martes, 15 octubre 2019
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"Desde fruterías tradicionales a tiendas ecológicas han visto una necesidad cubierta con Too Good To Go"

Cada día se desperdician toneladas de comida, lo que supone un serio problema para nuestro planeta. Hablamos con Oriol Reull, Country Manager Spain de Too Good To Go, una app que ha conseguido darle otro destino a la comida en buen estado al final del día

16 de septiembre de 2019. 12:28h Pablo Fdez-Alonso Araluce
  • "Desde fruterías tradicionales a tiendas ecológicas han visto una necesidad cubierta con Too Good To Go"

¿Cómo nace la idea de la compañía?

Too Good To Go nace hace tres años en Dinamarca. Todo empezó en un buffet, cuando un grupo de amigos se dieron cuenta de la cantidad de comida que se tiraba una vez se cerraba el restaurante, ya que no podían donarla ni darle otra salida que no fuera la basura. Allí nació la necesidad de buscar una solución para todos los lugares en los que se repetía esta misma escena a diario. En ese momento hay varios proyectos en Europa muy similares, interconectan a través de redes sociales, quedan en Dinamarca y deciden ir todos de la mano. Esto fue muy mágico y sin duda, algo raro que demuestra que la competencia es hoy en día colaborativa. Cuando se lanzó el proyecto se lanzó de manera simultánea en Dinamarca, Noruega, Francia y Reino Unido, lo que dio una ventaja competitiva muy fuerte en el momento de empezar a crecer. Tres años después, empieza a crearse mucha atracción hasta el año pasado en el que España se transforma en el décimo país en el que se lanza. Ha tenido muy buena acogida, desde fruterías tradicionales a franquicias o tiendas ecológicas han visto una necesidad cubierta con Too Good To Go.

¿Por qué os eligen los establecimientos? ¿Cómo funciona vuestro modelo de negocio?

Nosotros ofrecemos tres beneficios muy claros a las tiendas. El primero es rentabilizar lo que era un coste, porque incluso destruir esos restos supone un coste. Rentabilizamos un excedente. El segundo, posicionarse como un establecimiento sostenible y que hace algo diferente. Cada vez más los usuarios demandamos transparencia de los sitios a los que acudimos. La tercera pata sería la captación de usuarios, ya que con un nuevo canal de venta habilitamos el cross-selling. Viene alguien que usa la app porque quiere contribuir a salvar el planeta y quizás no conocía tu tienda y a partir de ahora decidirá volver, ya que se convierte en un potencial cliente desde el momento en el que va a recoger el primer paquete. Lo que hace Too Good To Go es que se lleva una comisión por cada paquete que se venda. Al establecimiento no le va a costar nada, va a seguir siendo un ingreso cada vez que venda. El fee es cercano a un euro por cada transacción operativa.

Los packs que se muestran en la aplicación no muestran el contenido. ¿Supone esto una traba?

Tú como usuario te descargas la aplicación de manera gratuita, te geolocaliza y vas a ver cerca de ti establecimientos que ese día tienen un excedente. Si yo se lo cuento a una tienda, me diría que no lo va a implementar, porque no sabe lo que le va a sobrar al final del día. Ahí entra la magia del pack sorpresa. Es la única manera de hacerlo operativamente viable para las tiendas. Lo que ellos hacen es un pack con un valor de entre 10 y 15 euros y se va a vender a un tercio de su valor en la aplicación. Para nosotros es crítico esa diferencia de precio para que no nos utilicen como una app de ofertas. Con ese precio, sabemos que la tienda recupera su parte pero no va a sacar beneficio. Todo ello con el fin social de ayudar al planeta, ya que el desperdicio de alimentos es uno de los principales emisores de CO2 a nivel mundial. Pero también tenemos esa labor de educar sobre el problema. Nadie se va de casa dejando las luces encendidas, pero en cambio, mucha gente educada sigue tirando la comida. Incidimos mucho en la reutilización, en aprovechar y comprar mejor, etc.

¿Es posible rentabilizar lo que sería el paso a la basura? ¿No sería mejor donarlo a ONG sin ánimo de lucro?

El social entrepreneurship comienza a ser viable porque al final buscamos un lucro; buscas ayudar a un problema real, pero a la vez no lo haces de forma voluntaria porque sabemos que al final no acabará saliendo. Sí que se nos puede acusar de evitar que esa comida se done, en lugar de llevarla a nuestra plataforma. A mí me ha sorprendido mucho que la donación es algo muy complejo. Muchos bancos de comida son los que tiran más comida, porque no tienen los recursos logísticos para distribuir esa comida. Por legislación, hay alimentos que no se pueden donar. Si hay establecimientos que ya donan de forma regular y les funciona bien, esos días que les vienen a recoger del barrio o de una ONG no ponemos nuestros servicios. Lo que hacemos es que tenemos tiendas ficticias en nuestra aplicación de Acción contra el Hambre y Banco de Alimentos a través de las que cualquier usuario puede hacer un donativo y lo que hacemos es que las tiendas puedan donar todo lo que ganan en euros directamente a uno de esos dos colectivos. Realmente, les estamos ayudando ahí donde lo necesitan: con recursos económicos para mejorar la logística. Ellos funcionan con voluntarios y es difícil que lo puedan gestionar de otro modo.

¿Qué tipo de comida se ofrece?

Es comida de cualquier tipo. Eso sorprende, ya que la oferta va desde panaderías, fruterías, sushi, comida preparada, ensaladas, lotes de comida en perfecto estado que no cumplen con los milímetros adecuados para su distribución, tiendas de cereales, etc. Hay muchísimas formas.

¿Veis factible dar un salto a los hogares?

Es un buen punto, porque nosotros no somos solo una app, somos un movimiento, ya que queremos impactar de agricultura a hogares. Realmente en hogares hay mucho desperdicio pero no es algo sencillo, sobre todo por asuntos legislativos. La donación entre particulares tiene mucho riesgo, aunque estamos pensando cómo llegar a ese colectivo.

¿Qué crecimiento estáis teniendo?

En estos tres años y medio nos hemos posicionado en 13 países y hemos salvado unos 16 millones de comidas, con un crecimiento exponencial. En España seguimos esa tendencia y queremos cerrar el año con unas 600.000 comidas salvadas en España y pensando en el año que viene en cerca de los dos millones de comidas salvadas solo en España. Es una de las empresas que nos llevamos el premio de The Hottest Startups in Europe de la revista The Wire. En número de empleados, seguimos creciendo. Cuando me incorporé hace un año éramos 170 y hoy en día somos 400. La idea de aquí a final de año es ir incorporando una media de una o dos personas al día. Es un modelo muy escalable, ya que no tiene delivery ni logística. De hecho, en las escuelas de negocios se estudia nuestro caso como un océano azul.