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¿Son los bonos una buena opción de inversión?

Los bonos soberanos y los corporativos presentan características diferentes, que se han agudizado en esta pandemia.

23 DE abril DE 2020. 08:00H Patricia Malagón

Los bonos soberanos de países como España, Italia o Portugal han subido el interés en los últimos meses, de hecho, en el caso de España el bono a 10 años cotiza a más del doble de lo que lo hacía en enero. Pero no solo eso, por primera vez desde 2015 ha pagado intereses por emitir bonos a 9 meses. Este escenario es muy similar para Italia y Portugal, donde los bonos están todavía más elevados que en España. En el caso del Treasury americano, el bono ha bajado considerablemente su rendimiento desde el 1,7% de diciembre al 0,6% actual. Algo normal, dado al plan de recompra de deuda de la Reserva Federal y al activo refugio que suponen estos bonos.

“El gran aumento de la deuda pública es una de las pocas certezas en las perspectivas”, comenta Chris Iggo, CIO Core Investments de AXA IM. Así, el experto subraya que “en los próximos años, la mayoría de las economías tendrán un PIB más bajo y unos niveles más elevados de deuda, mientras al mismo tiempo, se necesita mantener los tipos de interés bajos”. En estas circunstancias Iggo subraya que “los bonos soberanos serán seguros, pero probablemente no proporcionarán muchos retornos”.

Por eso, desde un punto de vista de la inversión, aunque los bonos gubernamentales sean “el activo más seguro, el rendimiento real podría empeorar, a no ser que sean la variedad de bonos protegidos contra la inflación, porque en Europa el gran riesgo es que los desequilibrios en el crecimiento y la estabilidad fiscal empeoren”, avisa el experto de AXA IM.

Bonos corporativos

La mayoría de los bonos corporativos han visto aumentar sus diferenciales de crédito, siendo los bonos de alto rendimiento y los bonos de mercados emergentes los que han experimentado las mayores subidas. De media, el diferencial de crédito de alto rendimiento en Europa ha aumentado del 3% en febrero a más del 8% en la actualidad, y algunos sectores como el de la energía y el de consumo discrecional se han disparado hasta un 12% por encima del benchmark. “La razón principal de este aumento de las primas de riesgo es el temor a una serie de quiebras como resultado de la recesión económica causada por la pandemia”, comenta Nicolas Bickel, Head of Exclusive Advisory at Edmond de Rothschild.

La importante disminución de los tipos de interés desde la crisis de 2008, especialmente en Europa, ha alentado a un gran número de empresas a emitir deuda. En este contexto, el volumen de la deuda europea high yield ha aumentado de 62.000 a 280.000 millones en 10 años, es decir, un incremento del 450%. “La tasa de impago implícita para la deuda high yield europea aumentó a más del 11% en marzo de 2020 y a más del 45% en acumulado para un horizonte de cinco años. Esta cifra refleja no sólo el riesgo real de una economía transformada por meses de desaceleración, sino también la falta de liquidez del mercado crediticio. Sin embargo, esto debería normalizarse gradualmente a medida que la economía mundial salga del bloqueo provocado por la pandemia”, explica Bickel. “Por tanto, existen importantes oportunidades, en particular en los fondos de inversión bien diversificados, que reducen drásticamente el riesgo específico y el riesgo de liquidez”, concluye.

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