martes, 17 septiembre 2019
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¿Cuál es la próxima disrupción?

Entrevista a Flavio Ferrari, líder de Copenhagen Institute for Futures Studies (CIFS)

17 de agosto de 2019. 11:33h Carlos Turdera (LATAM)
  • ¿Cuál es la próxima disrupción?

El Copenhagen Institute for Futures Studies (CIFS), fundado por el ex secretario general de la OCDE Thorkil Kristensen, tiene como propósito “ayudar a construir futuros mejores para sus clientes, la sociedad y el mundo”. “No hacemos previsiones. Diseñamos futuros posibles e identificamos los factores de incertidumbre más importantes para que nuestros clientes puedan aprovechar las oportunidades que ofrecen las macrotendencias”, explica en la siguiente entrevista a DIRIGENTES Flavio Ferrari, líder de ese think tank en Brasil, que ve en la computación cuántica el germen de la próxima disrupción

¿Cómo se encuentran Brasil y América Latina en el proceso de transformación digital?

Brasil, por su tamaño continental, no es homogéneo, pero una característica común es que carece de infraestructura en todas las regiones. Hay islas de desarrollo, muchas en São Paulo, la principal ciudad del país, pero el resto es muy desigual. Hay grandes regiones que se van a demorar mucho para que el impacto digital sea realmente transformador. Esta es una deficiencia de toda América Latina, donde,al mismo tiempo, hay empresas que están en el futuro y otras que están en el pasado en función de su acceso a la tecnología.

¿Qué macrotendencias están siguiendo las grandes empresas locales?

Hay una pérdida de propósito. Las empresas están preocupadas únicamente por ganar dinero y entregar dividendos, siguiendo la lógica de la bolsa de valores. Volkswagen, por ejemplo, tenía la misión de fabricar los mejores automóviles. La tecnología trajo la facilidad de transitar por diversos territorios, pero la mutación de marca que practican algunas grandes corporaciones no es nueva. Las marcas japonesas, por ejemplo, representaban confianza para el consumidor y por eso fabricaban muchas cosas y tenían muchas actividades, como Sony.

¿Cómo impactan en la sociedad esos movimientos corporativos?

En algunas ferias de tecnología se pasó a incluir temas más humanísticos que tecnológicos. Y ahora está claro que la sociedad determina el rumbo de la tecnología y no lo contrario. En los últimos años, la tecnología venía desarrollándose muy rápidamente.Se decía “exponencialmente” pero en realidad era una curva en S, en la que ahora estamos en una fase de estabilización,ya no hay grandes novedades.En Brasil vemos este año un clima generalizado de decepción y desesperanza en términos de causas colectivas.Ahora las personas adoptan causas más personales. Cambió la idea de diversidad también. Hoy se dice soy un ser humano y ya no se levanta tanto la cuestión de ser negro, mujer o alguna característica especial. Lo que se reivindica es ser un individuo. A partir de estos cambios, la tecnología tenderá a satisfacer esos deseos y expectativas.

¿Cuál es el marco temporal de esos movimientos y cuándo estiman que puede venir una nueva disrupción?

En el CIFS pensamos en el futuro en un sentido amplio, no sólo en la tecnología, con planos de 5 y 10 años.Identificamos catorce tendencias y entre ellas las más importantes que marcan hoy el espíritu de la época son tres. Polarización, que se acentuó en las últimas décadas, principalmente a través de las redes sociales. Democratización,principalmente en el sentido de que todos tenemos derecho a opinar y tenemos que ser escuchados. Individualización, que representa el fracaso de los proyectos colectivos y un nuevo auge del liberalismo y su culto al individuo, favorecido ahora por el uso del móvil. En cuanto a la próxima disrupción, esta vendrá con la computación cuántica, que es un cambio de paradigma en el hardware y software liderado hoy por IBM, que lanzó este año el Q System One, sistema para negocios y ciencia.

¿Cómo ve a las nuevas generaciones que están llegando a la dirección de empresas?

Mientras preparaba mi último libro,encontré un estudio interesante sobre la descripción que las personas hacían de la generación del baby boom (NdR: explosión de natalidad de los años‘60), que es exactamente la misma que nosotros hacemos hoy de la generación millennial (nacidos en las dos últimas décadas del siglo XX): “son personas a las que nos les gusta que les digan qué hacer, quieren dinero rápido, no confían en la empresa y desean contribuir de alguna forma con la sociedad. Las empresas quieren contratar a esos niños, que son activos de alto valor, con todos sus títulos,pero una vez contratados, se convierten en un infierno para los gerentes”.

Si vamos un poco más atrás, una vez le preguntaron a Sócrates sobre los jóvenes y el filósofo respondió: “a los jóvenes de hoy les gusta el lujo, tienen mal comportamiento, desprecian la autoridad, no respetan a los mayores,se pasan el tiempo hablando en lugar de trabajar”. Entonces, este fenómeno no es nuevo, pero tenemos que aprender y desaprender permanentemente,pues el simple reemplazo de dirigentes senior no garantiza el éxito.Conocí una empresa que presentó, en su balance de 2018, un crecimiento del 33% en plena crisis económica de Brasil.

Ese resultado fue posible gracias a que, en el peor momento de la crisis,no despidieron a sus líderes senior,que son los que tienen todo el know how de la compañía. Cuando hubo una pequeña reactivación económica, la empresa volvió con toda su potencia y así se refleja en los números. Eso muestra que la dicotomía entre nativo digital y migrante digital es falsa en términos de capacidad. Es una falacia pensar que alguien, por el simple hecho de haber nacido en la era digital,está más capacitado que otros para llevar adelante una transformación digital