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"En cinco años, las proptech nos haremos con más del 5% del mercado"

Entrevista a Guillermo Llibre, CEO de Housell

06 DE octubre DE 2019. 00:00H Pablo Fernández-Alonso Araluce

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Vender una vivienda puede convertirse en todo un reto. Desde elegir la inmobiliaria adecuada, fijar el precio de venta, pasar por las visitas y encontrar a un vendedor transcurre una media de nueve meses. Housell es una proptech (contracción de property technology) que ha conseguido bajar esa media por debajo de los cuatro meses y medio, estando presentes en todo el territorio nacional, gracias a su servicio de tarifa plana. Hablamos con Guillermo Llibre, CEO de Housell

¿Qué ventajas tiene Housell frente a una inmobiliaria tradicional?

Todo nace de introducir la tecnología en el proceso inmobiliario. Básicamente se trata de digitalizar la venta de un inmueble. La principal ventaja que tenemos frente a cualquier otra empresa que pueda estar asesorando sobre la venta de un inmueble es la siguiente: por 945 euros tienes acceso a tecnología para durante 6 meses vender tu inmueble. Eso tiene una ventaja: no tienes una comisión de venta a éxito ni hay conflicto de intereses, ni intermediarios. Lo que ofrecemos es transparencia. Los vendedores conocen a los compradores directamente. Ofrecemos también simplicidad: se puede ver en tiempo real todas las estadísticas sobre la venta y asesoramos en todos los pasos. Y por otro lado, te ahorras mucho dinero. Por ese precio, vender algo en Madrid ahora mismo es imposible. La tarifa plana nos ofrece otras ventajas, ya que independientemente de que el inmueble sea un chalet de un millón o un piso de 100.000 euros, la tarifa es la misma. Los compradores valoran mucho la transparencia y el contacto directo, que son cosas que en el sector no es habitual. Aquí destacamos como algo distinto.

¿Cuál es el proceso de venta?

Nosotros somos muy transparentes con la gente. Usamos una tecnología de terceros, Urban Data Analytics, que nos permite valorar el precio del inmueble por su ubicación y por tanto, estadísticamente, sabemos cuánto puede tardar en venderse. En función de eso, el tiempo estándar de seis meses para la tarifa plana se puede ampliar para ciertas zonas hasta los nueve meses. Dentro del precio de la tarifa plana hacemos una valoración con esta herramienta, in situ vemos el inmueble y a partir de ahí fijamos el precio adecuado para salir, hacemos fotografías con un profesional, escribimos una descripción diferente y con mucho detalle para que la gente pueda tener una sensación muy clara de lo que se ofrece y publicamos automáticamente en 42 portales. Abres la aplicación móvil y puedes ver que un cliente en Idealista, por ejemplo, te pregunta si tiene vistas al mar. Todo esto es un curro que te ahorras. Si estás, por ejemplo, vendiendo un piso en Dénia, pero vives en Madrid, ofrecemos también la posibilidad de que alguien haga las visitas por ti. Tras la visita, enviamos un feedback de la visita. Aquí es donde se establece esta comunicación transparente, que es el pilar sobre el que montamos todo esto. El pack de visitas se vende aparte por 499 euros.

¿Cómo funciona la aplicación móvil?

Aparte de la app, utilizamos un dashboard para web, el teléfono y el email. La aplicación da mucha visibilidad. Tenemos cuatro puntos de contacto: cuando hay gente intereseda, tras eso vienen las visitas, luego las ofertas y luego toda la parte de contratación y papeleo en la fase de arras. Todo queda muy centralizado en la aplicación para que tengas toda la documentación como las cédulas de habitabilidad, certificados energéticos, etc. En todo eso ayudamos nosotros y lo dejamos colgado dentro de la plataforma. Todo el tema del papeleo viene dentro de un pack por 299 euros. Tanto este paquete adicional, como el de visitas, que hemos comentado antes, son opcionales. Cada uno puede decidir hacer personalmente las visitas o gestionar el papeleo con alguna gestoría.

¿Cómo funciona vuestra herramienta de valoración de inmuebles?

