sábado, 25 mayo 2019
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¿Por qué es clave dominar la mente al invertir?

Nadie duda de que contar con un buen método y con una buena gestión de riesgos es fundamental a la hora de invertir. Pero cuando uno coloca su dinero en el mercado con la idea de que le reporte un rendimiento positivo también es clave el control mental. ¿Hasta qué punto?¿A qué errores nos puede inducir el factor psicológico?

16 de mayo de 2019. 00:01h Rocío Arviza
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Dominar la mente es clave a la hora de invertir. Dejarse llevar por las sensaciones y emociones no parece buen compañero de viaje en los mercados. “Si una persona no es capaz de controlar su mente no tengo ninguna duda de que será un perdedor en bolsa porque en los impulsos más internos del ser humano, el ego quiere acertar siempre”, asegura José Antonio Madrigal, creador del grupo de inversores Eurekers.

Esa lucha contra el propio ego, esa batalla contra uno mismo, es la primera gran lección que hay que aprender cuando se invierte en bolsa. “La clave para ser un trader de éxito está en la mentalidad”, señala tajante Marc Ribes, analista y trader de Blackbird, en su libro Ignora la Multitud. Y en efecto, el cóctel emocional que tiene que enfrentar un inversor se teje a base de miedo, envidia, ira, codicia, vanidad, negación de la evidencia, resignación, esperanza...y un sinfín de sensaciones más que debe controlar.

La traición de la mente

“Si vemos un tigre salimos corriendo porque nuestro ego nos dice: voy a defender mi vida, pero en la bolsa actuar por impulsos nos lleva a obtener resultados negativos”, apunta Madrigal. A la mente atribuye, de hecho, algunos de los errores más comunes que, a su juicio, suelen cometer los inversores, como tener prisa por salir de una posición ganadora o aferrarse a la esperanza de recuperar “cuando un activo baja y baja y cada día te demuestra que no tienes razón”, destaca.

De hecho, Marc Ribes asegura que el trader “sufre un autosabotaje constante en forma de autoengaño” que hay que afrontar. “El error de pensar que en bolsa no se pierde hasta que se vende posibilita uno de los factores clave para un perdedor: limitar una pérdida”.

Por ello y para evitar que las emociones decidan, el creador del grupo de inversores Eurekers sugiere una sencilla actuación. “Yo siempre recomiendo hacer las inversiones cuando la bolsa está cerrada porque, de esta manera, nos aseguramos no actuar de manera impulsiva, sino de manera consciente”, apunta.

Control de la avaricia

Para Miguel Méndez, analista de Big Deal Capital, el control de las sensaciones es una de las reglas que hay que seguir cuando se invierte. Una premisa que debe ir unida, a su juicio, a la selección del activo, la gestión del volumen de la posición (tesorería), la colocación de niveles de stop y el llevar a cabo un análisis de fondo del mercado que sea correcto.

Y en el capítulo de las emociones hay dos aspectos fundamentales a vigilar. “Es importante controlar la sensación de avaricia y también la sugestión”, destaca. Y pone un ejemplo. “Hemos tenido un contexto en el que desde los mínimos de diciembre, las carteras de han revalorizado en torno a un 20/22 por ciento y la sensación de avaricia por querer ganar un 2 o un 3 por ciento más nos puede llevar a no colocar stops y a que, en una corrección puntual, se volatilicen parte de nuestras ganancias”. En cuanto a la mencionada sugestión, Méndez la explica de forma muy gráfica: “cuando hemos perdido en una posición muchas veces nos obsesionamos con buscar de forma inmediata nuevas inversiones para intentar recuperar esas pérdidas. Hay que evitar esa obsesión”.

Junto a todo esto también insiste en la idea de que en los mercados hay que saber estar con una parte en liquidez. “El estar fuera es tan importante como saber estar dentro del mercado”, asegura.

Tener y cumplir el plan

Para evitar que nos domine el factor psicológico, los analistas aconsejan trazar la estrategia inversora de principio a fin y seguirla a rajatabla. Muchas veces, a tenor de lo que sucede por el camino, no es fácil, pero es recomendable. Y aquí también entra en juego el poder mantener la calma en situaciones de volatilidad. Si asaltan los nervios, a juicio de Jorge del Canto, responsable de Escuela de Acciones.com, quizás sea porque el inversor no conoce muy bien en qué ha invertido, algo que considera que suele ser un error bastante habitual. “Nos seguimos encontrando con muchos inversores que no tienen claro cómo están funcionando sus inversiones o qué está haciendo su gestora y, cuando viene un episodio adverso, pierden la paciencia con rapidez porque no sabían que eso podía suceder”. En ese sentido, subraya que es clave mantener el objetivo temporal de la inversión para conseguir el resultado deseado y no correr el riesgo de salir del mercado en el peor momento. Y esta idea la defienden con ímpetu los gestores de tipo valor: el factor temporal es clave porque la rentabilidad no es lineal y no hay que actuar bajo los efectos del miedo.

En general, la teoría no parece complicada pero su ejecución no es sencilla. ¿Dónde está la línea roja que separa mantener una inversión en la que se confía con encariñarse con una inversión? ¿Es posible separar emociones de la operativa en los mercados en su totalidad?¿Los inversores más experimentados deben dejar del todo de lado la intuición? Daría para un largo debate al que se podría añadir una reflexión más, la de Margarita Rivas, trader y consejera de Magerit Valor Sicav, tras vivir al poco de llegar a la bolsa el famoso crack del 87, en el que el Dow Jones bajó un 22,6 por ciento en una sola sesión. “Un día así lo aprendes todo. Aprendes que todo se puede esfumar en un minuto y que el miedo es capaz de llevarte a situaciones extremas. Y aprendes que las decisiones no se pueden tomar con miedo. Ese día aprendí más psicología que en toda mi vida, aprendí todo sobre las emociones humanas que, al final, es lo que es la bolsa, más que valoraciones de empresas”.