martes, 19 junio 2018
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Liderazgo

"España es un país de un talento singular"

Juan Pedro Moreno, Presidente de Accenture en España, Portugal e Israel, Premio al Dirigente del Año

14 de junio de 2018. 00:00h
  • "España es un país de un talento singular"
    Juan Pedro Moreno, Presidente de Accenture en España, Portugal e Israel
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Accenture es una de las compañías más punteras e innovadoras, pero no se detiene ahí. Propicia que sus clientes y empleados también lo sean. Hablamos de digitalización, formación, talento y sostenibilidad con Juan Pedro Moreno, la persona que ha sabido ensamblar estas piezas y que ha sido reconocido como Dirigente del Año.

Algunas empresas no entienden este concepto de digitalización, ¿digitalizarse es un fin en sí mismo?

Se habla mucho de transformación digital, pero, en realidad, de lo que se trata es de un cambio en los modelos de negocio de las empresas, motivado por un cambio en la sociedad. Hablamos de la democratización de la tecnología, con reducción de costes de la misma que permite acceder a ella de manera sencilla y eficiente a cualquier persona o empresa. Eso ha provocado un cambio social que consiste en lo que llamamos la economía de la experiencia, donde alguien es capaz de comprar un producto o un servicio por la satisfacción o por la experiencia que le proporciona y no solamente por la calidad del producto o el precio. La personalización, el valor adicional es lo que está motivando, en gran medida, que las empresas se replanteen cuál es su modelo de servicio a los clientes, de negocio y productivo, esa es la revolución y la transformación en la que Accenture está ayudando a sus clientes, entender el reto que esta transformación plantea a sus negocios, ayudarles a redefinir las oportunidades que tienen en este nuevo entorno y a ejecutar esa transformación mediante la aplicación de tecnología, cambios organizativos y reorganización de procesos.

¿Puede una compañía competir en el mundo del siglo XXI sin digitalizarse?

Competir puede, otra cosa es si sobrevivirá o no. Estamos en la mitad de un proceso. A mí me gusta hablar de vértigo digital. En este entorno de transformación todo ocurre muy deprisa y uno no sabe dónde termina este proceso de adición de capas nuevas de innovación. Robótica, Inteligencia Artificial... cada poco tiempo hay que adaptarse a estos cambios. Creo que sin un alto componente de transformación es difícil que las compañías sobrevivan. Pienso en la economía rural, que es donde más funcionan las plataformas digitales, quién lo iba a decir, que la tienda del pueblo tiene que digitalizarse, porque si no lo compran en Amazon, por ejemplo.

Ahora la digitalización está cambiando todo, en el ámbito empresarial, muchas compañías están pasando de vender productos a ofrecer servicios.

Es uno de los componentes más relevantes de la oportunidad que brinda la economía digital. Son servicios no aleatorios, están muy pensados, para tener una experiencia diferencial en el consumo. Las compañías tienen una oportunidad para diferenciarse. Lo que hacen es crear una necesidad que te conecta a la marca. Lo vimos con las cafeteras Nespresso, donde compras más un servicio que la cafetera en sí. Lo mismo con las ruedas de Michelín. Hemos desarrollado para ellos un modelo en el que pasan de vender neumáticos a un servicio de reemplazo de neumáticos, con una tecnología con la que saben detectar cuando el neumático está desgastado y te avisan para que lo cambies, te venden un servicio que tiene un impacto tremendamente positivo, con clientes más leales, negocio recurrente y porque si el servicio es bueno, porque la calidad y el precio ya se dan por sentados, esto te permite lanzar nuevas cosas, porque si este producto me lo ofrece así de bien, las nuevas propuestas las aceptará, porque confía en ti.

Usted ha sido muy crítico con el pensamiento de “poner puertas al campo” a la innovación, la gente mira con recelo el modo de proceder de empresas de la economía colaborativa. ¿Cuál es su postura?

Lo fundamental es que hay que competir en igualdad de condiciones. A partir de ahí, lo que creo es que estar constantemente pensando que tu posicionamiento va a mejorar porque te cambien esas barreras es una pérdida de tiempo. La decisión del consumidor no está basada en si pagan impuestos o no, si no en que la idea es magnífica, el servicio es estupendo, la ejecución es buena y han sido creativos. Así que más vale que agudices tu ingenio y dediques esfuerzos a inventarte nuevas oportunidades e ideas. Porque nadie conoce mejor a los consumidores españoles que las empresas españolas. Merece la pena invertir en creatividad, innovación y talento antes que estar todo el rato quejándote de lo que hacen los demás.

Usted está al frente de Accenture en España, Portugal e Israel, me gustaría hablar de este último país y de su cultura de innovación, startups y emprendimiento, ¿qué tienen en Israel que no posee España?

Israel ha sabido hacer de la necesidad virtud y aquí en España somos expertos en hacer de la necesidad una queja. Hay varios factores que explican esto, pero uno capital es el papel del Estado en tres vertientes: el estado israelí está plenamente comprometido con la necesidad de innovar y dedica recursos para ello. Están organizados para hacerlo, con fondos creados o un CIO en el propio gobierno. Y la tercera pata es que en vez de dar subvenciones, contratan servicios. En lugar de dar subsidios el estado dice: tú crea un producto o un servicio y yo te lo compro. Y luego anima a las empresas a venderlo en todo el mundo. Es un modelo radicalmente distinto al nuestro. Además está el ejército, fuente de innovación permanente, al igual que en EEUU. Y, por último, el tema del tratamiento impositivo, algo que en Portugal también lo están haciendo mejor que en España.

Para una empresa es fundamental el capital humano, en Accenture, ¿cómo abordáis este asunto?

Mi producto no es una lata de Coca Cola, es una persona. Partimos de esa base, por lo que poner a las personas en el centro es fundamental. Esto se ha hecho invirtiendo en formación de personas, reciclaje y atracción de nuevos perfiles y cambiando el clima de funcionamiento dentro de la empresa. Ahora somos más abiertos, colaborativos, flexibles y creativos y eso redunda en que la gente esté contenta, produce mejor, los clientes se dan cuenta y nos quieren comprar más. Dicho esto, España es un país de un talento singular, lo ha sido toda la vida, desde el siglo XV.

El capital humano es sólo una de las patas de Accenture en su apuesta por la RSC, ¿cuáles son las claves?

Creo que las nuevas generaciones tienen una sensibilidad mayor hacia estos temas medioambientales o la diversidad y las empresas tenemos que adaptarnos. Lo más importante es que asistimos a una época de transformación de la sociedad muy importante y en este mundo en el que hay robótica, IA, competencia globalizada, la responsabilidad social de las empresas a la hora de construir un mundo mejor en el que vivir y trabajar es mucho más importante que antes. Por eso, nosotros hemos creado lo que denominados un servicio de consultoría responsable, creando valor a nuestros clientes, pero controlando y mitigando el impacto negativo que puedan causar a la sociedad los proyectos que hacemos. Lo uno sin lo otro no funciona.

Por su labor al frente de Accenture ha sido galardonado con el premio Dirigente del año, un reconocimiento al trabajo bien hecho.

Me siento reconfortado, porque no es un premio que me dais a mí, sino es un reconocimiento a la empresa, donde hemos conseguido que haya 12.000 personas contentas, con ganas de trabajar y que están orgullosas de su contribución a la sociedad. Si este reconocimiento es por ensamblar todos esos intereses, es un orgullo