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La tercera mayor cadena de pizzerías del mundo aterriza en Madrid para “romper esquemas”

La marca pretende irrumpir en el mercado de la comida rápida con una oferta de “alta calidad” y precios más bajos que la competencia

17 DE diciembre DE 2019. 16:34H Mario Talavera

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Los consumidores de pizza veteranos conocerán un puñado de cadenas que ofrecen productos similares a precios parecidos, sin contar otras opciones como hamburgueserías o los locales de barrio de comida rápida. Por si la oferta fuera escasa, Little Caesars, la tercera cadena de pizzerías más grande del mundo ha decidido apostar por España, en particular por Madrid en una primera instancia.

La clave de su oferta reside en un modelo disruptivo que viene a “romper esquemas”, como dice Kepa Burutxaga, CEO de Fresh Foods y desarrollador de la marca en España. La oferta es simple: pizzas de una calidad similar a las que ofrecen otras cadenas, pero con un precio más bajo (entre 5 y 7 euros) y preparadas en el momento, listas para llevar en apenas un minuto.

Ahí está la clave del negocio. Llegar a la tienda, pedir una de las siete pizzas de que disponen (todas de tamaño mediano), esperar a que la preparen, y llevársela ya hecha. Esto es, tener una pizza lista para llevar en apenas unos minutos. Además, la comparación con la competencia llama la atención por los ingredientes. El queso se recibe unas horas antes de consumirlo, y tanto la masa como la salsa de tomate se prepara durante el mismo día.

Frente a las suspicacias de los consumidores, el responsable de la región de Latinoamérica y el Caribe de la cadena, Andrés de Robina, defiende que el resultado es la “satisfacción”. “Hemos sido tan exitosos porque queremos que nuestros clientes se vayan felices de las tiendas”, afirma. Además, su oferta la resume en un “producto de alta calidad y un servicio adecuado para el cliente, sin esperar”.

“Es cierto que la gente puede tener dudas porque se hacen muy rápido y el precio es reducido, pero se queda muy satisfecha una vez que lo prueba”, razona Robina. Así, el modelo de negocio de esta cadena en España se basa en conseguir vender un volumen “muy alto”. Que el consumidor, pida su pizza, la pague y se la lleve, en poco tiempo. Y el siguiente, lo mismo. Por ello, aunque se trata de una cadena de pizzas, Robina identifica que sus competidores no son otras cadenas, sino todo el segmento de comida rápida.

Ante eso, cabe la duda de cómo adapta su oferta a la demanda. La compañía cuenta con una base de datos que establece proyecciones acerca de cuántas pizzas pueden necesitarse a cada hora. A diferencia de otras cadenas que funcionan bajo demanda, Little Caesars utiliza la información de la que dispone en otros países para anticipar cuántas pizzas necesitará tener listas a las horas clave, para después calentarlas y venderlas al cliente.

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