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Javier López: "El legaltech irá hacia una mayor competencia"

DIRIGENTES entrevista al director de Marketing y socio de la plataforma jurídica online 'Reclama por mí', Javier López

15 DE noviembre DE 2019. 08:33H Carmen Muñoz

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Con poco menos de un lustro de recorrido en España, el legaltech ha irrumpido en el sector jurídico con fuerza. De origen anglosajón, este concepto alude al uso de la tecnología para prestar o comercializar servicios legales. En el momento actual, se contabilizan en España más de 140 compañías de este tipo. Reclama por Mí es una de ellas. Fundada en 2017, esta plataforma se encuentra enfocada en la defensa del consumidor, cuenta con una plantilla de más de 60 trabajadores y tiene previsto facturar más de 1,5 millones de euros este año. DIRIGENTES charla con el director de Marketing y socio de Reclama por Mí, Javier López, sobre la situación que atraviesa el citado nicho de mercado de tan candente actualidad.

El término legaltech aún es poco conocido en España. ¿Qué implica realmente este concepto?

Si atendemos a su definición oficial, legaltech no es sino el uso de la tecnología para ofrecer servicios jurídicos. Es decir, la utilización de cualquier tipo de tecnología que permite la automatización o la agilidad en determinadas tareas relacionadas con la abogacía. Sin embargo, este concepto habría que matizarlo porque hoy en día el empleo de la tecnología está absolutamente extendido en la mayoría de los ámbitos, y su mero uso no convierte en “tech” a una empresa. El término “legaltech”, por tanto, se refiere de manera particular a aquellos servicios jurídicos donde la tecnología cumple un papel disruptivo esencial en el modelo de negocio.

¿Qué valor añadido aporta frente a un player convencional?

Adaptarse a los nuevos tiempos (tecnológicos y digitales) es una necesidad, no una opción. La automatización de tareas repetitivas o de menor valor permiten ofrecer un mejor servicio al cliente, más ágil y, en muchas ocasiones, a un coste menor con un modelo escalable de negocio. En nuestro caso, contamos con un asistente de reclamaciones virtual e inteligente (HARVEI). A través de la inteligencia artificial este robot es capaz de analizar de manera automática los datos de una reclamación, concluir si es susceptible de ser reclamada la incidencia o no y, si lo es, calcular las posibles indemnizaciones generando la documentación necesaria de manera dinámica para el abogado. Gracias a eso, el profesional solo revisa si todo es correcto y analiza los detalles que se le hubieran podido pasar por alto.

Madrid acogerá a finales de noviembre un congreso sobre legaltech. ¿En qué situación se encuentra España en este ámbito?

Este tipo de servicios han comenzado a despuntar en España poniéndonos a la par que el resto de Europa, aunque otros países fuera del continente tienden a ir uno o dos años por delante como es el caso de EE UU.

Conviene destacar que, aunque existe un furor por lo tecnológico, se pueden descuidar otros aspectos importantes. Vemos constantemente a empresas crecer rápidamente que se estrellan al cabo de poco tiempo. La tecnología no lo es todo.

En relación a vuestros clientes, ¿cuáles son los servicios que más se reclaman en este tipo de plataformas?

Reclama por Mí se encuentra enfocado a la defensa del consumidor. En este sentido, destacan las demandas relacionadas con los contratos hipotecarios como pueden ser cláusulas suelo, hipotecas multidivisa, gastos hipotecarios o los microcréditos. También ha cobrado especial relevancia el número de afectados por el IRPH, que se encuentra a la espera del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). Recientemente, también hemos lanzado una nueva línea de atención y negocio para personas que quieren acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad.

Quién se beneficia más del legaltech, ¿los grandes o los pequeños despachos?

La tecnología permite no solo crear nuevos puestos de trabajo, sino optimizar las tareas que hay que hacer en el día a día como recepción de documentación y comprobación de la misma. Esto permite que los profesionales puedan aportar un mayor valor al cliente.

A mi juicio, se trata de una ventaja principalmente para aquellos que trabajan con el consumidor final que ven cómo pueden acceder y gestionar a más clientes. Pero repito, hay que entender esta tendencia legaltech como una herramienta y la tecnología como un aliado. La base tiene que ser la misma de siempre: honestidad, profesionalidad y dedicación al cliente.

¿Hacia dónde irá el sector?

Sin duda, hacia una mayor competencia. Constantemente surgen nuevas firmas de reclamaciones online. De ahí que sea tan importante ofrecer el mejor servicio. La tecnología sin aportar valor real no sirve. El enfoque siempre está en el cliente y su experiencia.

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