Cuando empezamos a trabajar en el sector, pensamos en buscar a un partner que trabaje el big data y que conozca bien el sector para poder hacer una buena valoración. Lo que hace Urban Data Analytics es recoger mucha información de los últimos años no solo de transacciones inmobiliarias, sino también de listings, portales, etc. Lo segmenta luego por zona geográfica, por habitaciones, orientación y una cantidad de variables que nos ayuda a explicar en el momento de la visita la valoración automática. A partir de ahí, con las expectativas del cliente y los datos recabados, establecemos un precio en el que estemos todos de acuerdo. Nos apoyamos en una herramienta como esta, que nos ayuda mucho.

¿Cuál es el tiempo medio de venta de un inmueble?

España está muy polarizada. Barcelona y Madrid se venden en menos de 60 días. Podemos estar en toda España, ya que no tenemos que estar solo en las zonas de alta vendibilidad, ya que cobramos por servicio. En la media de toda España estamos en 4,2 meses, con respecto a los 9 meses del global. Con el resto de ciudades grandes como Málaga o Valencia bajamos a 3 meses. La gracia de ser un producto de servicios es que la gente va a pagar independientemente de que la casa se venda o no. Entonces, el rollo especulador no funciona, porque si lo vas a poner alto te estás disparando en el pie, porque vas a pagar 1.000 euros y no vas a vender nada. Lo que buscamos es que la gente sea más transparente con el precio de venta, lo que nos ayuda a vender más rápido.

Desde que empezasteis, ¿cuántas viviendas habéis vendido y cuántas tenéis en cartera?

El modelo es muy nuevo. Lo de pagar por adelantado sin asegurar que he vendido nos cuesta bastante. Ahora mismo hemos captado más de 5.000 clientes que han apostado por vender su casa de esta manera. En ventas estamos en 1.200 desde el comienzo. El crecimiento es exponencial mes a mes. Estamos muy contentos de haber vendido más de 1.000 viviendas en nuestro primer año de vida, lo que nos pone entre las primeras 15 posiciones del país. Pese a que no somos una inmobiliaria, vender 1.000 sí que nos da mucho confort externo e interno. Lo que estamos haciendo no solo tiene sentido, sino que da resultado.

¿Habéis pensado en trasladar este modelo de propietario-propietario al mercado del alquiler?

Sí, hay muchas posibilidades. Lo que pasa es que aún somos tan jóvenes que sería un error empezar a cambiar tan temprano. Lo hemos valorado, pero la realidad es que hoy en día estamos centrados en el mercado de la venta, que es donde hoy en día tenemos mucho que aprender y mejorar, donde tenemos competidores que llevan 50 años dominando el mercado como Tecnocasa y Don Pisos. Tenemos que aprender mucho, no solo de ellos, sino de cómo incorporar tecnología a estos procesos.

¿Piensas que el proptech se puede hacer un hueco entre los grandes del mercado inmobiliario?

Las grandes no desaparecen. Cuando aparecemos players como nosotros, metiendo tecnología, lo que hacemos es ponerles las pilas a otros, que son más grandes que nosotros, para copiar y para aprender también y meter algo de inversión en tecnología, que llevaban años sin hacerlo. Dicho esto, el proptech lleva dos, tres años en España y yo siempre he creído que esto es un ciclo de cinco años donde levantas capital, nacen empresas, el 90% desaparecen, se quedan dos o tres haciéndolo bien y ya en el años cuarto o quinto empezaremos a ver fusiones. Para ese año espero que en el nicho de las proptech podamos tener todos una cuota de mercado del orden del 5 al 10%, que es mucho. Estamos en nuestro segundo año entero de vida aún. Los grandes seguirán existiendo y nosotros seremos una alternativa a vender. Todo nuestros competidores en el nicho proptech funcionan siempre a éxito, por lo que son como una inmobiliaria tradicional en digital. Nosotros somos los únicos raros, ya que apostamos por servicio y el vendedor tiene el poder. Tenemos que hacer un esfuerzo más que el resto por explicar lo que somos a efectos de marketing.

¿Qué expectativas de ventas tenéis para este año?

Nosotros queremos duplicar lo del año pasado, como mínimo. Eso significa convencer a 8.000 clientes como mínimo para vender de esta manera. Nuestro ticket medio son 1.000 euros. El objetivo de facturación por tanto es de ocho o nueve millones de euros y vender 4.000 inmuebles. Eso sí que es un reto. Si vendemos eso en nuestro segundo año de vida, nos demostramos a nosotros mismos, a nuestro modelo y al mercado que esto tiene mucho sentido. Vender 4.000 viviendas nos pondría en el top 5 de empresas dentro de la liga de los grandes.

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