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Siguiendo los diferenciales en la deuda emergente

Los expertos de la gestora de fondos de inversión Legg Mason han elaborado un informe sobre la renta fija en los mercados emergentes.

09 DE diciembre DE 2018. 23:37H Héctor Chamizo

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Los inversores en deuda de Mercados Emergentes, tanto en moneda fuerte como en divisa local, tuvieron dificultades en 2018 por los problemas específicos de cada país en Turquía, Brasil y Argentina, la fortaleza del dólar estadounidense, y la preocupación por la perspectiva de una recesión.

Sin embargo, estos problemas también han hecho que la deuda de los mercados emergentes sea quizás la clase de activos más infravalorados dentro de la renta fija, según Ken Leech, Director de Inversiones de Western Asset, filial de Legg Mason. Su Perspectiva del cuarto trimestre señala que el rendimiento de la deuda de los emergentes como clase de activo se ha acercado a las rentabilidades "generales" frente a los del mercado desarrollado cuando ambos se ajustan por sus respectivas tasas de inflación. Además, las divisas de estas regiones se encuentran un 35% por debajo con respecto a hace cinco años, gracias a la revalorización del dólar estadounidense.

Todo esto sugiere que la deuda de los mercados emergentes se encontraría entre los mayores beneficiarios de una reducción en cualquiera de los riesgos globales que actualmente preocupan a los inversores.

En alza: la divisa china

El aumento del 1,8% en el yuan desde el 30 de noviembre frente al dólar estadounidense fue considerado por algunos observadores como precipitado por la reunión entre los presidentes Xi Jinping y Donald Trump en la reunión del G20 en Buenos Aires. Pero otros observadores apuntan a la confianza demostrada por el Banco Popular de China (PBoC) en no inyectar ni drenar capital en la economía desde finales de octubre.

Otra señal clave de la creciente confianza: el repunte de los bonos soberanos de China, con el rendimiento de los bonos a 10 años bajando alrededor de 70 puntos básicos al 3,4%, representa uno de los bonos soberanos con mejor desempeño este ejercicio.

Los fanáticos de las señales de recesión finalmente obtuvieron su inversión tan esperada, ya que la diferencia entre los bonos del Tesoro a 2 y 5 años cayó por debajo de cero, aunque apenas por debajo de 1 punto básico.

Es tentador descartar este único punto de datos como una anomalía. Pero un posible desencadenante de la recesión puede haberse reducido, ya que la Fed considera la reacción negativa de su anuncio de que podría llevar su tasa de interés a un rango restrictivo, en lugar de neutral. Si bien los observadores del mercado parecen anticipar aún tres aumentos por parte de la Fed en 2019 después de su supuesto movimiento en diciembre, el pronóstico del FOMC, que se publicará junto con la decisión sobre la tasa del 19 de diciembre, podría muy bien indicar un mensaje ligeramente diferente y más tranquilizador. Además, las previsiones de crecimiento de la Fed para los próximos dos años, aunque no pronostican una recesión, son notablemente inferiores a la tasa de crecimiento anualizada del 4,2% registrada al 30 de junio de 2018.

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