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La industria alemana se enfrenta a una limpieza natural

Corre el reloj : ¿cuál de los grandes fabricantes tendrá que rendirse primero ante los cambios estructurales del sector, acelerado por el Covid-19?

21 DE marzo DE 2020. 09:23H Stefanie Claudia Müller

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Parece que ha desparecido la activista Greta Thunberg de nuestras vidas por un tiempo, pero ha entrado en su lugar algo que ha conseguido lo que ella nos exigía desde el principio: parad ya. Así, no solamente el aire está más limpio que nunca con el Covid-19 también las fábricas están en modo de “cierre” y de esta manera se evitan casi todo tipo de emisiones: General Motors (GM), Ford y Fiat Chrysler, dejan de producir en Estados Unidos, Canadá y México. En Alemania el panorama es similar. La decisión se produce después de que los empleados de ambas compañías hayan sido infectados con el virus. No son los únicos y no es el único sector que sufre cierres temporales. Los que siguen produciendo son fábricas de alimentación, química y farmacéuticas como Bayer. Los directores generales de fábricas en todo el mundo se han convertido en las últimas semanas en gerentes de crisis de la noche a la mañana preguntándose: ¿Cómo se obtiene en estos tiempos una nueva máscara de respiración para cada trabajador en la línea? ¿Dónde compras toneladas de desinfectante? ¿Cómo consigo los portátiles para el teletrabajo? ¿Y qué pasa si la planta se infecta nuevamente?

La parada del suministro afecta más que a nadie a los fabricantes de automóviles, la mayoría de ellos situados en Alemania, Francia y EEUU. Muchos proveedores como Osram hacen un buen trabajo, pero se ven arrastrados con el cierre masivo de las fabricas por el Covid-19. Pero no solamente es el efecto colateral, también es un asunto sanitario que les empieza a preocupar. “Si hay alguien en la fábrica con el coronavirus hay que evacuar y limpiar todo y evacuar al resto de los empleados”, cuenta el director general de una fábrica alemana de alimentación en Cataluña que ha organizado una producción de mínimos para estas semanas de estado de alarma: “Para evitar este escenario de pánico he enviado a gran parte de la administración al teletrabajo”, cuenta el alemán. Después de haber sufrido los cortes de logística de China donde poco a poco vuelve la producción, se espera ahora por lo menos un mes de cierre en Europa que se producirá en los diferentes países en diferentes fases y por tiempos variados. Mientras Italia y España están en estado de alarma sigue Alemania en modo de voluntariedad en relación con la reducción de contactos sociales. Pero todos los expertos tienen claro que también el corazón económico de Europa parará en estos días su vida por completo, igual como Gran Bretaña.  

Ya hay fabricantes que se ven como ganadores a pesar de todo

Mientras tanto Peugeot ya triunfa y dice que será uno de los ganadores de esta situación. "Cualquiera que se sienta ganador en esta crisis piensa demasiado pronto", dice Jochen Siebert, director gerente de la consultora JSC Automotive en Shanghai. Pero él es optimista en relación con China. Mientras que Opel y Volkswagen en Europa están cerrando sus plantas, el mercado de automóviles más grande del mundo, está comenzando gradualmente a levantarse otra vez. "Desde el 13 de marzo, todas las fábricas de China han estado funcionando", dice Siebert: "Honda fue el último fabricante en aumentar la producción en Wuhan". Entonces, incluso en el epicentro de la pandemia, están trabajando nuevamente. Lo confirma también el fabricante de máquinas alemán Trumpf que anunció recientemente que había alcanzado nuevamente el 90 por ciento de la capacidad de producción habitual en sus plantas chinas.

Siebert anima de recordar la situación anterior: en China las ventas en febrero cayeron un 80 por ciento en comparación con el mismo mes del año anterior. Según la Asociación de Automóviles de China solamente se vendieron en los primeros 16 días de febrero 4909 vehículos en lo que en realidad es el mercado de automóviles más grande del mundo. En otras circunstancias se venden en China 307 automóviles cada siete minutos y medio. Pero entonces los concesionarios de automóviles estaban cerrados, la gente estaba atrincherada en sus apartamentos y casas, como ahora en Italia, España y también en Francia, lo que nos da una idea lo que nos espera.

La vuelta de China coincide con la caída de Europa y EEUU

La producción en China debería haber comenzado nuevamente a mediados de febrero, pero muchos trabajadores estaban ausentes de las fábricas debido a las restricciones de viaje dentro de China. Todos los que llegaron a tiempo tuvieron que pasar por cuarentena durante dos semanas para evitar que empezara todo otra vez. El país asiático nos ha enseñado con una disciplina y agilidad impresionante, igual que Corea de Sur, cómo se gestionan crisis de este tipo. En Europa estamos solamente al principio. Ya sea en VW en Wolfsburg, en Audi en Ingolstadt o en Porsche en Zuffenhausen: el virus ha llegado al corazón de la producción industrial alemana. Diferente a la situación en China el mercado ya estaba en crisis antes de la pandemia y se estaba preparando para una disminución del dos por ciento en la producción de automóviles en 2020.

Aunque quizás Greta Thunberg esté contenta de que no haya tantas emisiones ahora que empeoren el clima mundial, la activista sueca se dará también cuenta en su aislamiento por el Covid-19 que un mundo parado y un consumo 0 tampoco es la solución.

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