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Tecnología: ¿se acentuará la disrupción en 2019?

Richard Clode, Alison Porter y Graeme Clark, gestores de carteras de valores tecnológicos internacionales, destacan que las tensiones comerciales entre EE. UU. y China son sintomáticas de una confrontación más profunda cuyo eje central es la tecnología.

30 DE noviembre DE 2018. 09:47H Víctor Ranera

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Los beneficios de la reforma fiscal estadounidense fueron uno de los aspectos más destacados de 2018, pero, dado que la celebración de las elecciones de mitad de mandato en EE UU. ya ha tenido lugar y la división política en la Cámara de Representantes y el Senado entorpece la agenda interna de Trump de cara al futuro, los mercados deberían ahora centrarse en identificar cualquier indicio que apunte a una recesión global inminente, en la trayectoria de la curva de rendimientos y en los acontecimientos geopolíticos, tal y como explican Richard Clode, Alison Porter y Graeme Clark, gestores de carteras de valores tecnológicos internacionales de Janus Henderson.

Si bien los mercados se están centrando en mayor medida en el recrudecimiento de las tensiones comerciales, consideramos que estas son únicamente el síntoma de un problema más profundo. En nuestra opinión, el aumento de las tensiones entre las superpotencias mundiales de hoy en día, EE. UU. y China, tienen un alcance mucho mayor y se cimientan sobre la tecnología y el control de la propiedad intelectual (PI). A medida que nos acercamos a un punto de inflexión en el ámbito de la inteligencia artificial, la tecnología y la seguridad nacional están cada vez más interrelacionadas Creemos que la intención de Trump de proteger la propiedad intelectual tecnológica de EE. UU. constituye un pilar fundamental de sus políticas actuales que se traduce no solo en la imposición de aranceles, sino en un endurecimiento de los controles sobre la exportación y la transferencia de la propiedad intelectual tecnológica de EE. UU. Por otro lado, por exactamente los mismos motivos, el desarrollo del sector tecnológico de China constituye una parte fundamental de los objetivos de este país en el marco de su plan «Made in China 2025». En consecuencia, no creemos que estas tensiones vayan a resolverse a corto plazo. Esto genera riesgo, dado que el recrudecimiento de las tensiones afecta especialmente a un sector como el tecnológico, que cuenta con una cadena de suministro global, si bien esta —gracias a su envergadura y consolidación— resulta mucho más flexible que en el pasado

La drástica subida de los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense en septiembre de 2018, cuando en el tramo a diez años alcanzaron máximos de los últimos siete años tras haberse negociado en una horquilla determinada durante gran parte del año, ejerció finalmente presión sobre los títulos de elevada duración con valoraciones extremas, especialmente sobre algunas firmas tecnológicas que habían evolucionado favorablemente durante la mayor parte del año al no verse tan afectadas por el aumento de las tensiones comerciales. Nos encontramos actualmente en un punto muerto, dado que estos títulos siguen presentando unas valoraciones muy elevadas a pesar de las ventas masivas, pero todavía no ha llegado a afianzarse la marcada rotación, prevista desde hace tiempo, desde los títulos de crecimiento hacia los de valor, en vista de las tensiones comerciales cíclicas y de las presiones relacionadas con la ralentización de China. De cara a 2019, cómo se supere este estancamiento resultará clave para determinar el rumbo de los mercados, y este proceso dependerá de la trayectoria de la curva de rendimientos y de los efectos de las medidas de estímulo aplicadas por China desde finales de 2018.

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