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La lucha por la supremacía tecnológica marcará la próxima década

Adrian Daniel, gestor de fondos en MainFirst

07 DE enero DE 2020. 08:00H Adrian Daniel

La incertidumbre comercial transita a sus anchas. Pese a los últimos movimientos de acercamiento entre China y EE.UU para aliviar las tensiones comerciales entre ambas potencias, el conflicto subyacente es inminente. Y, es que, lo que está en juego es el liderazgo tecnológico, y, por tanto, la supremacía internacional.  

En el futuro, China quiere asumir el liderazgo en el escenario mundial. Atrás quedaron los días en los que el país sólo se consideraba como un centro de producción subcontratado para Occidente. En el camino hacia el liderazgo en el mercado global al que aspira, Pekín quiere cerrar la brecha tecnológica con las empresas occidentales y estadounidenses con una estrategia industrial. Su liderazgo persigue un ambicioso plan maestro "Made in China 2025", que pretende llevar al país a la cima. China como el garante de los más altos estándares de calidad. 

Hace más de dos años, los gobernantes chinos anunciaron que querían transformar el país en una superpotencia de inteligencia artificial (IA). Desde entonces, el progreso técnico ha estado en pleno apogeo. Las empresas chinas operan con una gran cantidad de datos. Estos modelos de negocio basados en datos tienen un enorme potencial y no es una coincidencia que Pekín haya tomado la iniciativa en la aplicación de las tecnologías de AI (inteligencia artificial).

EE.UU., hasta ahora sede de las empresas de mayor crecimiento del mundo con nombres tan familiares como Silicon Valley, ahora se ve cada vez más en una carrera contra la superpotencia asiática. Aunque la mayoría de las patentes de clase mundial provienen de Estados Unidos, ¿qué país podrá afirmar que será el líder en tecnologías digitales clave en el futuro?

EE.UU. no renunciará a su liderazgo

Los Estados Unidos no renunciarán a su supremacía sin luchar. Es por eso que el presidente Trump está completamente comprometido con su máxima de "América primero". De acuerdo con este credo, los intereses nacionales de EE.UU. deben estar en el centro de la política comercial del país. En este contexto, sin embargo, el papel de Europa es lamentable. La economía europea se está viendo perjudicada por el conflicto comercial y el continente corre el riesgo de quedar rezagado en la carrera por el primer puesto. De hecho, la razón por la que Huawei ha atraído la atención del gobierno de EE.UU es justamente su liderazgo mundial en la venta de tecnología de redes.  

Para los inversores, esto significa posicionarse lo más globalmente posible en términos de asignación de activos y prestar especial atención a las tendencias estructurales de futuro. Es precisamente en estas áreas de crecimiento innovadoras con un potencial de crecimiento superior a la media donde se producen los aumentos de valor. Estamos en medio de una fase de transformación económica que está produciendo nuevos ganadores. 


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