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¿Qué esperar del dólar este año?

Las perspectivas de una buena parte de casas de análisis para 2020 apuntaban a un año positivo para el euro y de caída para el dólar. Sin embargo, la realidad del mes y medio de ejercicio que llevamos mantiene fuerte al billete verde. ¿De qué factores va a depender su comportamiento en los próximos meses?

18 DE febrero DE 2020. 08:00H Rocío Arviza

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El inicio del ejercicio ha trastocado un tanto las previsiones que se tenían, sobre el papel, para el dólar estadounidense. Existe consenso a la hora de considerar que desde un punto de vista de paridad del poder adquisitivo, el billete verde está sobrevalorado. Sin embargo, para disgusto de Donald Trump, su momentum se ha acelerado coincidiendo con la incertidumbre desatada por el coronavirus, amén del pesimismo que han mostrado los últimos datos mecoeconómicos de la eurozona, léase el descenso de la producción industrial en diciembre (-2,1%) o los decepcionantes datos de crecimiento de Alemania. “Terminamos 2019 con el cambio del euro/dólar en 1,1234 y parecía que el euro podía romper niveles de resistencia importantes. Sin embargo, por circunstancias como la tensión entre Irán y EE.UU. o el tema del coronavirus el euro ha sido incapaz de romper esas resistencias técnicas”, apunta Mercedes Camacho, socia-directora de Omega IGF

Por tanto, según señala, “esas posiciones positivas a favor de un dólar más débil parece que no tenían mucha convicción y volvemos otra vez a la zona de las 1,10 unidades”. De hecho, en las últimas jornadas el cruce se mueve bastante por debajo de estos niveles, en los entornos de 1,08 unidades. 

Depreciación del dólar

Los expertos de Amundi esperan que el EUR/USD se aprecie a alrededor de 1,14 en los próximos doce meses, pero también reconocen que “los inversores necesitan ver crecimiento para volverse estructuralmente positivos en el euro”. 

A priori, desde atl Capital, también esperan que la divisa estadounidense debería depreciarse. Ignacio Cantos, director de inversiones de la firma, señala que “seguimos pensando, al igual que el año pasado, que el dólar debería estar en la parte baja de su rango de fluctuación con el euro, debido a la cierta correlación que existe entre el 2 años americano y el 2 años europeo, que ha empezado a cerrarse. Y si pensamos que EE.UU todavía podría bajar los tipos una vez más este año, seguramente se seguirá cerrando ese diferencial”.

Es por ello que entiende que el dólar “debería moverse más en la zona de 1,15/1,20 que en la zona de 1,10/1,15 unidades” pese a lo que estamos viendo en las últimas jornadas, en las que el dólar ha subrayado su papel de refugio y se ha fortalecido.

Sin embargo, para Mercedes Camacho, quien no descarta que a lo largo del primer semestre el euro pueda recuperar algo de terreno, más adelante los diferenciales de tipos de interés a favor de la moneda estadounidense deberían propiciar que el dólar se aprecie para acabar el año en los niveles en los que se encontraba el cruce a finales de enero, en torno a las 1,1095 unidades.

Por su parte, Gilles Prince, CIO Edmond de Rothschild Suiza, cree que los factores de apoyo al dólar parecen disminuir de forma lenta y, por tanto, podría perder fuerza su tendencia alcista que comenzó en enero de 2018. Y esgrime varios argumentos para justificarlo: desde la mencionada reducción del diferencial de tipos, que hace que “las inversiones en dólares sean menos interesantes y que la demanda de dólares se reduzca”, al diferencial de crecimiento entre ambas áreas, “que debería resultar en una desaceleración más aguda en EE.UU”. Pasando por la influencia cada vez mayor de la política presupuestaria en los movimientos de divisas, “otro factor que debería funcionar a favor de la vieja Europa. 

Junto a ello, otro aspecto que debería apoyar esta tesis tiene que ver con que los flujos de liquidez son ahora más sustanciales en Estados Unidos que en Europa. “Esto se debe a que la Fed compra 60.000 millones de dólares en notas del Tesoro cada mes, en comparación con 20.000 millones de euros en la UE. Esta es otra razón por la que el dólar debería debilitarse”, subraya. Además, cita como argumento la menor incertidumbre geopolítica actual en Europa,mientras que EE.UU. afronta un importante proceso electoral en noviembre.

Niveles similares

Niveles similares que también esperan desde Diaphanum para la mayor parte del año, dados los diferenciales de crecimiento entre ambas zonas y de tipos de interés, además de no prever cambios de los bancos centrales. Su director de inversiones, Miguel Ángel García, considera, en todo caso, que “si hay un movimiento lo normal sería que el dólar se debilitase, lo cual sería conforme con los deseos manifestados por Trump. Descubriríamos el dólar a niveles de 1,20 Eur/USD”, apunta.

En todo caso, Ignacio Serrats, de XTB, recuerda que siempre hay que tener en cuenta una divisa frente a aquella con la que se compara y, en este caso, “el euro no ofrece tampoco una perspectiva mucho más positiva para la atracción de capitales, puesto que actualmente el BCE ya se encuentra empujando la divisa a la baja por las constantes inyecciones de liquidez en la economía”.

Apreciación del dólar

Por su parte, Salvador Díaz Ruiz, de Altair Finance, defiende que el billete verde va a seguir fuerte por diferencial de tipos. “Todo el mundo está contrario al dólar pero parece que de aquí a los seis/ocho meses que viene por delante va a ser complicado ver un dólar débil”, concluye.

En este sentido, el propio CIO de Edmond de Rothschild Suiza también pone sobre la mesa que la diferencia de los tipos de interés es lo suficientemente grande como para convencer a los inversores no nacionales de que favorezcan sus inversiones en dólares. “Incluso si el diferencial se está reduciendo, un diferencial de más del 2,2% sigue siendo un obstáculo difícil de superar. ¿Por qué repatriar las inversiones a una moneda como el euro o el franco suizo, que puede garantizar una inversión sin riesgos pero también una pérdida financiera”, se pregunta. Además, señala que “los tipos europeos negativos han hecho del euro un destino ideal para los carry trades que piden prestado en euros para invertir en dólares”.

Otro factor que socava los argumentos a favor de la depreciación del dólar es que, desde el punto de vista macroeconómico, la naturaleza anticíclica del billete verde “requeriría que las tasas de crecimiento de la economía mundial se recuperasen antes de que el dólar se debilitase”. Y este no parece el escenario principal. Además, una de las claves para una recuperación global y la subsiguiente caída del dólar “sería el fin formal de las disputas entre Estados Unidos y China” porque eliminaría dudas sobre el comercio mundial, pero parece que este escenario tampoco es el más previsible.

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