que el sector de sanidad generará buenos resultados en respuesta a la demanda derivada de la COVID y las posteriores campañas de vacunación en todo el mundo. La COVID también alteró la perspectiva del sector de tecnología de la información, que también se situó en el punto de mira durante los confinamientos cuando el teletrabajo impulsó la necesidad de soluciones informáticas. 

Por otro lado, se estima que los mercados tradicionalmente defensivos serán los más rezagados, al predecir el 35 % de inversores institucionales que el sector inmobiliario, y el 27 % el sector de suministros, se quedarán rezagados. 

“El gasto de desquite (revenge spending) resultará ser un auténtico catalizador en 2022. Existe una auténtica demanda reprimida de los consumidores que entran en el mercado en busca de artículos de gama alta, aunque prevemos que las interrupciones en las cadenas de suministro seguirán arrastrando al alza los precios. Sin embargo, el crecimiento económico sostenido sigue adelante gracias a los bancos centrales, que actualmente tienen un papel preponderante en la evolución del mercado. La mayoría de inversores institucionales creen que el largo ciclo bursátil alcista llegará a su fin una vez que los bancos centrales retiren las medidas de apoyo. En líneas generales, las instituciones aguardan el 2022 con optimismo. No obstante, la elevada volatilidad presente en el mercado bursátil y la creciente inflación y tipos de interés mantienen en vilo a los inversores, al llevarles cada vez más a asignar activos de manera más táctica para sortear el entorno actual”, señala Andrew Benton, responsable de Europa del Norte en Natixis IM. 

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