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"El Estado no da nada que no reciba de los contribuyentes"

Entrevista al economista y escritor Daniel Lacalle, con motivo de la publicación de su nuevo libro

29 DE junio DE 2020. 08:30H Carmen Muñoz

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Considerado uno de los 100 economistas más influyentes del mundo, Lacalle (Madrid, 1967) acaba de publicar Libertad o igualdad. Por qué el desarrollo del capitalismo social es la única solución a los retos del nuevo milenio (Deusto), libro que fue escrito antes de la expansión de la epidemia y cuyas reflexiones adquieren una gran vigencia en el momento actual.

El título Libertad o igualdad sugiere tener que elegir entre una de las dos. ¿Están reñidos ambos conceptos?

Lo que está reñido es el igualitarismo que nos intentan vender. Todos estamos a favor de la igualdad de oportunidades, pero la igualdad de resultados solo se puede conseguir creando pobres y empobreciendo a todos. El Gobierno solo puede igualar a la baja. No es capaz de conseguir que todo el mundo tenga éxito, lo que hace constantemente es bajar la media. Nos intentan vender que hay que entregar parte de tu libertad a cambio de una supuesta igualdad o seguridad que ni pueden, ni te van a dar los políticos. Si entregas tu libertad a cambio de igualdad, te vas a encontrar con que no recibes ni una ni otra. La libertad es necesaria para que haya crecimiento, empleo y prosperidad. Con esto mejora realmente la igualdad, que es el resultado de todo lo anterior.

El libro se publicó primero en EE.UU. y ahora llega a España en un momento clave. ¿Qué le motivó a escribirlo?

Se publicó de cara a las elecciones que se van a celebrar este año en EE.UU. con el objetivo de analizar muchos de los mitos que se siguen vendiendo por parte de la izquierda más radical sobre lo que hay que hacer en la economía: enormes planes de estímulo, grandes planes verdes, aumento de impuestos o imprimir dinero para financiar el gasto público. Casualmente, el libro ha adquirido una mayor importancia a raíz de la crisis derivada de la COVID-19 porque la extensa mayoría de las soluciones mágicas que desmonto se están convirtiendo en la panacea para la salida de la crisis. 

"El Gobierno solo puede igualar a la baja"

Defiende el capitalismo social como “la única solución a los retos del nuevo milenio”.

A simple vista, pueden parecer términos contrapuestos. El capitalismo social engloba todo lo que entendemos que es absolutamente necesario en esta crisis: la cooperación entre empresas competitivas, la tecnología, la innovación, el talento, así como la inversión para fortalecer el crecimiento y el empleo. Con ello, se generará una mejor distribución de bienes y servicios al menor coste y, desde luego, con el mejor y más eficiente reparto de los mismos. Es decir, es el capitalismo excluyendo la parte en la que los Gobiernos y bancos centrales ponen obstáculos al crecimiento del libre mercado y al fortalecimiento de la competitividad con medidas proteccionistas y la intervención constante de la economía. El capitalismo más social es aquel en el que el Gobierno actúa como un ente facilitador.

"Los Estados siempre van a tender a buscar la excusa del proteccionismo porque a quien favorece, fundamentalmente, es al Gobierno"

Otro de los asuntos que detalla es la amenaza de supervivencia de las clases medias. ¿Hasta qué punto están en peligro de extinción?

La clase media está en riesgo siempre que el capitalismo lo esté. En los sistemas socialistas esta clase social no existe. En este caso solo hay pobres y políticos. Pero además de atacarla, se utiliza el engaño de que las enormes transferencias y gastos que quieren llevar a cabo los Gobiernos, solamente las van a pagar los ricos. Con este subterfugio y esta falsedad se está constantemente detrayendo a la clase media vía impuestos, por un lado y, por otro, con inflación y merma de su poder adquisitivo. Por tanto, el Estado se acaba convirtiendo en una máquina de extracción de rentas que salen de la clase media hacia las administraciones públicas. 

La tendencia hacia el proteccionismo ya es una realidad, ¿Qué soluciones plantea para revertir esta situación?

Los Estados siempre van a tender a buscar la excusa del proteccionismo porque a quien favorece, fundamentalmente, es al Gobierno, que se presenta como el salvador de un problema que no puede arreglar. La introducción de medidas proteccionistas es relativamente atractiva para algunos sectores, pero a quien realmente da poder es a ellos. Además, no mejora la competitividad ni la capacidad de las empresas para fortalecerse. Es extremadamente peligroso. En el momento actual, se está intentando que creamos en los cantos de sirena del intervencionismo,que se plantean como soluciones a un problema creado, precisamente, por el exceso de intromisión.

Uno de los roles del Estado es garantizar unos servicios que son necesarios para el conjunto de la sociedad.

En el libro explico la importancia de la colaboración público-privada. Los ciudadanos libremente decidimos darle la administración de unos servicios que nosotros pagamos para el bien de la comunidad. Por tanto, no los da el Estado, es la sociedad civil la que se lo otorga para administrarlo. El Estado no da nada que no reciba primero de los contribuyentes. Esta es la parte clave. Somos los ciudadanos los que encargamos a un administrador con nuestro dinero -que pagamos por adelantado- para que lleve a cabo y gestione una actividad que consideramos que es buena para la sociedad en su conjunto, aunque yo no la reciba. Por tanto, le doy potestad para ello no para decidir, ni mucho menos, para ponerse como la primera parte de la cadena, ya que esa son los contribuyentes. 

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