jueves, 18 julio 2019
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¿Qué tipo de renta variable le conviene a mi perfil?

Cada tipo de activo cuenta con unas características de riesgo y de rentabilidad. Conocerlas en detalle puede ayudar mucho a la hora de realizar la asignación de activos adecuada para una cartera. No todo depende del porcentaje que le damos a la renta fija y a la bolsa: también es importante tener muy claro que no todos los activos de renta variable son iguales.

06 de mayo de 2019. 00:01h Rocío Arviza
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Suele ser bastante común entre los inversores diversificar invirtiendo en todo el espectro de renta variable e ir aumentando la exposición a renta fija de forma gradual en función de las condiciones de mercado, con la intención de contrarrestar eventuales riesgos.

Pero también suele ser bastante habitual también moverse en función de los vaivenes del mercado sin demasiado criterio, a rebufo. Y una de las razones está en la carencia de objetivos claros, como señala Jorge del Canto, responsable de Escuela de Acciones.com. “Uno de los errores más importantes de los inversores minoristas es no saber determinar cuánto pueden invertir: acuden al primer comentario, aceptan el primer producto que se les propone y no contrastan la información. Eso en muchas ocasiones lleva a una mala distribución de las inversiones. Es un error muy extendido”, señala.

Es crucial, por tanto, tener los objetivos muy definidos para poder determinar cuál es la mejor combinación de activos de renta fija y renta variable y cuál debe ser la evolución de porcentajes asignados a cada uno con el paso del tiempo. Pero, conviene no perder de vista que con los distintos activos de renta variable también se puede reducir el riesgo. ¿Cómo?

Cómo la renta variable puede reducir el riesgo

“No todos los activos de bolsa son iguales”, señala Sunder Ramkumar, gestor de Capital Group. De hecho, si tenemos en cuenta los datos históricos de los últimos 50 años “vemos que los títulos con una beta más elevada presentaron un mayor riesgo y volatilidad que los de beta más reducida, pero al mismo tiempo ofrecieron una mayor rentabilidad”.

Conviene recordar aquí que la beta mide la variabilidad de la rentabilidad de un activo con respecto a su índice o mercado de referencia y que es, por tanto, una forma sencilla de distinguir entre compañías defensivas y de crecimiento. A partir de aquí, ¿cómo configurar nuestra exposición en bolsa a nuestro perfil?

Elegir en función del perfil

Según Sunder Ramkumar, de Capital Group, “para aquellos inversores con un horizonte de inversión a más corto plazo, como los que se acercan a su jubilación, los activos defensivos de renta variable con una beta más reducida han registrado una rentabilidad más elevada en periodos de tensión de los mercados”.

De ahí que su consejo para este perfil de inversor pase por estrategias de renta variable orientadas a la generación de rentas. Son estrategias más conservadoras que contribuyen a reducir el riesgo de pérdidas y, al mismo tiempo, mantienen una importante exposición a renta variable, que “ofrece mayor rentabilidad a largo plazo que la renta fija”, subrayan desde Capital Group.

Los estudios que han realizado desde esta gestora muestran que frente a la inversión en todo el mercado de renta variable, las cartera más defensivas, es decir, de beta reducida han ofrecido a lo largo de los años “casi la misma rentabilidad media con menos del 40% de riesgo de captura bajista”. Ramkumar reconoce que “la incorporación a la cartera de títulos de renta fija podría haber reducido las pérdidas, pero también habría ofrecido una rentabilidad media muy inferior”.